Cubitos de caldo instantáneos y caseros: cómo hacer una versión más saludable menos de 1 hora
Incluyendo el tiempo de cocción y triturado, es posible tener listos estos cubitos de caldo instantáneos y caseros
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Los cubitos de caldo instantáneos son un recurso habitual en muchas cocinas por su comodidad y rapidez. Sin embargo, también han sido objeto de debate por su contenido en sal y aditivos. Ante esta situación, cada vez más personas buscan alternativas caseras que permitan controlar los ingredientes sin renunciar a la practicidad. Preparar cubitos de caldo en casa se ha convertido así en una solución sencilla para quienes quieren cocinar de forma más saludable sin complicaciones.
La principal ventaja de esta versión casera es que permite elegir qué verduras, hierbas y condimentos utilizar. De esta forma, se pueden reducir notablemente los niveles de sal y evitar potenciadores de sabor o conservantes. Además, elaborar el caldo en formato concentrado facilita tenerlo listo para usar en sopas, arroces, guisos o salsas, igual que los cubitos comerciales.
Para preparar estos cubitos caseros basta con reunir ingredientes básicos como cebolla, zanahoria, puerro, apio, ajo y hierbas aromáticas al gusto, como perejil o tomillo. También se puede añadir un chorrito de aceite de oliva para potenciar el sabor. Todas las verduras se trocean y se cocinan a fuego medio durante unos 30 o 40 minutos, removiendo de vez en cuando hasta que estén blandas y hayan soltado su jugo.
Una vez cocinadas, se trituran hasta obtener una pasta homogénea. En este punto, se puede ajustar la sal, aunque muchos optan por añadir muy poca o incluso omitirla para mantener una versión más saludable. La mezcla resultante debe tener una textura densa y concentrada, ya que será la base de los futuros cubitos.
El siguiente paso consiste en repartir la pasta en moldes para hielo o recipientes pequeños. Después, se introducen en el congelador durante unas horas hasta que se solidifiquen. Una vez congelados, los cubitos pueden guardarse en una bolsa hermética y utilizarse directamente al cocinar, añadiendo uno o dos según la intensidad de sabor deseada.
Otra ventaja de esta preparación es su versatilidad. Se pueden hacer versiones específicas, como caldo vegetal, de pollo o incluso con restos de verduras que se tengan en la nevera. Esto no solo permite personalizar el sabor, sino también aprovechar alimentos que de otro modo podrían desperdiciarse. Además, al congelarse en pequeñas porciones, resultan muy prácticos para el día a día.
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