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EL CLUB PRIVADO MÁS EXCLUSIVO DE ESPAÑA

Real Club Puerta de Hierro: el feudo de la derecha

Desde Don Juan Carlos a Rodrigo Rato, pasando por Pedro Morenés, Spottorno y Esperanza Aguirre. Incluso el 'pequeño Nicolás' forma parte de la historia del club privado más exclusivo de España

Foto: Rato, el 'pequeño Nicolás' y Alberto Ruiz-Gallardón, en un fotomontaje realizado por 'Vanitatis'
Rato, el 'pequeño Nicolás' y Alberto Ruiz-Gallardón, en un fotomontaje realizado por 'Vanitatis'

La web del Real Club Puerta de Hierro no es más que una foto fija para quien no disponga de clave de acceso. No necesita ofrecer un tour virtual de sus instalaciones: si usted quiere jugar allí a golf, tenis, pádel o presenciar una prueba hípica debe ir acompañado obligatoriamente por un socio. Pero olvídese de ingresar en ese Olimpo. No admite nuevos socios desde 1987 y aunque no es del todo inexpugnable (de hecho, abrió sus puertas a un equipo de rodaje de la miniserie La duquesa), sí es concienzudamente hermético. Nuestra llamada a su servicio de comunicación tan solo nos permite confirmar que no admiten nuevos socios desde 1987 y que el número actual ronda los 15.000.

La institución, al modo de los clubs de campo británicos para caballeros, nace en 1895 como primer campo de golf de Madrid por iniciativa de un bisabuelo de Cayetano Martínez de Irujo, el duque de Alba. Contó con el apoyo del rey Alfonso XIII y comenzó llamándose Madrid Polo Club, en el Hipódromo de la Castellana (actual zona de Nuevos Ministerios). El germen fue el polo y diez años después llegó el golf. Más tarde, el tenis. En 1909 el rey Alfonso XIII cedió al club los terrenos actuales, en Puerta de Hierro, y de los que el club tomó el nombre definitivo.

Aristócratas, empresarios y miembros del Gobierno

Sus reglas de indumentaria son muy estrictas y la lista de socios, todo un misterio, aunque sí han ido trascendiendo algunos nombres de notabilísima relevancia. Hoy está presidido por el conde de Bornos, de Murillo y marido de Esperanza Aguirre, Fernando Ramírez de Haro. Sus predecesores más inmediatos fueron Luis Álvarez de las Asturias Bohórquez y el ministro de Defensa, Pedro Morenés. La lista sigue con altísimos cargos del Partido Popular, como Alberto Ruiz-Gallardón y Rodrigo Rato, así como miembros de la nobleza. Entre una larga lista, Pedro Borbón Dos Sicilias, que se casó en su capilla; Enrique Falcó, conde de Elda; Álvaro Fernández Villaverde, duque de San Carlos; Antonio Martín de Santiago-Concha, conde de Linares; Carlos Fitz-James, duque de Huéscar, la desaparecida Cayetana de Alba y, por supuesto, el Rey Juan Carlos. También lo frecuenta el exjefe de la Casa del Rey Rafael Spottorno, el financiero Jaime Botín y el afamado golfista José Ignacio Márquez Pombo, que fue candidato a su presidencia.

La infanta Elena y su exmarido, Marichalar, en el Club Puerta del Hierro (Gtres)
La infanta Elena y su exmarido, Marichalar, en el Club Puerta del Hierro (Gtres)

El club se asienta sobre 235 hectáreas de suelo público –si en origen pertenecieron a Alfonso XIII, hoy su titularidad la ostenta Patrimonio Nacional– y en mayo de 2011 el contrato de alquiler se renovó hasta el último día de 2040. Sin concurso público alguno y sin pagar IVA ni IBI, según publicó El Economista. El mismo diario recoge que en 2013 Patrimonio autorizó al club la tala de más de 800 árboles para crear un nuevo campo de golf, acción que culminará la cesión “a dedo” de un terreno de 55.000 metros cuadrados dos años antes. Será el tercer campo de golf de un complejo muy bien tratado por el ayuntamiento que comanda Ana Botella.

“Es inadmisible y escandaloso que se vuelva a dar dinero de todos a un club compuesto por aristócratas y millonarios que solo se admiten como socios entre ellos” expone Raquel López, candidata de IU a la alcaldía de Madrid. López se refiere a los presupuestos de 2014, cuando Ana Botella destinó más de un millón de euros al club: 107.000 para planificación de la movilidad y la sostenibilidad y 930.215 más para “ingeniería ambiental y control y calidad del agua”. Desde UPyD también se quejan del hermetismo del club. “Desde 2013 no nos dan más información; hay una clara opacidad en todo lo que afecta a este club privado en suelo público. Se trata de la economía de amiguetes que le gusta a este Gobierno: grandes empresarios, nobles y políticos del PP”, explica a Vanitatis Jaime Berenguer, concejal y uno de los portavoces de la formación magenta.

Territorio del 'pequeño Nicolás' y otros espías

El 'pequeño Nicolás' por las calles de Madrid (Gtres)
El 'pequeño Nicolás' por las calles de Madrid (Gtres)

Nuestra llamada al club resulta infructuosa para arrojar luz sobre uno de sus habituales más pintorescos: declinan explicarnos cómo, a pesar de sus férreas condiciones de acceso, el 'pequeño Nicolás' celebraba en sus salones las reuniones más diversas. Algunas fuentes aseguran que Francisco Nicolás Gómez Iglesias usaba el carné del joven marqués de Torneros para entrar, haciéndose pasar por él. Sin embargo, uno de los invitados del imberbe embaucador asegura que ni siquiera eso era necesario. Nicolás entraba como Nicolás: “Entraba directamente en coche. Le conocían en la entrada y no le pedían identificación alguna. De hecho, conocían su vehículo. Las dos veces que almorcé allí con él, se hizo cargo de la cuenta un asesor de la presidenta de la CNMV, Juan Munguira”. El presidente de Manos Limpias, Miguel Bernad, fue sujeto de seducción durante un tiempo por un 'pequeño Nicolás' inconcreto pero persistente. No logró su propósito, que la acusación popular en el 'caso Nóos' rebajase su presión sobre la infanta Cristina, y dejó de frecuentarlo.

Aun hoy no sabemos a ciencia cierta en qué consistían las relaciones, siquiera telefónicas, reales o inventadas entre Francisco Nicolás y el CNI. Pero el episodio en el club del aprendiz de 007 nos trae a la memoria cierta información publicada en 1994, cuando en los titulares mandaba el coronel Perote y no el tesorero Bárcenas. El diario El Mundo publicaba por entonces que el Cesid (antiguo CNI) usó fondos reservados para pagar el ingreso, en 1986, de su director, el teniente general Emilio Alonso Manglano. El Ministerio de Defensa adujo que, efectivamente, el Cesid pagó 900.000 pesetas de la época (casi 6.000 euros) para cubrir la cuota, pero que el general no acudiría al club para su uso personal sino para reunirse con espías y agentes secretos de otros países. ¿Fue Manglano un predecesor del 'pequeño Nicolás' o, realmente, el club es un nido de espías?

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