Adiós a la infanta Pilar, genio y figura: “El mundo es de los vivos”
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FAMILIA REAL ESPAÑOLA

Adiós a la infanta Pilar, genio y figura: “El mundo es de los vivos”

La pequeña Pilar llegó al mundo en el exilio, pero en una casa feliz, casi al borde de la euforia. Ha perdido la vida a la edad de 83 años debido a un cáncer de colon

Foto: La infanta Pilar. (Getty)
La infanta Pilar. (Getty)

Genio y figura. Espontánea, intuitiva, campechana y castiza, con mucho carácter… Pilar de Borbón y Borbón fue la primogénita de los cuatro hijos de los condes de Barcelona, Juan de Borbón y Battenberg y María de las Mercedes de Borbón y Orleans, padres del rey Juan Carlos y abuelos del rey Felipe.

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Aquel 30 de julio de 1936, fecha en la que nació Pilar de Borbón, su madre se encontraba muy bien acompañada por la reina Victoria Eugenia. Su padre compartía las emociones de primerizo con su entusiasmada decisión de viajar a España. Quería luchar junto a los recién sublevados —el 18 de julio se produjo el alzamiento contra la República—, una vez obtenido el permiso del rey Alfonso XIII (exilado en Roma), que a su vez se había garantizado el apoyo de Mussolini para el bando militar de Mola, Franco...

Ese era el ambiente familiar que se respiraba en el domicilio de los Borbón y Borbón, en Cannes (Francia), que habían contraído matrimonio justamente nueve meses antes, el 12 de octubre de 1935, en Roma. La pequeña Pilar llegó al mundo en el exilio, pero en una casa feliz, casi al borde de la euforia, porque a la alegría de su propio nacimiento se unía (sobre todo) el convencimiento de que en muy pocas semanas regresaría el rey Alfonso XIII a España, consecuencia de la rápida acción de los militares sublevados, que restaurarían la monarquía.

No fue así, como es bien sabido. Ni Juan de Borbón y Battenberg pudo luchar junto a los sublevados, a pesar de que ya se había desplazado a Burgos; ni la guerra fratricida fue breve, más bien todo lo contrario; ni Franco restauró la monarquía después de la contienda.

Pilar con su madre y Juanito. (CP)
Pilar con su madre y Juanito. (CP)

Cannes, Roma, Lausana y Estoril

Cuando la pequeña Pilar tenía un año (1937), su familia decidió establecerse en Roma, donde residía Alfonso XIII, que abdicó en 1941 a favor de su hijo Juan. Y allí, en Roma, nacieron sus tres hermanos: Juan Carlos (1938), Margarita (1939) y Alfonso (1941), que falleció en marzo de 1956 a causa del disparo accidental que recibió de su hermano Juan Carlos. En 1939 también nació Santiago, aunque no sobrevivió al parto.

Los condes de Barcelona trasladaron su domicilio a Lausana (1942) y tras la gran guerra europea, en 1946 se establecieron en Estoril, ya hasta su regreso a España. La pequeña Pilar creció con la responsabilidad de la hermana mayor. Tuvo menos contacto con su hermano Juanito, que permaneció largas temporadas fuera del hogar familiar debido al plan especial de formación que había trazado su padre, en el marco de las difíciles y desconcertantes negociaciones que mantenía con Franco.

En el Agamenón, mareos y poco más

Es verdad que tanto ella, la infanta Pilar, como su hermano Juanito viajaron en el Agamenón (1954) con sus padres y junto a la realeza europea. Un crucero promovido por la reina Federica de Grecia, madre de la reina Sofía, para reunir a los representantes de la monarquía en toda Europa, tras el largo paréntesis de la guerra, y promover las islas griegas como destino turístico…

Pero salvo disfrutar del viaje y conocer a unos y otros, poco más… Y eso, con ciertos límites, porque las primeras jornadas del crucero se vieron empañadas por los efectos de una mar agitada que mantuvo a casi todo el pasaje en sus camarotes. Es decir, mareos, muchas presentaciones formales y escasas oportunidades para nuevas amistades.

Su puesta de largo fue una fiesta monárquica

Más importante fue, sin duda, la fiesta que celebró en octubre de ese mismo año (1954) en Estoril: la puesta de largo de la hija mayor de los condes de Barcelona, acto que congregó a numerosos monárquicos, muchos de los cuales viajaron al hotel El Parque de Estoril desde España.

Es decir, una ocasión magnífica para presentar a la Infanta en sociedad (había cumplido los 18 años en julio) y para exaltar la monarquía… como recordatorio a Franco… Por eso apareció la infanta Pilar —con un traje espectacular— junto a otras 27 señoritas que también celebraban su puesta de largo, en una gran fiesta a la que asistieron varios ministros de Portugal, Irlanda, Chile, Venezuela, Turquía, Grecia, así como representantes de Estados Unidos y Francia, entre otros países.

Puesta de largo de la Infanta. (CP)
Puesta de largo de la Infanta. (CP)

Con un carácter muy similar al de su padre, cuando María del Pilar Alfonsa Juana Victoria Luisa Ignacia de Todos los Santos decía sí, era sí; pero si decía no, era no, dijera lo que dijera, mandara lo que mandase su padre o quien fuese.

