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Italia es república desde 1946

Emanuele Filiberto vuelve a la carga y aún sueña con ser rey de Italia

El joven ha vuelto a hacer unas polémicas declaraciones que han revolucionado Italia. Entre medias, ha ganado el '¡Mira quien baila!' de su país

Foto: Filiberto di Savoia.
Filiberto di Savoia.

Emanuele Filiberto, heredero de la destronada familia de los Saboya, no se resigna a ser un ciudadano común y corriente. Aún sueña con ser, algún día, el rey de Italia, un anhelo que sigue levantando ampollas en el país transalpino.

"Si existiese el partido monárquico, sería la tercera formación más grande de Italia. Para nosotros es un triunfo", ha vuelto a decir Filiberto hace pocos días. En Italia, "los presidentes de la república han interferido más de lo debido en las decisiones de la gente, mientras que los jefes de Estado deberían ser imparciales, como los reyes", ha añadido al sugerir también que se está pensando fundar un partido propio. Estas palabras, pronunciadas 72 años después de que Italia eligiera ser república en un referéndum popular en 1946, las dijo en una criticada entrevista con el diario conservador 'Libero'.

Emanuele Filiberto en la apertura de la exposición 'Casa Savoia'. (Getty)
Emanuele Filiberto en la apertura de la exposición 'Casa Savoia'. (Getty)

"Creo que Italia debería seguir el modelo del presidente estadounidense, Donald Trump: los italianos, primero. Europa es muy importante, pero creo que nuestro Gobierno debe lograr que Italia tenga un papel que no sea el de sierva del presidente francés, Emmanuel Macron, y de la Canciller alemana, Angela Merkel", añadió el nieto de Umberto II de Saboya, quien fuera el último monarca legítimo de Italia e hijo del también polémico Víctor Manuel III de Saboya.

Casado con una actriz y con dos hijas

Emanuele Filiberto, aunque salga más a menudo en las revistas del corazón por sus apariciones en la televisión, es también conocido en Italia por sus intentos poco fructíferos de recuperar el prestigio perdido. Nacido en Suiza en 1972, cuando los herederos hombres de la familia aún tenían prohibido regresar a Italia (por ser miembros de una familia que se alió con Benito Mussolini y apoyó las leyes contra los judíos), pudo por primera vez pisar suelo italiano en 2002, cuando se levantó ese veto. Poco después se casó con la actriz francesa Clotilde Courau y tuvo la primera de sus dos hijas, Victoria.

Desde entonces, las controversias no han parado. En 2006, su padre, Víctor Emanuele IV, fue arrestado en Italia acusado de proxenetismo, corrupción y vinculación con la mafia. Y, tan solo un año después, padre e hijo hicieron pública su reivindicación de una millonaria indemnización por los años transcurridos en el exilio y los bienes expropiados por el Estado italiano a su familia, después de la Segunda Guerra Mundial. La respuesta, apoyada por la opinión pública italiana, fue un seco 'no' de parte del Gobierno italiano.

Emanuele Filiberto con su mujer Clotilde Courau. (Getty)
Emanuele Filiberto con su mujer Clotilde Courau. (Getty)

Otro ha sido el caso de los restos mortales de Víctor Emanuele III y su esposa, la reina Elena de Montenegro, los cuales fueron repatriados a Italia el pasado diciembre gracias a unas gestiones de Maria Gabriela de Saboya, una tía de la familia. María Gabriela también pactó que los restos de los dos aristócratas fueran depositados en el mausoleo familiar en Vicoforte, en los aledaños de la ciudad piamontesa de Turín. Sin embargo, tras enterarse del gesto, Emanuele Filiberto emprendió una pugna para que su bisabuelo fuera sepultado en el Panteón de Roma, donde reposan varios aristócratas del país.

Emanuele pidió la intervención del papa

De poco sirvió. Después del 'niet' del Gobierno italiano, Emanuele Filiberto pidió la intervención, incluso, del papa Francisco. Algo que, no obstante, no le sirvió para lograr su objetivo, una pretensión que a la vez nuevamente le valió numerosas críticas, sobre todo de la comunidad judía de Italia. "Afortunadamente la monarquía en Italia es parte del pasado. Considero inoportuno que el cuerpo de Víctor Emanuele sea trasladado al Panteón de Roma", comentó incluso la alcaldesa de la capital italiana, Virginia Raggi. "Víctor Emanuele III no entrará nunca en el Panteón", llegó a escribir el diario La Repubblica.

De igual manera, su más reciente alusión a que aún persigue la idea de ser rey y está barajando fundar un partido político propio, levantó nuevas polémicas en torno a su figura. "Si yo hubiera sido rey, habría aceptado a Paolo Savona", dijo Emanuele Filiberto hace unos meses, cuando la formación de un Gobierno en Italia se había encallado por la propuesta de la Liga de nombrar como ministro de Economía a ese economista euroescéptico. "Somos todos euroescépticos. No me parece que la Unión Europea funcione bien", afirmó, en otra ocasión, al expresar también simpatías por la xenófoba Liga de Matteo Salvini.

