Estefanía de Mónaco, emocionada: "No pasa un día sin que me acuerde de mi padre"
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Estefanía de Mónaco, emocionada: "No pasa un día sin que me acuerde de mi padre"

Ha concedido una entrevista para recordar al príncipe Rainiero de Mónaco en el 15 aniversario de su muerte

Foto: Estefanía de Mónaco, en una imagen de archivo. (EFE)
Estefanía de Mónaco, en una imagen de archivo. (EFE)

La princesa Estefanía de Mónaco ha dado una muy significativa entrevista (no son muchas las que concede) para recordar un día fatídico para ella, el 6 de abril de 2005, cuando falleció su padre, el príncipe Rainiero, a los 81 años.

Quince años han pasado ya y la princesa ha querido rendirle un sentido tributo a un personaje cuya popularidad había sido excepcional desde que uniera su vida a la irrepetible Grace Kelly, fallecida en un accidente de tráfico el 14 de septiembre de 1982. Un durísimo golpe para todos los Grimaldi, como también lo fue la trágica muerte de su yerno Stefano Casiraghi, marido de Carolina, en un fatídico accidente de off-shore en la bahía de Montecarlo el 3 de octubre de 1990.

Sobre el dolor que supuso la muerte de su madre, ya se había pronunciado años atrás en el libro 'Alberto II de Mónaco: el hombre y el príncipe': "Todos nosotros intentamos reconstruirnos (tras lo sucedido) y los tres nos unimos por nuestro padre, cuyo sufrimiento era indescriptible".

Estefanía de Mónaco, con su padre. (Getty)
Estefanía de Mónaco, con su padre. (Getty)

El homenaje que ha hecho la menor de sus hijas en la cadena de televisión Mónaco.info no ha estado exento de emoción, como dejaba entrever la voz de una Estefanía de Mónaco que ha subrayado que "ante todo era mi papá. Está con nosotros en todo momento".

No ha escatimado elogios Estefanía, quien subrayó las cualidades de su progenitor: "Era un gran hombre. Nos dejó su legado, todo lo que tenemos hoy en día, la calidad de vida de la que disfrutamos. Luchó para que nosotros y las generaciones venideras nos beneficiáramos de ello. A veces le decía que se pasaba más tiempo ocupándose de los monegascos que de nosotros", manifestó haciendo alusión a su visión de las cosas como jefe de Estado. "Fue un gran hombre de su siglo, que se merece el respeto de todo el mundo", añadía. Una de esas virtudes, a su entender, era que "nada le daba miedo, era un hombre con determinación que siempre tomaba decisiones justas".

"No pasa un día que no piense en él, que algo no me lo recuerde. (...) Siempre he estado muy cerca de mi padre, en la educación de mis hijos, en la gestión de situaciones, en las que pienso en él, en lo que él habría hecho en mi lugar, como la gestión del Festival (Internacional de Circo de Montecarlo). Me gustaría que estuviera orgulloso de mí y de lo que hacen mis hijos".

Charléne, Alberto y Estefanía de Mónaco,   en el Baile de la Rosa de 2010. (Getty)
Charléne, Alberto y Estefanía de Mónaco, en el Baile de la Rosa de 2010. (Getty)

Otra de las cuestiones que abordó fue la salud de su hermano, Alberto de Mónaco, recuperado ya del coronavirus. Muy unida a él, estuvo muy preocupada en esos días de convalecencia: "Tal vez le molesté un poco, porque le llamaba dos o tres veces al día para saber cómo estaba. Necesitaba que me tranquilizara". Además, mandó un mensaje a las personas afectadas por la pandemia que "no tiene reglas".

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