Superar una ruptura amorosa puede ser uno de los procesos más complejos a nivel emocional. Lejos de los tópicos que invitan a “pasar página”, el duelo que deja una relación puede ser tan profundo que la pérdida de un ser querido. Así lo explica el psicólogo Adrián Chico, que recuerda que “el duelo por una ruptura, en ocasiones, puede doler más que el fallecimiento de un ser querido”.
Según el especialista, la diferencia esencial radica en el hecho de que “el ser querido no ha elegido marcharse, la pareja sí ha elegido dejarte”. Esa voluntad del otro intensifica el sentimiento de pérdida y la sensación de rechazo. “Tú le estás viendo cómo hace su vida y no puedes hacer nada por evitarlo”, añade, describiendo esa mezcla de incredulidad y desamparo que acompaña muchas separaciones.
Chico señala que esta vivencia activa un tipo de sufrimiento distinto al que sigue a una muerte. Mientras el fallecimiento implica una pérdida definitiva, el fin de una relación mantiene vivo el vínculo a través de la ausencia y del pensamiento obsesivo. “Te hace sentir tan obsesionado, dándole vueltas y vueltas… No duermes”, explica el psicólogo, subrayando que el proceso no solo afecta al plano emocional, sino también al físico y cognitivo.
Para comprender la intensidad de estos procesos, el experto propone observar dos factores clave: el vínculo y las expectativas. “El duelo depende principalmente de dos factores: el vínculo y las expectativas. Si el vínculo es muy cercano, si tu vida gira en torno a esa persona, y en tus expectativas no contabas con la pérdida, el duelo adquiere una forma mucho más profunda y mucho más heavy”, detalla. Cuando una relación se rompe sin haber sido anticipada o asumida, el impacto psicológico se multiplica.
Rodearnos de las amigas para superar el duelo. (Pexels)
En cambio, las pérdidas consideradas dentro de lo que se llama “ley de vida” suelen ser más asumibles, aunque igualmente dolorosas. “En teoría, es lo que se conoce como ley de vida”, apunta Chico. No obstante, también matiza que este concepto puede resultar injusto: “Estoy un poco en contra de la idea, porque nos hace pensar que lo que no ocurre a los 95 años está mal, como si fuera una desgracia”.
A través de su reflexión, el psicólogo invita a revisar la forma en que entendemos el duelo y las emociones asociadas a las rupturas sentimentales. Reconocer el dolor, permitir el llanto, hablar del sufrimiento o pedir ayuda profesional son pasos esenciales para atravesar el proceso sin negarlo. “No todas las pérdidas duelen igual, y para cada uno es una historia diferente”, concluye.
Superar una ruptura amorosa puede ser uno de los procesos más complejos a nivel emocional. Lejos de los tópicos que invitan a “pasar página”, el duelo que deja una relación puede ser tan profundo que la pérdida de un ser querido. Así lo explica el psicólogo Adrián Chico, que recuerda que “el duelo por una ruptura, en ocasiones, puede doler más que el fallecimiento de un ser querido”.