Logo El Confidencial
NOTICIAS

Marichalar reconoce saber que la calle relacionaba su ictus con el consumo de cocaína

Cuatro años después de la polémica portada de la revista Época, que titulaba"Conflicto en la separación de doña Elena. Alega consumo ocasional de cocaína", Jaime de

Foto: Marichalar reconoce saber que la calle relacionaba su ictus con el consumo de cocaína
Marichalar reconoce saber que la calle relacionaba su ictus con el consumo de cocaína

Cuatro años después de la polémica portada de la revista Época, que titulaba"Conflicto en la separación de doña Elena. Alega consumo ocasional de cocaína", Jaime de Marichalar reconocía este viernes en el juicio que efectivamente estaba al corriente de las informaciones y comentarios que sobre ese asunto se hacían en los medios y en la calle. Cuando Guillermo Regalado, abogado del exdirector de la revista Carlos Dávila y de la redactora que escribió el reportaje, Maria Eugenia Hernández, preguntó en la sala de vistas al demandante si le constaba que, "cuando sufrió el ictus en diciembre del 2001, los medios de comunicación manejaron como posible causa, dada su juventud, el consumo de cocaína", el exyerno del Rey respondió afirmativamente.

A las doce menos cuarto de la mañana de este viernes, Jaime de Marichalar entraba en la sala 13 de lo Penal, situada en la calle Julián Camarillo 11 de Madrid. Llegó a los juzgados unas dos horas antes, a las 9:45 h. de la mañana, pero durante ese tiempo había permanecido en una sala anexa a la espera de ser llamado por la jueza. Veinte minutos antes de la comparecencia del exduque de Lugo ante el tribunal, hacía lo propio el doctor Valentín Fuster, propuesto por la defensa con objeto de demostrar que Jaime de Marichalar nunca ha consumido drogas. La declaración del médico duró unos 15 minutos, en los que expuso los detalles de los análisis clínicos que la defensa ha presentado como prueba.
A su llegada a los juzgados, Marichalar se mostró tranquilo pero no quiso responder a los escasos periodistas congregados a las puertas. Vestido con traje azul, el exmarido de la infanta quiso defender su honor, al que ha puesto un precio de un millón de euros, que es la cantidad que reclama como indemnización.
Marichalar y Zarzuela, una relación difícil
El abandono informativo a Marichalar por parte de Zarzuela cuando apareció la portada de dicha revista, fue uno de los puntos de la defensa de los periodistas de Época. El porqué no se intentó parar o suavizar esa portada, como se había hecho en otras ocasiones con otros temas de parecida repercusión, es algo que nunca se ha sabido. En aquel momento sí llamó la atención que no se hiciera nada oficial cuando algunos periodistas se pusieron en contacto con los responsables de comunicación para saber si había alguna línea de actuación.
Un tema desagradable que estuvo en boca de todo el mundo y que, como Casa Real no frenó, se fue engordando hasta convertirse en una gran bola de nieve. Y también de esto era consciente Marichalar, aunque cuando firmó el ‘cese temporal de la convivencia’, que acabaría en divorcio, desconocía lo que se le venía encima. Nunca fue el yerno perfecto para el Rey aunque la infanta Elena fuera su hija preferida. Es cierto que mientras fue duque consorte, Marichalar no era accesible ni simpático y funcionaba públicamente con cierta prepotencia. Una vez alejado de la Familia Real tampoco se le dio cobijo mediático.
Nunca hubo un comunicado oficial en el que se desmintiera lo que se decía en la calle y en las redacciones sobre su supuesta relación con el consumo de sustancias a diferencia de lo que ocurrió años después cuando los rumores, de otra índole, perseguían la princesa Letizia. En este caso se informó a golpe de telefonazo y de escritos de que la princesa no utilizaba brackets ni era anoréxica y que la infanta Leonor no era sorda. Unos comentarios que circulaban oficiosamente, como sucedió con la supuesta causa del ictus del exyerno, aunque en este caso no hubo ningún interés en romper el hilo conductor.
A diferencia del proteccionismo que se ha utilizado desde Zarzuela con el duque de Palma, con Jaime no lo hubo. Y antes sucedió con Isabel Sartorius, que cuando dejó de ser novia del heredero se la abandonó a su suerte. Ya no había llamadas a las redacciones, en concreto a la revista Tiempo, para aconsejar que no se publicara el drama personal que padecía Sartorius con su madre cocainómana. En aquellos años, Julián Lago, que manejaba aquellos datos, tuvo la deferencia de no publicarlos. No por temor a represalias reales, sino por la ternura que provocaba la jovencísima Isabel. Mientras Marichalar fue duque de Lugo, todo era bonito y cuando dejó de serlo se le envió al limbo mediático obviando que seguía siendo el padre de los nietos reales.
Juicio a puerta cerrada
Como la portada no se frenó, Marichalar se vio las caras este viernes con los acusados después de dos aplazamientos del juicio. El primero tuvo lugar en febrero, cuando Cristina Peña, abogada de la defensa, pedía un aplazamiento después de certificar un cuadro de neumonía. La segunda cancelación del juicio tuvo lugar a causa de la enfermedad del letrado de los dos demandados, Carlos Dávila, exdirector de la publicación, y María Eugenia Hernández, redactora del artículo.

Marichalar no quiso que ni la prensa ni el público ajeno permaneciese en la sala de vistas. Por lo tanto, el juicio se celebró a puerta cerrada tal y como pidió expresamente el propio exduque de Lugo a la jueza.

Noticias
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
5 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios