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tras el escándalo de bárbara rey

Doña Sofía, reina de la adversidad

Mucho se está hablando de la supuesta relación entre Bárbara Rey y el exmonarca, Don Juan Carlos. A la sombra de la polémica está Doña Sofía, que prefiere continuar con su tranquila vida arropando a la Corona siempre que puede

Foto: La Reina Sofía, en una imagen de archivo (Gtres)
La Reina Sofía, en una imagen de archivo (Gtres)

Desde que el Rey Felipe VI dejó de ser príncipe para ejercer de jefe del Estado, el papel público de los Reyes eméritos, Juan Carlos y Sofía, bajó de nivel. Siguen formando parte de los presupuestos generales como núcleo duro que son y, por lo tanto, con representación institucional. Esta denominación se acuñó desde el palacio de la Zarzuela y no por la prensa. El motivo de esta nueva definición tenía como fin distinguir a la familia real de la familia del Rey, a la que siguen perteneciendo las infantas Elena, Cristina y sus respectivos hijos.

Al Rey emérito se le puede seguir fuera de su agenda oficial a través de sus viajes gastronómicos y taurinos por la geografía española, mientras que es más difícil saber con quién, cómo y cuándo se mueve por el mundo. En todos los casos, es sin la compañía de Doña Sofía. Las apariciones conjuntas de los eméritos se reducen a las que son de obligado cumplimiento, como recientemente la entrega de los Premios Nacionales del Deporte. La vida en común hace muchos años que desapareció y la oficial cada vez es más escasa.

En este sentido, como en otros muchos incluido, por supuesto, el aspecto afectivo, la gran perjudicada ha sido Doña Sofía, que ha mantenido durante toda su vida la misma línea de actuación. Para la esposa real, lo importante ha sido la estabilidad mediática de la monarquía, incluso en los tiempos difíciles donde las amistades de su marido no eran las más recomendables. Muchos de ellos, como Manuel Prado y Colón de Carvajal, Mario Conde y Javier de la Rosa acabaron en la cárcel y otros, como los primos Alcocer Cortina, condenados en el 2003, no tuvieron que entrar en prisión, aunque “para el caso es lo mismo”, como aseguraba el general Sabino Fernández Campos (jefe de la casa y Pepito Grillo de Su Majestad). También se mantuvo al margen de utilizar en beneficio propio las supuestas relaciones extraconyugales de Don Juan Carlos, que se volvieron a actualizar con la aparición de la princesa Corinna y sus declaraciones públicas en los medios españoles. Fuera de nuestro país, los escarceos amorosos de Don Juan Carlos no han interesado a nadie. Al menos hasta hace poco.

Un renovado interés por sus 'amigas'

Ahora, en cambio, con los datos publicados por el periodista Eduardo Inda, en los que se asegura que Bárbara Rey cobró de los fondos reservados para ocultar su supuesta relación real, la repercusión ha sido importante e impactante. Esta información ha tenido una gran repercusión internacional y la pregunta que se hacen estos medios es cuál es la respuesta de Doña Sofía a lo que consideran una humillación pública. Hay quien plantea hasta un divorcio legal y no de hecho, como es hasta ahora. Cuentan los que conocen más directamente a la Reina, que esa decisión de romper oficialmente su matrimonio no forma parte de la agenda inmediata, ni tan siquiera futura de la consorte real.

Ha mantenido siempre el tipo, a pesar de que en dos ocasiones se quiso empañar su imagen. Una fue con las declaraciones que le hizo a la periodista Pilar Urbano para su libro, 'La reina muy de cerca', que luego los responsables de la Zarzuela intentaron negar. La otra ocasión fue por las fotografías que se dejó hacer con los exduques de Palma en Washington, cuando ya eran públicas las presuntas tropelías de Iñaki Urdangarin y, en menos medida, de su hija Cristina. En aquel momento, se llegó a decir que esas fotos con posado permitido eran una respuesta a las supuestas infidelidades de su marido. Verdad o leyenda, el caso fue que no beneficiaron a la Reina, que siempre ha tenido una imagen impecable. En los momentos más duros, Doña Sofia y, en menor medida, su hijo Felipe VI eran los únicos que salían bien parados en las encuestas.

Pocos son los comentarios negativos con respecto a su trayectoria 'profesional' y menos los que se refieren a su vida íntima. Los rumores sobre sus posibles escarceos amorosos nunca han tenido consistencia y más parecían maldades lanzadas por cortesanos relacionados con Don Juan Carlos. Una manera de adorar el santo por la peana. Como tampoco sus largas estancias en Londres, donde vivía su hermano Constantino de Grecia, que nunca se han demostrado. Si ha realizado viajes de fin de semana, como los que hacía cuando sus nietos Froilán y Victoria estudiaban en internados del Reino Unido o ahora cuando vuela a Ginebra para estar con los niños Urdangarin.

La Reina Sofía, Irene de Grecia y el rey Constantino (Gtres)
La Reina Sofía, Irene de Grecia y el rey Constantino (Gtres)

Doña Sofia nunca ha tenido corte y sus lazos afectivos son los mismos desde que era jovencita, como son su prima Tatiana Radziwill y, por supuesto, su hermana Irene. Nunca ha tenido amistades peligrosas, ni se ha rodeado de aduladores. Desde que se hizo pública la desestructuración familiar, ha intentado que esa desunión no afectara a sus nietos. El papel de abuela es ahora su principal dedicación en el aspecto familiar y, sobre todo, con los hijos de la infanta Cristina.

La imagen solidaria es una de sus principales bazas y ahora, que tiene menos representación institucional, lo hace sin que tenga repercusión pública. La primavera pasada acudió al centro de enfermos de sida que fundó su prima María Luisa de Prusia en Marbella de incógnito. Su presencia sirvió para dar apoyo afectivo a gente sin familia. A raíz de esa visita hubo más ingresos y apoyo humano. Su implicación en la Fundación Alzheimer también fue decisiva para que esta enfermedad tuviera mucha más visibilidad.

Lo llamativo de los dos últimos años, desde que Don Juan Carlos abdicó y el príncipe se convirtió en Felipe Vl, es cómo se ha ido restringiendo el papel de Doña Sofía de una manera llamativa en todo lo que se refiere a los viajes internacionales al tercer mundo y zonas de alto riesgo relacionados con los más desfavorecidos. La Reina, con su presencia en la India y países de Latinoamérica y sudeste asiático, ayudó a publicitar los microcréditos que tanto han servido para que mujeres sin futuro tuvieran un horizonte para ellas y sus familias.

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