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La crisis golpea al imperio de Javier Merino

La crisis ha golpeado también los negocios de los famosos. Tras el polémico cierre de La Bardemcilla, Vanitatis ha podido confirmar que Javier Merino y Mar

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La crisis golpea al imperio de Javier Merino
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La crisis ha golpeado también los negocios de los famosos. Tras el polémico cierre de La Bardemcilla, Vanitatis ha podido confirmar que Javier Merino y Mar Flores tienen problemas para mantener abiertos algunos de sus locales. El empresario, dueño de discotecas tan emblemáticas de Madrid como Fortuny o Café Orange, es también propietario de cuatro restaurantes italianos llamados Dibocca. Sin embargo, las cosas no parecen irle del todo bien al marido de la exmodelo. Si hace unas semanas cerraba uno de sus restaurantes en el madrileño barrio de Argüelles, ahora Merino está tomando otra difícil decisión: clausurar o no la discoteca La Sal, situada en la calle Guzmán El Bueno de Madrid, después de 33 años de actividad. El local podría cerrar sus puertas en breve debido a las pérdidas que sufre, según ha confirmado el entorno de Javier Merino a sus empleados.

De momento, y a la espera de crear un plan de viabilidad, la sala sólo abre viernes y sábado, cuando hace meses lo hacía también los miércoles y los jueves. “La zona en la que está situado no está funcionando ya como lugar de ocio. No queremos cerrarlo, pero no podemos asegurar si esto pasará en el futuro”, reconoce Juan Carlos Guerrero, uno de los administradores de los locales de Javier Merino, en conversación con Vanitatis. Sin embargo, los trabajadores dicen que el local se cerrará sí o sí a finales de este mes, o que al menos eso es lo que se les ha comunicado.

Al menos dos de los doce empleados que se ocupaban del local han sido despedidos. “No se han hecho bien las cosas. Después de 17 años me llamaron para decirme que tenían que cerrar La Sal, porque preferían hacer eso que tenerla abierta. Yo tenía un buen cargo en esta discoteca y me ofrecieron llevarme a otro negocio del grupo, pero mal pagado. No han hecho las cosas correctamente porque no han sido sinceros. El 13 de mayo nos comunican el cierre de la sala, el 17 nos mandan a nuestras casas un burofax comentándonos que estamos de vacaciones oficialmente y el día 23 nos comunican que estamos despedidos. Nos han dicho que el finiquito nos lo van a prorratear durante diez meses justificando que no tienen dinero, por lo que recibiremos 500 euros cada mes”, explica uno de los trabajadores despedidos a Vanitatis.

Merino puso como excusa del cierre, según los trabajadores, las pérdidas que generaba el local. “Nos dicen que el local tenía pérdidas de 600.000 euros anuales. Eso no puede ser, porque solamente en abril de este año se facturaron 46.000 euros y en marzo 58.000 euros. El local es alquilado y pagan unos 7.500 euros cada mes y tiene aforo para 500 personas. Es imposible que hubiera tantos gastos, porque se recortó en personal, relaciones públicas y en alcohol. Los camareros ganábamos diez euros la hora, es decir, unos 60 euros la noche”, afirma otro extrabajador.  

“Javier nunca ha dado la cara”

Pero si hay algo que ha molestado a todos estos exempleados ha sido la actitud de Javier Merino en todo este proceso. “Javier Merino nunca ha dado la cara en ningún momento y su hermana, que trabaja con él, tampoco. Siempre hemos hablado con el administrador o la secretaria de su hermana. Como no quieren perder el nombre de la sala, seguirán pagando el alquiler y la abrirán algún día bajo mínimos, hasta el día 21 de junio, que es cuando tienen previsto cerrarla definitivamente. Nos han echado la mejor partida de póquer y han ganado. El problema de Javier Merino es la gente que tiene alrededor y que trabaja para él, que en realidad son los que hacen el trabajo sucio”, cuenta otro de los trabajadores a Vanitatis. 

A pesar de tratarse de un despido improcedente, los trabajadores han tenido que llegar a un acuerdo con Javier Merino. “Después de una reunión con ellos nos pusieron sobre la mesa un sobre con una cantidad de dinero, que en principio no firmamos. Unos días más tarde la cantidad la aumentaron al doble y como esa es la única solución que tenemos para seguir viviendo la hemos tenido que aceptar. De 33 días de despido que nos correspondían hemos tenido que aceptar 20”, concluye otro de los trabajadores. 

La justicia le persigue

No es la primera vez que el marido de Mar Flores tiene problemas económicos. Hace tres años,  Javier Merino tuvo que pagar cerca de cinco millones de euros por orden del Juzgado de Instrucción Número 46 de Madrid, al estar imputado en un delito de abuso de información privilegiada en la venta de unas acciones de Cartera Hotelera que le supusieron un beneficio supuestamente ilícito de 1.564.603 euros, según la denuncia de la Fiscalía Anticorrupción. Pero esto no es todo, porque el empresario también estuvo imputado en otro presunto delito de cohecho en una trama de corrupción urbanística en Estepona y Málaga. Por si esto fuera poco, Hacienda también le atribuyó dos delitos fiscales relativos a los ejercicios 2000 y 2001, por los que le reclamaban 120.000 euros. En aquella ocasión, Javier Merino decidió vender su yate valorado en seis millones de euros para afrontar todos sus problemas económicos.

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