En el amor, como en la amistad, todo comienza con un primer paso. Y en la era digital, ese gesto puede ser tan simple, como pulsar el botón de seguir. Así ocurrió con Justin Bieber y su esposa Hailey Bieber, avivando rumores de crisis, o con el sonado unfollow de Amaia Montero a Cayetana Guillén Cuervo. Lejos de pasar desapercibido, este tipo de gestos suele amplificar cualquier sospecha. Algo similar ha ocurrido entre Teresa Bass y Rocío Osorno, dos reconocidas creadoras de contenido de moda y lifestyle, que han dejado al descubierto su distanciamiento con un movimiento tan sutil como significativo.
El origen del distanciamiento no está del todo claro, pero muchos sitúan el inicio en diferencias personales y profesionales que se habrían ido acentuando con el tiempo. Algunos indicios, como la ausencia de interacción en redes sociales, no se siguen o evitan mencionarse, han sido interpretados como señales de una relación fría o inexistente.
No obstante, muchos apuntan a la boda de la hermana de Teresa Bass como el origen de los rumores, cuando la invitada optó por un diseño de Vicky Martín Berrocal en lugar de recurrir a la firma de su amiga. Esta elección generó especulaciones sobre un posible distanciamiento, sobre todo ante la ausencia de fotos o contenidos compartidos entre ambas. Aunque Rocío desmintió cualquier conflicto y subrayó la libertad de cada una para decidir, el episodio despertó la curiosidad de sus seguidores.
La diseñadora ha querido dejar claro su punto de vista sobre la polémica: “Primero, yo no hago trajes de novia. Partiendo de la base que yo no he visto ni a la hermana de Teresa ni a nadie. Segundo, yo no soy una dictadora, no tengo una amiga a la que yo le obligue a vestirse de mí porque entonces yo no soy una amiga y esa es una amiga que se está aprovechando de ti”, afirmó, subrayando que su relación no se basa en imposiciones ni obligaciones.
Rocío Osorno en la fiesta Vanitatis. (Gtres)
Sobre la evolución de su amistad, Osorno añadió: “Nunca forzaría a nadie de mi entorno a que lleve algo mío porque me parece fatal. Todo el mundo ha sido consciente de un desgaste que lleva muchísimo tiempo. Vamos evolucionando. Hay momentos en la vida. Cosas que empiezan y que terminan. En este momento, no hay mucho entendimiento pero quién sabe”, concluyó, dejando la puerta abierta a un posible acercamiento futuro.
En definitiva, más que una enemistad abierta, lo que rodea a Teresa Bass y Rocío Osorno parece responder a una relación distante y marcada por la falta de vínculo público, amplificada por la percepción externa y el interés mediático en posibles rivalidades dentro del mundo influencer. Al ser preguntada sobre si le dolía esta situación, Osorno respondió simplemente: “Sí”.
En el amor, como en la amistad, todo comienza con un primer paso. Y en la era digital, ese gesto puede ser tan simple, como pulsar el botón de seguir. Así ocurrió con Justin Bieber y su esposa Hailey Bieber, avivando rumores de crisis, o con el sonado unfollow de Amaia Montero a Cayetana Guillén Cuervo. Lejos de pasar desapercibido, este tipo de gestos suele amplificar cualquier sospecha. Algo similar ha ocurrido entre Teresa Bass y Rocío Osorno, dos reconocidas creadoras de contenido de moda y lifestyle, que han dejado al descubierto su distanciamiento con un movimiento tan sutil como significativo.