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La familia 'supernumeraria' de José María Ruiz Mateos

Un soleado sábado de finales de mayo de 1986, Ramón Herrando, máximo representante del Opus Dei en España, se reunía con un quincuagenario José María Ruiz

Foto: La familia 'supernumeraria' de José María Ruiz Mateos
La familia 'supernumeraria' de José María Ruiz Mateos

Un soleado sábado de finales de mayo de 1986, Ramón Herrando, máximo representante del Opus Dei en España, se reunía con un quincuagenario José María Ruiz Mateos. La casa del empresario jerezano en Somosaguas se convertía una vez más en un gran despacho, en el que a Ruiz Mateos se le comunicaría ese día la decisión de la Obra de expulsarle de dicho colectivo tras sus continuos ataques a figuras destacadas del Opus Dei.

Fue el final de la relación entre la Orden y Ruiz Mateos, pero no de sus creencias católicas y de su particular concepto de familia, que ha inculcado a sus trece hijos; los mismos que han visto cómo su padre asumía esta misma semana todas la responsabilidad de la presunta estafa de Nueva Rumasa, liberando de posibles represalias penales a sus seis hijos varones, con cargos privilegiados en todas sus empresas.  

La mansión de Ruiz Mateos, con tres plantas, piscina y cancha de tenis, valorada en unos 10 millones de euros, evidencia a la perfección esa cohesión familiar. Desde las numerosas habitaciones, hoy casi todas convertidas en despachos, hasta una mesita auxiliar con trece retratos de todos sus hijos ocupando un espacio exclusivo en el salón del casoplón

Entre ellos, Zoilo y José María son sus personas de máxima confianza; Álvaro es el encargado de los negocios internacionales; Alfonso es el responsable de la división vitivinícola; Pablo está volcado en el sector inmobiliario y Francisco Javier comparte con su madre la gestión del equipo Rayo Vallecano. A todos ellos les ha educado casi de la misma manera. A los seis varones, para dedicarse al negocio familiar; a las siete mujeres, para convertirse en buenas madres de familia y formar parte de puestos secundarios de las empresas de su padre.

Otro de los pilares importantes en el clan familiar de los Ruiz Mateos es Teresa Rivero, la matriarca, con la que José María se casó a finales de los cincuenta. Sus ideas vitales son las mismas que las de su esposo. En una de las pocas entrevistas personales que ha concedido, al diario El Mundo, definió así los cimientos de la educación tan particular que sus hijos habían recibido: “Afortunadamente se han ido casando todos, ninguno ha optado por formar una pareja de hecho. Si alguno decide formar una pareja de hecho la solución para mí pasaría por rezar más y encomendarle a Dios para que obre de una manera adecuada”, indicó a la publicación, criticando las relaciones sexuales antes del matrimonio: “No son necesarias porque en un noviazgo ves claramente si el hombre te gusta o no”, sentenció.

Así que como ha sido su deseo, Teresa Rivero ha visto cómo sus hijos se han ido casando en todo este tiempo. El último convite al que asistió la familia Ruiz Mateos fue con motivo de la boda de Álvaro, el pequeño de la saga, con Ana, la hija de un influyente abogado, Rafael Suárez de Lezo, un enlace celebrado bajo la sombra de la expropiación de Nueva Rumasa. 

Aunque sin duda uno de los miembros más mediáticos por haber saltado a la prensa del colorín hace unos años no fue un hijo sino uno de los sobrinos del clan familiar, Carlos Guerrrero Ruiz Mateos, al que se le relacionó con la modelo Marisa Jara justo después de haber salido con Joaquín Cortés.

Su vínculo espiritual con el Opus Dei

Después de ese desencuentro con el Opus Dei, Ruiz Mateos, seguidor incondicional del libro Camino, escrito por su fundador, Escrivá de Balaguer, encontró el beneplácito que su fe necesitaba en los Legionarios de Cristo, fundación ultracatólica y conservadora, y a la que, aseguran, ha destinado al menos seis millones de euros.

Sin embargo, su ideología ha seguido de cerca las doctrinas del Opus, como ha mostrado en varias ocasiones frente a los medios. "Si no pagara a mis inversores, me pegaría un tiro, siempre que la fe que profeso me lo permitiera", destacó Ruiz Mateos en la rueda de prensa que anunciaba la bancarrota de Nueva Rumasa.

Su vínculo espiritual con el Opus Dei nunca ha concluido. Por ellos sigue profesando un gran entusiasmo y admiración. "Diferencio siempre entre el Opus de Monseñor Escrivá, al que sigo amando y venerando con todas mis fuerzas, y estos señores", declaró a finales de los años 80, justo después de ser apartado de la Orden, refiriéndose a Luis Valls Taberner, presidente del Banco Popular, Rafael Termes, presidente de la Asociación Española de Banca Privada y a Alejandro Cantero, director de la Obra en España.

Sin embargo, su relación con el Vaticano ha sido mucho más fructífera. En 2009, Ruiz Mateos recibía la medalla de Caballero de la Orden de San Gregorio Magno, la máxima distinción y reconocimiento que otorga el Vaticano a un laico por su contribución y ayuda a la Iglesia Católica.

Tal es esa buena sintonía con la Santa Sede que el empresario ha solicitado la canonización de su padre, Don Zoilo, para que la Conferencia Episcopal reconozca a este “señor de la vid y apóstol de los pobres”, tal y como Ruiz Mateos apuntó en una ocasión.

José María Ruiz Mateos nunca ha derramado una lágrima, o eso dice. Ni siquiera por ninguna de sus expropiaciones, en 1983 y 2011. Sólo lo haría por la Virgen, por el fundador del Opus Dei y por su progenitor. Siempre y cuando nadie toque a su familia, claro. Ellos representan su prioridad y redención. Y están unidos a su patriarca por un cordón umbilical repleto de preceptos religiosos y escándalos empresariales.

 

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