Emanuele Filiberto. (Getty)
Emanuele Filiberto. (Getty)

Esto no tardó mucho en convertirse en tema de debate en las redes sociales. "Su bisabuelo aceptó a Mussolini. ¿De qué os sorprendéis?", escribieron. "Aquí, entre enanos y bailarinas, solo faltaba Emanuele Filiberto", ironizó una usuaria. "No deberíamos haber permitido que regresase a Italia", escribió otro.

"¿Todavía habla? Me refiero a las inoportunas salidas de Emanuele Filiberto. Quizá todavía no le ha quedado claro que Italia es una democracia y, sobre todo, una república parlamentaria", reaccionó Eugenio Fusignani, vicealcalde de Ravenna. "Italia no necesita un rey, mucho menos uno de una dinastía que regaló un dictadura nazi-fascista y que luego mezquinamente huyó cuando el país más lo necesitaba", agregó el político en referencia a la huida precipitada de Roma de Víctor Emanuel en 1943, después de que las tropas aliadas entraran en Italia.

Los altercados no son cosa ajena

Con ello, Emanuele Filiberto no ha vuelto a hablar del tema, de momento. Eso sí, el príncipe de Venecia, como se hace llamar pese a que el título, como el de todo exaristócrata italiano, no sea reconocido por las autoridades italianas, ha continuado provocando controversias por sus singulares opiniones y la historia de su familia. Ocurrió también en una visita en mayo a la región montañosa del Cilento, a la que Emanuele Filiberto viajó en ocasión de unas celebraciones por el aniversario de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).

"Los Saboya han arruinado al sur de Italia y al Cilento. Deberían pedir perdón en silencio", fue la repuesta de Vito Panzella, un consejero del ayuntamiento de la localidad de Pertosa. "No debemos olvidar que el ejército piamontés (la región de origen de los Saboya) invadió y saqueó nuestras tierras y que, gracias a ellos, tuvimos una dictadura que duró 20 años", añadió Panzella.

Emanuele Filiberto. (Getty)
Emanuele Filiberto. (Getty)

Dicho esto, en verdad, los altercados no son cosa ajena ni dentro de la familia de Emanuele Filiberto. Otro ejemplo es la caricaturesca pelea que continúa en el seno de los Saboya por los derechos dinásticos de un trono que no existe. Esto es porque una parte de la familia, la Unión Monárquica Italiana (UIM) y la Consulta de Senadores del Reino, consideran que el heredero al trono ya no es Víctor Emanuele IV, el padre de Emanuel Filiberto, sino su primo, Amadeo de Aosta. La razón: el haber jurado lealtad a la república italiana para regresar en 2002 a Italia y haberse casado con una burguesa sin la autorización del padre, Marina Doria.

Ha ganado el '¡MQB!' italiano

"Emanuele Filiberto es un ciudadano como yo y usted. Lo han despojado incluso del título de alteza real, no es siquiera un príncipe", comentaba la semana pasada el presidente de la Unión Monárquica Italiana, Alessandro Sacchi. El futuro rey de Italia no será alguien "que vive del cotilleo", añadió Sacchi, quien indicó como sucesor a Aimón de Saboya-Aosta, hijo de Amadeo de Aosta y quien trabaja desde hace años como directivo de la empresa de neumáticos Pirelli.

Emanuele Filiberto en 'Strictly Come Dancing'. (Getty)
Emanuele Filiberto en 'Strictly Come Dancing'. (Getty)

Un clima venenoso que en los años también se ha cobrado alguna escena incómoda que ha dado la vuelta del mundo. Por ejemplo, en 2004, cuando Víctor Manuel de Saboya le asestó dos puñetazos a Amadeo de Aosta en el Palacio de la Zarzuela, durante la boda del príncipe de Asturias en Madrid.

Igualmente, cierto desdén también se ha originado por las actividades en la televisión de Emanuele Filiberto, quien en estos años se ha mostrado como uno de los aristócratas menos discretos de Italia. Más aún después de sus bailes en la versión italiana del programa '¡Mira quién baila!', del que resultó ganador en 2009, por sus apariciones en el famoso Festival de San Remo, y por sus actividades de lo más diverso, desde diseñador de camisetas -Prince Tess se llama su marca- a vendedor de alimentos en la calle en Los Ángeles.

Un popurrí de iniciativas que en el pasado también le han valido una denuncia de la Hacienda italiana, que lo investigó por no haber pagado 480.000 euros que debía haber ingresado. Un perfil distinto de la fama pública de Amadeo de Saboya, un exoficial de la Marina italiana que en la niñez llegó a ser encarcelado en un campo de concentración nazi y quien, más recientemente, incluso ha participado en una campaña de apoyo a las socorristas que rescatan inmigrantes en el Mediterráneo central.

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