Congelar carne ha sido durante décadas uno de los métodos más utilizados para conservarla durante largos períodos, pero no toda carne resiste igual ni conserva su calidad de la misma forma. Según el informe de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre carne congelada, la duración recomendada depende del tipo de carne, siempre que la congelación se realice de inmediato tras su compra y se mantenga una temperatura constante de –18 °C o inferior.
Por ejemplo, la carne de vacuno, ovino y caprino puede conservarse hasta 12 meses en el congelador bajo las condiciones adecuadas. En cuanto a la carne de cerdo, el plazo es más corto: el límite recomendado es de 6 meses a –18 °C. En el caso de las aves, la duración varía según el estado del producto: si están enteras, pueden mantenerse hasta 12 meses; si están troceadas o en piezas, el límite baja a 9 meses.
La carne no dura eternamente. (Pexels/ Nadin Sh)
Estas recomendaciones provienen de la revisión de estudios científicos realizados por la AESAN, que analizan los cambios microbiológicos, fisicoquímicos y sensoriales que la carne sufre durante la congelación y posterior descongelación — factores que pueden afectar tanto su textura y sabor como su seguridad.
Según el tipo de carne la duración es diferente. (Pexels/ Kevin Malik)
Cuando llegue el momento de consumirla, la recomendación es descongelar la carne en el refrigerador, mantenerla refrigerada y consumirla lo antes posible. Si no es posible descongelarla en frío, puede usarse el microondas o agua fría — pero en ese caso la carne debe cocinarse inmediatamente.
En definitiva, aunque la congelación alarga considerablemente la vida útil de la carne, no la convierte en un producto eterno. Conocer y respetar los límites establecidos por entidades oficiales como la AESAN ayuda a mantener la calidad, el sabor y la seguridad en la mesa: vacuno, cordero o cabrito pueden aguantar hasta un año; cerdo, unos seis meses; y las aves, entre nueve y doce meses, dependiendo de si están enteras o en piezas.
Congelar carne ha sido durante décadas uno de los métodos más utilizados para conservarla durante largos períodos, pero no toda carne resiste igual ni conserva su calidad de la misma forma. Según el informe de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre carne congelada, la duración recomendada depende del tipo de carne, siempre que la congelación se realice de inmediato tras su compra y se mantenga una temperatura constante de –18 °C o inferior.