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MOMENTO MUY DELICADO

La Reina Sofía vive "con tristeza" y 'encerrada' en Marivent el exilio forzoso de su marido

Instalada en Mallorca, la mujer del rey Juan Carlos sigue manteniendo su discreción habitual en un momento familiar e institucional durísimo

Foto: La reina Sofía, en una imagen de archivo. (Cordon Press)
La reina Sofía, en una imagen de archivo. (Cordon Press)

La reina Sofía llegó el miércoles pasado a Mallorca acompañada de la infanta Elena y la princesa Irene. En ese momento, probablemente ya era consciente de los difíciles momentos que se iban a vivir en la familia Borbón tras el comunicado emitido este lunes por la Casa de su Majestad en el que don Juan Carlos, su marido, anuncia su decisión de marcharse de España.

Ahora se comprende que durante estos días no haya salido del palacio de Marivent, cuando su agenda de verano no suele variar. Los primeros días se acercaba a El Corte Inglés y los miércoles acudía al mercado que hay en el pueblo de Artá, al norte de la isla. Uno de sus lugares preferidos, donde se vende productos locales (fruta, miel, sobrasada...) que doña Sofía adquiría para la familia, que iba llegando por turnos.

Todo cambió con la imputación de los duques de Palma, que no volvieron a pisar el palacio que ahora acoge a una mujer abatida que ya no puede mediar entre las obligaciones como Jefe de Estado del hijo y las tropelías de su marido. Aseguran personsas de su entorno a Vanitatis que "la tristeza de la reina es comparable a la que sintió cuando su hermano Constantino tuvo que exiliarse" porque el pueblo griego ya no lo quería.

La reina Sofía, con su hermana Irene. (EFE)
La reina Sofía, con su hermana Irene. (EFE)

Hace tiempo que doña Sofía se convirtió en la mejor imagen de la monarquía. En verano, mientras los hijos y don Juan Carlos desaparecían, ella acudía a las reuniones de Proyecto Hombre que se organizaban en Mallorca, al día de Puertas Abiertas, a conciertos solidarios donde su presencia suponía un reclamo, a la fábrica Gordiola en Algaida, donde se crea el cristal mallorquín que se encuentra al mismo nivel que el de Murano en Italia.

El deber de reina antes que cualquier otro. Su situación no deja de ser complicada y muy parecida a lo que le sucedió a don Juan Carlos con su padre, el conde de Barcelona, cuando siendo príncipe aceptó ser el heredero de Franco. Durante años no hubo comunicación y doña Sofía sufría por ese distanciamiento filial. Ahora es diferente y si padece no es por su marido, sino más bien por su hijo. Junto a don Juan Carlos se ha mantenido durante años en su papel oficial de reina consorte, con lo que conlleva este título solo en apariencia. Las humillaciones públicas han sido numerosas y con gran repercusión internacional. Ahora la pregunta que algún día deberá actualizarse es si el siguiente capítulo podría ser el divorcio legal. Y no una separación de hecho como lo es desde hace años.

Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina, en una imagen de archivo. (CP)
Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina, en una imagen de archivo. (CP)

La reina ha mantenido siempre el tipo a pesar de que en dos ocasiones se quiso empañar su imagen. Una fue con las declaraciones que le hizo a la periodista Pilar Urbano para su libro 'La reina muy de cerca', que luego los responsables de Zarzuela intentaron negar, y otra las fotografías que se dejó hacer con los duques de Palma en Washington cuando ya eran públicas las tropelías de Iñaki Urdangarin. En aquel momento se llegó a decir que esas fotos con posado permitido eran una respuesta a las infidelidades de su marido. Verdad o leyenda, el caso fue que no beneficiaron a la reina, que siempre ha tenido una imagen impecable.

Sus viajes a Londres

Pocos son los comentarios negativos con respecto a su trayectoria profesional y menos los que se refieren a su vida íntima. Los rumores sobre sus posibles escarceos amorosos nunca han tenido consistencia y más parecían maldades lanzadas por cortesanos relacionados con don Juan Carlos. Como tampoco sus largas estancias en Londres, donde vivía su hermano Constantino de Grecia, que nunca se han demostrado.

Sí ha realizado viajes de fin de semana como los que hacia cuando sus nietos Froilán y Victoria estudiaban en internados del Reino Unido o ahora cuando vuela a Ginebra para estar con los niños Urdangarin. Doña Sofia nunca ha tenido corte y sus lazos afectivos son los mismos desde que era jovencita: su prima Tatiana Radziwill y, por supuesto, su hermana Irene. Nunca ha tenido amistades peligrosas ni se ha rodeado de aduladores. Desde que se hizo pública la desestructuración familiar ha intentado que esa desunión no afectara a los nietos y fuera lo menos pública posible.

El rey Juan Carlos. (EFE)
El rey Juan Carlos. (EFE)

Lo llamativo de los dos últimos años, desde que don Juan Carlos abdicó primero, se jubiló después y el príncipe se convirtió en Felipe Vl es como se fue restringiendo el papel de doña Sofia de una manera llamativa en todo lo que se refiere a los viajes internacionales al Tercer Mundo y zonas de alto riesgo relacionados con los más desfavorecidos. La reina con su presencia en la India y países de Latinoamérica y sudeste asiático ayudó a publicitar los microcréditos que tanto han servido para que mujeres sin futuro tuvieran un horizonte para ellas y sus familias.

La situación emocional es muy complicada para doña Sofía, que ya vivió el exilio de su padre el rey Pablo de Grecia. Mas aún desde que don Juan Carlos ha elegido (o le han obligado) abandonar el palacio de la Zarzuela, que ha sido el domicilio familiar desde que se casaron en Atenas el 14 de mayo de 1962.

El margen de maniobra de don Juan Carlos no pasa por quedarse en España. Quiere encontrar un lugar donde se sienta arropado. Las posibilidades de su nuevo destino son amplias. Desde quedarse en Europa, concretamente en Gastad (Suiza), donde vive su amiga fiel Marta Gayá, a desplazarse a la República Dominicana donde la familia Fanjul siempre le ha recibido con los brazos abiertos. Este sería el enclave más factible como centro de operaciones para moverse por el resto del mundo. Lo que parece improbable es que la nueva ruta viajera pase por los países árabes como Arabia Saudí o los Emiratos.

Don Juan Carlos con dos de los hermanos Fanjul. (EFE)
Don Juan Carlos con dos de los hermanos Fanjul. (EFE)

Vanitatis ya adelantó la posibilidad de esa nueva vida en el Caribe. Aseguran los que conocen a la familia de origen cubano que “para don Juan Carlos los Fanjul son un referente de amistad incondicional, estabilidad y tranquilidad. Las informaciones que circulan en la isla, en los ambientes influyentes y de poder, es la decisión del rey de España de vivir allí donde le reciben con honores de Jefe de Estado”.

La familia Fanjul es dueña de Casa de Campo, el complejo turístico más exclusivo de la isla caribeña, donde una villa puede alcanzar los treinta millones de dólares. Una de estas mansiones sería el retiro más privado del monarca, tanto por el clima como por la cercanía de Miami, donde podría ser atendido en cualquiera de los hospitales privados en los que los Fanjul son personas influyentes y poderosas. Las medidas de seguridad son absolutas y la confidencialidad en todo el territorio propiedad de los Fanjul excepcional.

Si para don Juan Carlos comienza una nueva vida fuera de España, doña Sofía puede encontrar en Mallorca su lugar en el mundo. En la isla ha sido feliz cuando sus hijos eran pequeños y la inestabilidad matrimonial aún tenía posibilidad de mejorar.

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