Convertirse en madre transforma la forma en la que se perciben muchas relaciones, especialmente la de la suegra. Lo que antes era una convivencia cordial, puede llenarse de pequeños roces, incomodidades o incluso rechazo. Es un cambio sutil que muchas mujeres viven en silencio, sin entender por qué de repente esa relación se vuelve tensa. Pero lejos de ser un capricho, hay razones profundas que lo explican.
La psicóloga Alicia González explica que, tras el parto, la mujer se encuentra en un estado de extrema sensibilidad, con una necesidad biológica imperante de proteger a su bebé. “La figura de la suegra, por muy buena voluntad que tenga, puede ser percibida como una invasión. Es tu olor, tu mirada, es tu cría y todo lo que venga de fuera, de tu propio sistema, no tiene por qué encajarse bien”, señala en uno de sus vídeos en TikTok.
IMPORTANTE 👇🏼 - Que yo explique esto no quiere decir ni que lo normalice ni que lo justifique. Hay toda una historia de patriarcado detrás interesantísima que da sentido a que solo nos pase entre mujeres. Os colgaré un post sobre ¿por qué esto a los hombres no les pasa con sus suegros?. - Si tienes una suegra maravillosa me alegro infinito, esto también forma parte de la realidad (obviamente) - Estas son solo algunas justificaciones desde orientaciones distintas de la psicología (somática, gestalt, IFS).. pero puede que tú busques una que no nombro: no me cabe todo en un minuto y medio, si te apetece cuéntame 🥹💘 - La pareja es en primera instancia la máxima responsable de marcar el límite entre su familia de origen y su nueva familia, porque gracias a ella establecerá el rol con mayor facilidad y claridad que ocupa la suegra como su madre y su mujer como la madre de su bebé, dos roles perfectamente compatibles que no tienen nada que ver. - Manejar esto en pareja es delicado, sobretodo cuando tiene que ver con no querer repetir estilos de crianza con los que no estás de acuerdo. Lo entiendo, se necesita muchísimo tacto y escoger muy bien qué decir y qué no. Si os interesa este tema decidme 💘 - No estoy diciendo que la suegra sea mala, si no que hablo de percepciones. Ya sabéis que a mí lo de malos y buenos no me va 😬 Espero que os sirva 🫂✨
González también aclara que este rechazo no siempre es consciente y muchas veces actúa como portavoz de las palabras que no se dicen. “Esa manía representa todo lo que yo no estoy pudiendo decir. Todo lo que me callo actúa en mi nombre sin pedir permiso”, comenta. La falta de límites claros en la dinámica familiar agrava esta sensación, generando frustración cuando las decisiones de la madre son cuestionadas o invadidas. “Los límites, en la mayoría de los casos, debe ponerlos en primer lugar la pareja”, subraya.
La psicóloga apunta además a un conflicto simbólico entre linajes: no es la persona en sí, sino lo que representa. Valores, estilos de crianza y patrones familiares con los que la nueva madre no quiere repetir y que, en ese momento, siente que debe proteger a su hijo. En culturas como la nuestra, Alicia explica que el papel de autoridad de la madre no siempre queda bien definido, lo que puede generar fricciones cuando la suegra mantiene un rol central.
La experta explica por qué la relación puede cambiar. (Freepik)
Es un proceso emocional que muchas veces se vive desde la incomodidad y la culpa, pero no es irracional. Responde a un instinto de protección y a la necesidad de redefinir los roles familiares tras la llegada de un bebé. Entenderlo puede ayudar a gestionar mejor estos sentimientos y evitar conflictos innecesarios.
Convertirse en madre transforma la forma en la que se perciben muchas relaciones, especialmente la de la suegra. Lo que antes era una convivencia cordial, puede llenarse de pequeños roces, incomodidades o incluso rechazo. Es un cambio sutil que muchas mujeres viven en silencio, sin entender por qué de repente esa relación se vuelve tensa. Pero lejos de ser un capricho, hay razones profundas que lo explican.