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sus amigos la recuerdan

Pilar Miró: 20 años sin la realizadora de las bodas de las Infantas

Desde los rumores acerca de si cobró o no la boda de la infanta Cristina a las razones de su carácter árido y autoexigente

Foto: Pilar Miró en un fotomontaje de Vanitatis.
Pilar Miró en un fotomontaje de Vanitatis.

Olvídense de este titular. Lógicamente, Pilar Miró no será recordada como la realizadora de las bodas de las infantas Elena y Cristina. Ganadora del Goya por 'El perro del hortelano', exdirectora de TVE y autora de cintas como 'Gary Cooper que estás en los cielos', fue una de las mujeres con mayor fuerza en la industria audiovisual española. Es imposible olvidar que la autora, que falleció un 19 de octubre de 1997, hace ahora veinte años, murió apenas unos días después de la realización televisiva del enlace de Urdangarin y Cristina. ¿Le influyó aquel trabajo, tal y como dijeron muchos?

Vanitatis se ha puesto en contacto con algunos de sus amigos más cercanos y, según ellos, pudo influir en mayor o menor medida. Con ese carácter suyo, tan exigente, apenas dormía mientras planificaba toda la realización. "Quizá eso aceleró su muerte”, asegura el veterano periodista Manuel Román.

Durante años, incluso se llegó a decir que su familia no había cobrado por aquella boda. “La cobró el hijo. Date cuenta que Gonzalo tenía entonces 17 años. Los tutores se encargaron de que lo cobrase. El tiempo que tardó en cobrarlo ya no lo sé”, asegura Fiorella Faltoyano, una de sus mejores amigas; una de las personas que mejor la conoció, ya que empezó a hacer televisión cuando solo era una joven realizadora en TVE. “Era amiga mía, no solo porque había trabajado con ella”, recordaba hace un par de años la actriz para Vanitatis.

Pilar Miró en su despacho. (TVE)
Pilar Miró en su despacho. (TVE)

“Yo creo que Pilar era un ser humano muy tierno, muy desvalido, igual que yo en aquella época. Lo que pasa es que tenía una imagen y un carácter duro y fuerte, pero al mismo tiempo era una persona que necesitaba que la quisieran. Muchas de las cosas que hacía tenían ese fin. Uno puede ser débil y convertirse en un tirano porque necesita que lo quieran. Otros se convierten en gente buenísima. Pilar optó por ser John Wayne, le faltaban las pistolas”, aseguraba con humor y una gran dosis de afecto.

Lo cierto es que el carácter de la directora era muy peculiar, una capa de hierro que encerraba una delicada sensibilidad. Además, aún hay cosas que se desconocen de ella. Por ejemplo, que su relación con la familia real fue mucho más allá de la realización de las bodas de Elena y Cristina, ya que fue compañera de la facultad de Derecho de don Juan Carlos. Tampoco es muy popular su gusto por los toros, que incluso la llevó a ser crítica taurina, tal y como recuerda Román. El periodista también matiza su fama de mujer dura y algo antipática. “La peña Primera Plana le concedió el Premio Naranja con algunos votos en contra y salió elegida. Cuando lo recogió, ella misma dijo que no se merecía ese premio, diciendo que ni era simpática ni había hecho nada para agradar a los periodistas”.

Gonzalo Miró en una imagen de archivo.(Gtres)
Gonzalo Miró en una imagen de archivo.(Gtres)

Tal y como apunta otra amiga, en esa personalidad árida “tal vez tuviese que ver en ello su familia. Su padre y su hermano eran militares y tuvo una educación muy severa. Lo cierto es que no tuvo suerte ni en el amor ni en la salud”, asegura refiriéndose a las dos operaciones de corazón a las que se sometió en 1975 y en 1985, cuando era directora general de Cinematografía del Ministerio de Cultura. Una dura experiencia que reflejó a través del personaje que encarnaba Mercedes Sampietro en 'Gary Cooper que estás en los cielos'.

Poco después se convertiría en directora de RTVE y un lío con el pago de unos vestidos la acabaría apartando del cargo. Mujer fuerte y eternamente puesta en tela de juicio debido a su género, también fue una madre soltera que luchó con uñas y dientes por la supervivencia de su hijo Gonzalo, hoy famoso por razones bien distintas a las que lo fue ella. Jamás quiso hacer público el nombre del padre de este y, como persona dura, se las apañó para criarlo ella sola. “El padre, con quien no mantenía una relación estable, no quiso saber nada del tema y Pilar nombró ante notario unos tutores para su hijo por si a ella le ocurría algo”, contaba Faltoyano en sus memorias. Una prueba más de que aquella 'dama de hierro', pese a todas las dificultades, nunca tuvo que rendirle cuentas a nadie.

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