Basulto alerta de que el problema no se limita a lo que cada uno elige, sino a lo que el sistema empuja a elegir. Si el supermercado está lleno de productos atractivos, baratos y muy promocionados, la decisión personal deja de ser tan libre como parece. Ese escenario crea una normalización peligrosa de lo malsano.
La idea final, coherente con 'Todos gordos (con perdón)', es clara: comer mejor no exige perfección, pero sí criterio. La saludse protege cuando la base del plato se construye con alimentos reales y se relega lo superfluo a la excepción, no a la norma. Y, para eso, conviene recordar su aviso en una entrevista a 'La Voz de Galicia': "Nos han metido en la cabeza que comer de todo es comer sano". Tal y como explica en dicha entrevista, los estudios, tanto en niños como en adultos, acreditan que "cuanto más variado comes, mayor es tu prevalencia de obesidad".
Y es que para él existe una diferencia práctica entre alimentosque ayudan a proteger la salud y productos que la deterioran con el consumo habitual. Para Julio Basulto, la clave está en llamar a las cosas por su nombre: no se trata de demonizar la comida, sino de diferenciar lo que alimenta de lo que solo desplaza opciones mejores.
Frutas, hortalizas, legumbres o frutos secos encajan en una dieta protectora, mientras que muchos ultraprocesados concentran azúcar, sal y grasas que facilitan el exceso y empeoran la calidad de la alimentación.