Sara Marin Berbell, doctora: "¿Sabes cómo salir de una crisis de ansiedad? Meter la cara en agua fría puede ayudar a activar el nervio vago"
Un gesto tan simple como usar agua fría puede ser el primer paso para recuperar el control en momentos críticos. Las emociones también se entrenan con el cuerpo
La experta explica en qué consiste esta técnica. (Instagram / @uncafecontudoctora)
Sentir ansiedad de forma puntual es algo habitual, pero cuando las preocupaciones se vuelven constantes, intensas y desproporcionadas, pueden estar indicando un trastorno de ansiedad. Según la 'Clínica Mayo', estas alteraciones suelen incluir episodios breves pero intensos de miedo o pánico, que llegan a interferir con la vida cotidiana y que, en muchos casos, comienzan en la infancia o adolescencia.
En este contexto, la doctora Sara Marin Berbell, creadora de contenidos de salud en redes sociales, ha explicado cómo una exposición controlada al frío puede ayudar a mitigar los efectos de una crisis. “Cuando metemos la cara o el cuerpo en agua fría se pone en marcha el jefe del sistema de calma, que se llama nervio vago”, comenta en uno de sus vídeos. Esta respuesta fisiológica reduce la frecuencia cardíaca y ayuda a calmar el sistema nervioso.
La amígdala cerebral es la parte que activa las señales de alerta: acelera el corazón, provoca malestar abdominal e incluso puede desencadenar ataques de pánico. Al activar el nervio vago, el cuerpo contrarresta esa respuesta automática y activa el córtex prefrontal, “el más lógico de todos”, que permite pensar con claridad y tomar decisiones con perspectiva.
La doctora propone tres formas de aplicar esta técnica: colocar una compresa fría en la frente o cuello, sumergir la cara en agua entre 10 y 15 °C durante unos 30 segundos o acabar la ducha con agua fría durante medio minuto.
Terminar con agua fría la ducha puede ser una buena técnica. (Freepik)
Según datos recientes, la ansiedad afecta al 12,6 % de la población general, con una prevalencia mayor en mujeres (16,5 %) que en hombres (8,7 %). Estos datos se recogen en el informe “Caracterización de los problemas de salud no transmisibles a partir de los registros clínicos de atención primaria”, difundido por el Ministerio de Sanidad a partir de la información extraída de la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria (BDCAP).
En su reflexión final, la doctora plantea una idea que conecta con la necesidad de encontrar herramientas complementarias para manejar la ansiedad: “¿Y si en vez de empezar por las pastillas empezamos por técnicas que nos ayuden a gestionar nuestras emociones?”. Sin sustituir al tratamiento profesional, recursos como este pueden servir de apoyo en momentos puntuales. Aunque debemos recordar que es conveniente consultar con un profesional de la salud antes de poner en marcha estas técnicas.
Sentir ansiedad de forma puntual es algo habitual, pero cuando las preocupaciones se vuelven constantes, intensas y desproporcionadas, pueden estar indicando un trastorno de ansiedad. Según la 'Clínica Mayo', estas alteraciones suelen incluir episodios breves pero intensos de miedo o pánico, que llegan a interferir con la vida cotidiana y que, en muchos casos, comienzan en la infancia o adolescencia.