Con la llegada del verano y las jornadas de playa, muchas personas optan por llevar comida preparada para pasar el día sin tener que abandonar la sombrilla. Sin embargo, este hábito tan común puede convertirse en un riesgo para la salud si no se toman ciertas precauciones. Y es que, según expertos en seguridad alimentaria, el error más frecuente al llevar comida a la playa es no mantenerla a la temperatura adecuada, lo que puede provocar su deterioro en menos de una hora bajo el sol.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) y organizaciones como la OMS alertan de que los alimentos perecederos —como ensaladas con huevo o mayonesa, tortillas, carnes cocidas, embutidos, pescados, arroces o productos lácteos— no deben permanecer más de una hora a temperaturas superiores a 30 °C, especialmente durante las olas de calor. Superado ese tiempo, el crecimiento de bacterias como Salmonella, Listeria o Escherichia coli se acelera, lo que incrementa exponencialmente el riesgo de intoxicaciones alimentarias.
La comida en la playa tiene que estar refrigerada. (Pexels/ Anna Tarazevich)
El calor ambiental de la playa, sumado a la exposición directa al sol y la falta de refrigeración continua, crea el escenario perfecto para que la comida se estropee antes incluso de la hora de comer. ¿Cómo evitarlo? El primer paso es usar una nevera portátil con acumuladores de frío o hielo reutilizable, y evitar abrirla constantemente para conservar su temperatura interna.
La comida puede ponerse mala en muy poco tiempo. (Pexels/ Maksim Goncharenok)
Los alimentos deben enfriarse completamente en la nevera doméstica antes de ser transportados y, preferiblemente, envolverse en raciones individuales bien cerradas. También es recomendable optar por preparaciones más seguras, como bocadillos sencillos sin salsas, frutas enteras o frutos secos, que soportan mejor las altas temperaturas.
Además, es clave lavarse las manos o usar gel desinfectante antes de comer, ya que la arena y el contacto con superficies no limpias pueden añadir un factor de riesgo microbiológico.
Con la llegada del verano y las jornadas de playa, muchas personas optan por llevar comida preparada para pasar el día sin tener que abandonar la sombrilla. Sin embargo, este hábito tan común puede convertirse en un riesgo para la salud si no se toman ciertas precauciones. Y es que, según expertos en seguridad alimentaria, el error más frecuente al llevar comida a la playa es no mantenerla a la temperatura adecuada, lo que puede provocar su deterioro en menos de una hora bajo el sol.