Nati Mistral, la mujer del Renacimiento que citaba a sus amigos en su entierro
  1. Noticias
ha fallecido a los 88 años

Nati Mistral, la mujer del Renacimiento que citaba a sus amigos en su entierro

Recordamos todas las facetas de la vida de Nati Mistral que la convirtieron en una de las grandes artistas de nuestro país

Foto: Nati Mistral, en una imagen de archivo.
Nati Mistral, en una imagen de archivo.

Hace un año, Nati Mistral comía con la Peña de periodistas Cuarto Poder en el restaurante Casa Lucio donde, por supuesto, su anfitrión se acercó a saludarla. Ella, que tenía un sentido del humor muy desarrollado, le dijo: "oye, tú y yo ya estamos en primera línea de salida, pero lo mucho y bien que sabemos vivir". El tabernero contó uno de sus chistes verdes y Nati soltó su peculiar y característica carcajada. Le devolvió el guante con otro chiste que tenía a los integrantes de Podemos como protagonistas. A continuación, se explayó sobre la situación de España y de lo mal que lo hacían los políticos de ahora. "Empiezan en las juventudes de sus partidos y ya no vuelven a trabajar en su vida", decía.

Foto: Nati Mistral y Enrique Cornejo en la presentación de la obra 'Crimen Perfecto'. (Gtres)

Su condición política a debate

placeholder Nati Mistral. (EFE)
Nati Mistral. (EFE)

A sus 88 años estaba de vuelta de todo y le importaba poco que la llamaran franquista y ultraderechista: "y resulta que con Franco yo era roja, me llamaban comunista y me amenazaban porque he sido la actriz que más veces he representado a Lorca. Ahora vienen los nuevos y no saben ni recitar, y encima te tachan de facha. Lo mejor que he tenido ha sido la memoria que, por supuesto, la sigo ejercitando". Y a los postres con su voz profunda y sonora recitaba una estrofa de Valle-Inclán o cantaba un trozo de cualquiera de los musicales en los que había intervenido. Fue pionera en ese género, igual que presumía de ser la primera española que había actuado en la BBC y de hablar alemán, porque vivió unos años allí.

Era habitual que en el espacio en el que colaboraba en la Cope, después de dar caña al mono, se pusiera a cantar. Además, aseguraba que: "en la radio de los obispos nunca me han vetado nada de lo que digo. En otras si eso que yo soy la memoria viva de España".

Gran amiga de reyes y nobles

Las comidas con La Mistral (que así le gustaba que la llamaran) se podían alargar hasta media tarde. Llegaba con sus ojos brillantes -"es lo mejor que tengo ahora, antes eran las piernas"- enmarcados con lápiz negro, el pelo tirante en un moño, los labios de rojo -”siempre utilizo el mismo carmín”- , la sonrisa amplia y sin mover un músculo ni despegar los dientes decía: "soy la misssstraaaal". Arrastrando las vocales y haciendo tintinear sus pulseras de oro que ella llamaba "mi quincalla privada". Fue amiga del conde de Barcelona, del duque de Cádiz, de Simeón de Bulgaria y don Juan Carlos se reía con ella.

Foto: 2004. Los actores Nati Mistral y José Sacristán durante los premios Mayte de Teatro. (Archivo)

Era "la magnitud del talento"

Vivía en un chalet en la colonia de El Viso. Una casa que fue lugar de reunión de artistas, empresarios, políticos y periodistas, y donde estos últimos años pasaba gran parte de su tiempo. Le gustaba pintar y lo hacía muy bien. Uno de sus amigos era Pablo Picasso y contaba que en una ocasión le dijo: "¿Pablo sabes que te copio?. En una de las paredes de mi casa he pintado un fresco de una obra tuya". Y el pintor le respondió: "¿Y para qué pierdes el tiempo con lo mío?. Son tonterías, creía que tú lo hacías muy bien".

Nati era una especie de personaje del Renacimiento. Era muy culta, escribía mucho mejor que algunos de los que se llaman escritores, cocinaba como si tuviera 8 estrellas Michelín, cosía, cantaba, bailaba y cuidaba de una manera exagerada y generosa a sus amigos. De ella decía Terenci Moix que era "la magnitud del talento".

placeholder 2004. Los actores Nati Mistral y José Sacristán durante los premios Mayte de Teatro. (Archivo)
2004. Los actores Nati Mistral y José Sacristán durante los premios Mayte de Teatro. (Archivo)

Era una mujer tremendamente coqueta y por eso no quiso que las amistades, conocidos e incluso hasta los íntimos la fueran a visitar al hospital cuando se supo que estaba ingresada. Cuando la llamaba por teléfono no contestaba, pero mandaba mensajes de voz felicitando las navidades, la Semana Santa o lo que fuera, y se despedía con un "nos veremos en mi entierro".

Nati Mistral