Cuando los nobles se vieron obligados a alquilar sus palacios
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Cuando los nobles se vieron obligados a alquilar sus palacios

Cuentan que la duquesa de Alba tiene que pagar todas sus compras con tarjeta de crédito. Después de que repartiese la herencia entre sus hijos, y

Cuentan que la duquesa de Alba tiene que pagar todas sus compras con tarjeta de crédito. Después de que repartiese la herencia entre sus hijos, y según ha contado la propia Cayetana, apenas dispone de liquidez. Quizá por eso la Casa de Alba haya decidido poner al servicio de cualquier ciudadano uno de los salones del inaccesible Palacio de Liria para organizar eventos y reuniones por el módico precio de 50.000 euros por día.

Pero no han sido los únicos nobles que han preferido descuidar su privacidad y alquilar sus aposentos. La duquesa de Medinaceli, el marqués de Griñón, la duquesa de Fernandina o los duques de Albuquerque son algunos de los que han sucumbido a esta fácil fuente de ingresos y se han sumado al carro de las bodas, eventos y reuniones.

Tras una profunda remodelación, el Palacio de Lebrija abrió al público en 1999 como museo y, poco después, con la posibilidad de ser alquilado para celebrar reuniones entre sus muros, datados del siglo XVI. Cuenta con una extensa colección de restos romanos y griegos, piezas únicas de Murillo, Sorolla y Van Dyck, y una biblioteca de 4.000 volúmenes. Hoy pertenece a los Condes de Lebrija, que son abuelos de María León, experta en moda e hija de los Marqueses de la Cañada, que se casará esta primavera con Juan Garaizábal, exmarido de la hija de Pitita Ridruejo. Probablemente en el Palacio de Lebrija.  

También en la capital hispalense, la duquesa de Medinaceli, que acaba de perder a una de sus hijas, posee uno de los palacios más antiguos de la ciudad: la Casa de Pilatos, administrada por el duque de Segorbe a través de su Fundación Casa Ducal Medinaceli. Construida en el siglo XV en pleno centro histórico de Sevilla, además de haber sido set de varias películas, como la de Noche y día, con Tom Cruise y Cameron Diaz, es posible celebrar eventos privados en alguno de sus doce espacios reformados para la ocasión.

La duquesa de Fernandina, hija de la duquesa de Medina Sidonia, heredó de su padre, José Leoncio González de Gregorio, el palacio de los González Gregorio, en Quintana Redonda, en Soria. Al igual que Cayetana Alba, la duquesa de Fernandina ha decidido alquilar un ala del palacio para organizar eventos sociales y así poder hacer frente al gasto que supone su mantenimiento. Para ello, Maher Catering, empresa del reconocido chef Enrique Martínez, que también lleva la Casa Palacio de Villaverde en Soria y el Palacio de Huérmeces en Burgos, se encargará de suministrar los platos al palacio soriano.

Los duques de Albuquerque y el marqués de Griñón

Sin embargo, no todos están dispuestos a que una empresa externa lleve los eventos de sus residencias. Es el caso del duque de Maura, que prefiere administrar por sí mismo su propiedad: el Palacio de Pendolero en Torrelodones. Un lugar especializado en bodas que organiza eventos desde 1911, sobre todo reuniones diplomáticas, y ofrece un servicio gastronómico de CoziPen Alta Cocina, utilizando productos naturales. Desde sus jardines, los invitados pueden disfrutar de espectaculares vistas del Monte de El Pardo o de la sierra de Guadarrama.

Los duques de Albuquerque poseen Soto Mozanaque, en la localidad madrileña de Algete, un antiguo pabellón de caza de finales del siglo XIX, con 600 hectáreas, y que Blanca Suelves, esposa de Johannes Ossorio, duque de Albuquerque, se encarga de alquilar para ceremonias y eventos. El salón mayor está decorado y reformado por el conocido arquitecto Pascua Ortega, que también ha trabajado en el Teatro Real, y tiene una capacidad para 250 invitados. El precio aproximado por alquilar la finca estaría en torno a 8.000 euros por acontecimiento.

El Palacio El Rincón, en Aldea del Fresno, propiedad del marqués de Griñón, también se alquila para eventos, reuniones y hasta rodajes de películas. Su edificio, en el que Alfonso XIII organizaba sus cacerías, fue construido en 1862 y ha sido remodelado recientemente para acoger bodas. De hecho, la hija del marqués, Tamara Falcó, se encargará a partir de esta primavera de gestionar las celebraciones de esta propiedad, en la que trabajan habitualmente seis personas, para acondicionar su interior y sus extensos jardines.

Entre Torrejón de Ardoz y San Fernando de Henares se ubica el Palacio de Aldovea, con un edificio de 3.000 metros cuadrados y una finca de 200 hectáreas. En el siglo XI fue concebido como fortaleza y no fue hasta el siglo XVIII cuando se convirtió en palacio. Pertenecía al duque de Tovar y son sus descendientes quienes gestionan los eventos. El alquiler de la finca superaría los 2.000 euros, y entre sus instalaciones interiores y sus jardines pueden acoger hasta 1.500 personas.

A comienzos del año pasado, el vizconde de Torre Hidalgo, escritor de Duquesas. Un póquer de damas en siglo XX, decidió prestar la planta baja del castillo de los Segura, en Cáceres, la residencia en la que vive desde su infancia. Por eso, es habitual que cada fin de semana sus jardines acojan bodas y celebraciones, que le permiten, como al resto de nobles, ingresar un dinero extra.

También Javier Fitz-James Stuart, duque de Soto, ha seguido esta tendencia tan extendida entre los aristócratas y se ha apuntado al carro de los alquileres a mediados del año pasado. El castillo de Belmonte, ubicado en Cuenca, ha acondicionado sus salones y jardines para visitas privadas y eventos, con capacidad para 500 invitados, que incluyen representaciones teatrales y conciertos.

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