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La boda con dos padrinos de la hija de Ramón Calderón

Este sábado a las ocho de la tarde, Leticia, hija del ex presidente del Real Madrid, se casaba con el sevillano Manuel de la Lastra, marqués

Este sábado a las ocho de la tarde, Leticia, hija del ex presidente del Real Madrid, se casaba con el sevillano Manuel de la Lastra, marqués de Torrenueva en la Iglesia de la Moraleja, la urbanización de lujo donde vive la familia Calderón. El novio, fiel a la costumbre de los maestrantes, se vistió con un uniforme de gala que en un caluroso Madrid a las ocho de la tarde ya supone toda una heroicidad, pero las tradiciones hay que mantenerlas. De hecho, la novia, Leticia, hizo lo propio con  su traje nupcial. Quiso homenajear a su abuela y utilizó el mismo vestido que ella llevó en su boda.

Navascués se encargó de restaurar y adecuar el vestido a la talla de la nieta, que no era muy diferente a la de la primera que lo llevó. Como es habitual en la sociedad sevillana, fue el padre Ignacio Sanchez-Dalp quien se encargó de la liturgia. Es el sacerdote que casa y bautiza a todos los hijos de la sociedad de Sevilla, incluido el matrimonio de la  duquesa de Alba. Dalp conoce al marqués de Torrenueva desde pequeño y por eso el mensaje que leyó durante la ceremonia acabó emocionando a los invitados.

Por otra parte, de la música se encargó el coro rociero de Triana. Además, hubo una decisión por parte de Leticia y Manuel que se convirtió en el tema de conversación de los trescientos invitados que compartieron ese día con los Lastra Calderon. Según comentario general, nadie había visto nunca que en una boda religiosa hubiese dos padrinos y esta fue la anécdota de la celebración. La madre de Manuel, Soledad Cortínez, murió hace unos años y su madrina iba a ser la abuela, que a sus 90 años se mostraba más que dispuesta a acompañar a su nieto al altar. Por una u otra razón no pudo ser y fue el padre del novio, el marqués de Benamejí, el que ocupó su puesto. Por parte de Leticia no había duda alguna. Ramón Calderón se encargó de llevar a su hija hasta el altar de la iglesia de La Moraleja.

Una vez finalizada la liturgia, los invitados se trasladaron hasta el domicilio familiar de la misma urbanización, en la que Teresa, la madre de la novia, se había encargado de todos los preparativos de una celebración a gran escala: desde la decoración sobria a base de velas y flores de Fransen et Lafitte, hasta el menú hecho en casa con aperitivos variados, salpicón de marisco, solomillo strogonof y profiteroles. Unos cantantes de ópera se pasearon por las mesas mientras duró la cena. No hubo corte de tarta ni tampoco vals. Fue la música disco y el flamenco los que acompañaron a los invitados hasta el desayuno.

Entre los asistentes destacó la presencia de Alfonso Díez, que acudió con su hermano Pedro y disculpó a su mujer por la ausencia. La duquesa de Alba está ya instalada en San Sebastián con su ex nuera Genoveva y su nietos, Luis y Amina. Viajar a Madrid con las altas temperaturas no era lo más prudente. Alfonso fue uno de los invitados más solicitados, mostrando un carácter encantador y sin la presión de tener que volver pronto a casa.  

Sorprendió mucho que del mundo deportivo solo acudiera Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid. Ni futbolistas ni directivos de la época en la que Calderón fue la cabeza visible del Real Madrid estuvieron presentes. Sí que acudieron amigos como Naty Abascal, que ejerció de "princesa descalza" una vez que los megatacones que llevaba se convirtieron en un sufrimiento; Curro Romero y Carmen Tello, espectacular con un vestido de gasa rojo, la marquesa de Fernandina, que acaba se inaugurar su palacio de Soria para bodas, bautizos y comuniones; Enrique Miguel Rodríguez, el cirujano plástico Tomás Zapata; la diseñadora de trajes de gitana Rocío Peralta, los duques de Plasencia, Marta Talegon  y Pascual Álvarez,  Josemi Rodríguez Sieiro, Carmen Cobo y gente joven que supuso el verdadero núcleo de la boda.

Leticia estudió Derecho y ejerce como procuradora en Madrid y ahora lo hará en Sevilla. Al igual que su hermana, ha pasado de puntillas por la alfombra de la fama colateral y ha elegido ser anónima, siguiendo los consejos de su madre Teresa Galán. Por su parte, Manuel de la Lastra, ingeniero agrónomo de 35 años, es hijo del marqués de Benamejí, casado primero con Soledad Cortinez, perteneciente a una de las familias con más solera de Sevilla, y después con Isabel Cobo, una de las íntimas de la duquesa de Alba.

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