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FAMILIA REAL ESPAÑOLA

Con despacho y en la incertidumbre, la extraña jubilación de don Juan Carlos

Corinna Larsen ha anunciado esta semana que estará "encantada" de hablar con la Fiscalía Anticorrupción sobre las comisiones del AVE. El Rey padre sigue usando su oficina del Palacio Real

Foto: El rey Juan Carlos, en su despacho del Palacio Real. (Getty)
El rey Juan Carlos, en su despacho del Palacio Real. (Getty)

El rey Juan Carlos está fuera de la agenda institucional, pero la judicial y la mediática se empeñan en no dejarle en paz. Esta semana se supo que la Fiscalía Anticorrupción ha solicitado al Serious Fraud Office (SFO), el departamento del Gobierno británico que investiga los grandes fraudes, poder interrogar por videoconferencia desde Gran Bretaña a la examante de Juan Carlos I, Corinna Larsen, en el marco de las diligencias en las que investiga el presunto pago de comisiones ilegales en la obra del AVE a La Meca (Arabia Saudí).

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Corinna tardó un par de pestañeos en dar su opinión sobre el asunto. A través de un comunicado remitido por su abogado, la empresaria se mostró "encantada de cooperar" con las autoridades para que estos hechos puedan al fin ser ventilados ante los tribunales. Larsen da la “bienvenida a ser escuchada públicamente” sobre las supuestas mordidas millonarias al rey Juan Carlos por el AVE a La Meca y por otras causas respecto a las que se ha vertido, dice, una “amplia conducta ilegal en su contra”.

A nadie se le escapa que el testimonio de la mujer que vivió junto al antiguo Rey durante años tiene en sus manos destruir su imagen para siempre. Un adelanto (involuntario) de las revelaciones que puede hacer a la Justicia ya se conoció el verano pasado, cuando se filtraron unas cintas en las que Corinna Larsen conversaba sobre todos estos asuntos con el comisario Villarejo. Nadie sabe si será tan locuaz ante el tribunal o si podrá aportar pruebas de su testimonio, pero en alguna parte suena un incómodo tictac como de cuenta atrás.

El príncipe Carlos conversa con Bob Colacello en presencia de Corinna Larsen. (Getty)
El príncipe Carlos conversa con Bob Colacello en presencia de Corinna Larsen. (Getty)

Tras las revelaciones de las citadas cintas, la agenda del rey Juan Carlos sufrió el ostracismo durante meses, incluida una abrupta desaparición de la Copa del Rey de Vela a pocas horas de empezar. Con ocasión del 40 aniversario de la Constitución Española volvió brevemente a protagonizar algunos actos en los que fue sinceramente homenajeado por las Cortes y los ciudadanos, pero es un hecho que su labor institucional era cada vez más exigua. Por fin, el 27 de mayo anunció su jubilación definitiva. "A un rey solo puede jubilarle la muerte", dijo la reina Sofía en una ocasión. O una bomba a punto de estallar en la puerta de atrás.

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Pocos días después de anunciar su retirada, el Boletín Oficial del Estado la materializó. El Consejo de Ministros aprobó aquel viernes 7 de junio suprimir la Secretaría del rey Juan Carlos I, un órgano creado precisamente después de su 'primera' abdicación para apoyarle en su trabajo institucional (unos 120 actos en cinco años, nueve viajes oficiales y una treintena de discursos). En realidad, tras ese rimbombante nombre, la estructura de la secretaría escondía en realidad poca cosa: un fiel secretario (Alfonso Sanz Portolés, empleado emblemático de la Casa) y un despacho en el Palacio Real.

El rey Felipe aplaude a su padre tras firmar los papeles de la abdicación, en junio de 2014. (Getty)
El rey Felipe aplaude a su padre tras firmar los papeles de la abdicación, en junio de 2014. (Getty)

Lo cierto es que, según ha podido confirmar Vanitatis, ni uno ni otro han dejado de prestar servicio a la Casa Real. El mismo 7 de junio, el BOE también publicó otro Real Decreto, el 375/2019, por el que se nombraba a Sanz Portolés consejero diplomático de la Casa de Su Majestad el Rey, un cargo que ya compaginaba con su labor de ayudante del Rey padre. ¿Y la oficina? Según ha confirmado la Vicesecretaría General de la Presidencia del Gobierno a través del portal de Transparencia a este medio, "el despacho que S.M. el Rey Don Juan Carlos viene utilizando en el Palacio Real continúa a su disposición". Es más, fuentes cercanas confirman que don Juan Carlos sigue yendo "muy a menudo" a su despacho a trabajar.

Recibir visitas

Fue poco después de su abdicación cuando el rey Juan Carlos expresó su deseo de tener un despacho propio en el Palacio Real. El padre del Rey no quería interferir en las funciones de Felipe VI, por lo que se le concedió lo que pedía. Allí, en las nuevas dependencias del Palacio de Oriente, el Rey padre recibiría a las visitas, ordenaría su agenda y, en general, llevaría a cabo su labor institucional.

El rey Juan Carlos, en una reunión de Fondena en su despacho del Palacio Real. (EFE)
El rey Juan Carlos, en una reunión de Fondena en su despacho del Palacio Real. (EFE)

La nueva oficina de don Juan Carlos eran en realidad cuatro estancias que Patrimonio habilitó para el antiguo monarca: despacho, antedespacho, sala de espera y vestíbulo. Una foto casual distribuida por la Casa del Rey desveló en marzo de 2015 el aspecto de aquella estancia que le había costado 21.760,94 euros a los españoles. Entonces se pudo ver el resultado final de los trabajos de limpieza, cableado, restauración del entelado y del tapizado de las sillas. Cuadros de Patrimonio Nacional, escasas fotografías personales y una gran mesa protagonizaban un espacio al que aún le faltaba algún toque personal.

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Ahora, a pesar de su retiro de la vida pública, sigue estando a su disposición, algo que, por otra parte, es habitual en la jubilación de los altos mandatarios. En el caso de los expresidentes del Gobierno está regulado por un estatuto. A partir del momento de su cese, mantienen el tratamiento de presidente, fuera del territorio nacional tienen el apoyo de los servicios diplomáticos. Pueden designar libremente a dos empleados, uno con nivel 30 y otro de nivel 18. Tienen una dotación para gastos de oficina, atenciones de carácter social y "en su caso, alquileres de inmuebles". Disponen de coche, chófer y seguridad, y pueden viajar gratis en transportes del Estado. Además de una pensión y su conversión inmediata en consejeros de Estado. Como un Rey, vamos.

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