El perfil de Balduino no coincidía con su ideal

Eso fue lo que sucedió, por ejemplo, tras la cita a la que asistió en Lausana, promovida por su abuela para que conociese a Balduino, el joven rey de los belgas. La reina Victoria Eugenia, con una gran visión estratégica para estas cuestiones, vio una oportunidad estupenda para su nieta. Y para toda la familia. El propio don Juan acarició la idea de un matrimonio entre su hija y el rey Balduino.

Pero el intento resultó fallido. Y aunque se han dado numerosas explicaciones, a propósito de la oposición de la madrastra del joven Balduino, lo cierto es que quien frustró la operación fue la propia infanta Pilar, que vio a un joven bastante retraído, introvertido, aburrido… Pilar sintió pavor al considerar el paso de los años junto a Balduino.

Fabiola, reina de Bélgica, con la infanta Pilar de Borbon, hermana del Rey de España.
Fabiola, reina de Bélgica, con la infanta Pilar de Borbon, hermana del Rey de España.

De hecho, como es sabido, Balduino se fijó en la acompañante —para esa cita— de la infanta Pilar, ahijada de la reina Victoria Eugenia, Fabiola de Mora y Aragón. A ella fue a la que cortejó posteriormente durante años el rey de los belgas, con mucha paciencia, hasta lograr su ‘sí, quiero’ a finales de 1960.

Contaba con la complicidad de su madre

Las expectativas de la familia eran altas, aunque no imposibles. La infanta Pilar debía casarse con alguien de sangre real… Aunque una cosa era lo que querían su abuela y su padre y otra lo que ella deseaba, que muy probablemente no daba tanta importancia a la sangre. Y en esto, como en otras tantas cosas, entendía que contaba con la comprensión y la complicidad de su madre, a la que se ha referido como “muy exigente, pero muy liberal”.

Sea como fuere, lo cierto es que la infanta Pilar veía cómo se casaban algunas de sus amigas y hasta su propio hermano Juanito, que en 1962 contrajo matrimonio con la princesa Sofía de Grecia.

Habían transcurrido los años, entre sus estudios de enfermería —a ello se dedicó posteriormente—, algunos episodios muy tristes como la muerte de su hermano pequeño y su tarea de hermana mayor, mientras su padre debatía mañana, tarde y noche con su consejo sobre cómo ganar la partida a Franco.

Y se casó con quien ella quiso

Genio y figura. Lo demostró cuando, tras conocer a Luis Gómez-Acebo, ambos decidieron compartir el resto de sus vidas. Recibió una rotunda negativa en su casa, claro. Pero lo peleó día tras día, con el mismo ánimo con el que su padre peleaba las cosas (con más corazón que cabeza) y se salió con la suya, aunque ello supusiera renunciar a sus derechos dinásticos.

Pilar de Borbón y Luis Gómez-Acebo se casaron en Lisboa, en mayo de 1967, año en el que ambos establecieron su lugar de residencia definitiva en Madrid, primero en el barrio de Salamanca -en la calle Padilla-, después en Somosaguas y finalmente en Puerta de Hierro.

El matrimonio se frustró casi 24 años después, debido a la muerte de Gómez-Acebo, a causa de un cáncer linfático. Tenía 56 años (dos más que su esposa). Ella siempre se ha referido a su marido con extraordinario cariño: “Era muy simpático y divertido. Tuve mucha suerte…”.

En este periodo nacieron los cinco hijos del matrimonio: Simoneta (1968), Juan (1969), Bruno Alejandro (1971), Luis Beltrán (1973) y Fernando (1974).

[LEER MÁS: ¿Quién es quién? La vida de los 5 hijos de la infanta Pilar, los Gómez Acebo]

La infanta Pilar y su marido con sus cinco hijos. (Getty)
La infanta Pilar y su marido con sus cinco hijos. (Getty)

“El mundo es de los vivos”

Genio y figura. Lo ha demostrado durante todos estos años, en los que ha ejercido como hermana mayor de la familia. Sin pertenecer oficialmente a ella, al perder sus derechos para casarse con Gómez-Acebo, ha sido uno de sus pilares fundamentales.

Algunos recuerdan ahora, con cierta nostalgia, aquellos almuerzos de Navidad, a los que asistían todos los miembros de la familia del Rey… O su dedicación a la ONG Nuevo Futuro, los rastrillos navideños y su arte de recaudar recursos para los más necesitados… O su ilusionado afán por mantener las tradiciones, “porque forman parte de lo más bonito de la vida”…

Porque “el mundo es de los vivos”, como solía decir, tras recordar cómo superó la pena por la muerte de su hermano pequeño. Fue pocas fechas antes de las navidades de 1956. Tras negarse a realizar los preparativos de siempre, en señal de duelo y rabia, “mi padre me recordó que el mundo es de los vivos” y rectificó. Puso el árbol de Navidad con el mismo cariño de todos los años.

Espontánea, intuitiva, campechana y castiza, con mucho carácter… Pilar de Borbón y Borbón no ahorró calificativos a la hora de criticar la tarea profesional de ciertos periodistas poco informados, ni a la hora de defenderse del tsunami de los papeles de Panamá, ni a la hora de ensalzar la fiesta de los toros. Genio y figura.

Fermín J. Urbiola
Periodista y escritor
www.ferminjurbiola.com o en Facebook o en Twitter

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