El ocaso de James Hewitt, el guapo jinete de Lady Di que acabó en los brazos de Aramís Fuster
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UN ANTIGUO DANDY

El ocaso de James Hewitt, el guapo jinete de Lady Di que acabó en los brazos de Aramís Fuster

El apuesto amante de Diana de Gales desapareció de la vida social el día que abandonó Marbella dejando su restaurante The Polo House arruinado por las deudas

placeholder Foto: James Hewitt, en una imagen de archivo. (CP)
James Hewitt, en una imagen de archivo. (CP)

El romance de la princesa Diana y su apuesto jinete James Hewitt, ahora resucitado en la serie 'The Crown' de Netflix, continúa levantando ampollas en el público más puritano que sigue sus episodios. Y es que hay verdades que duelen más que la pura ficción. La misma Lady Di reconoció públicamente haber cometido adulterio con el exmilitar. Así lo contó en la famosa entrevista en la televisión en 1995: "Lo adoré, sí. Pero fui abandonada por él". Aunque la serie 'The Crown' muestra que la pareja tenía sus apasionados encuentros en la mansión de la princesa Diana, lo cierto es que ella nunca se arriesgó a tanto. Los encuentros de la pareja sucedían en la casa de Shirley Hewitt, la madre del jinete, en Exeter.

Precisamente, el lugar al que regresó James tras dejar Marbella, arruinado por las deudas de The Polo House, el restaurante que montó en plena Milla de Oro. Muchos le han llamado el santuario del declive social del dandy inglés, demandado y embargado por la Justicia española. James Hewitt cabalgó del oropel británico al exilio marbellí. Y es que el jinete más codiciado por la sociedad británica pasó de la noche a la mañana de los brazos de una princesa, Lady Di, a las garras de una bruja española llamada Aramís Fuster. Tras su destierro forzoso en una tierra de nadie, el militar, aviejado y sin galones, hace temblar a algunos de nuevo con la amenaza de volver al escenario mediático tras 'The Crown', abogando por la paternidad del príncipe Harry, duque de Sussex y nieto de la reina de Inglaterra.

placeholder James Hewitt, en una imagen de 2004. (Getty)
James Hewitt, en una imagen de 2004. (Getty)

The Polo House: la decadencia de Hewitt

El decadente James Hewitt llegó a Marbella prendido del brazo de una de sus novias españolas. Poco quedaba ya en esa fecha del apuesto caballero que se jactaba en su país de haberse metido en la cama de Diana de Gales. Era el año 2009 y, por aquel entonces, en la Costa del Sol todavía relumbraban sus galones de fama entre ciertos sectores de la población británica. Y eso que en Reino Unido ya había sido declarado persona 'non grata' tras publicar el libro 'Nuestro amor prohibido' y haber vendido las 64 cartas de amor de la princesa. En España fue el exministro del PP Manuel Pimentel, con su editorial Almuzara, quien publicara la obra de Hewitt. En uno de sus capítulos mas polémicos, el galán narraba que cuando servía como militar en la Guerra del Golfo contra Irak, le preguntó a la princesa Diana si se casaría con él, en caso de que lograra salir vivo de la batalla. La respuesta de ella fue sí. Y con ese 'sí', ya Hewitt tuvo batería para los mejores titulares de la prensa mundial.

Así que, con esa fama de don Juan colgada del brazo, se atrevió a cruzar la diagonal de la Milla de Oro marbellí y, apostándose muy cerca del Marbella Club, abrió de The Polo House, un santuario de 'british' que duró cerca de cuatro años y donde, a la manera de epístolas, hasta leía las frases más suculentas de su libro a los comensales que se lo pedían.

En una de las mesas del restaurante, la redactora que escribe esta información mantuvo una entrevista con él y le llegó a preguntar de dónde venían los rumores de su presunta paternidad del príncipe Harry. A dicha pregunta, y siempre rellenando el vaso con el siguiente whisky, contesaba socarrón tocándose su cara: “¿Que de dónde? Mira al príncipe y mírame a mí. ¿Sabes lo que es una calcamonía? Señorita, ¿le gusta su respuesta?”. La ambigüedad siempre fue su mejor baza. Aunque ya en su día la información de que podría ser padre del príncipe Harry fue negada por Diana y por él, nunca nadie se lo creyó del todo. Ambos adujeron que, cuando se conocieron, el pequeño ya había nacido.

placeholder Una imagen de Diana con Harry en brazos. (Reuters)
Una imagen de Diana con Harry en brazos. (Reuters)

Los 100 cubiertos en The Polo House

La manida broma de 'Buenas noches, príncipe James', por el parecido con Harry, era parte del juego de muchos de los visitantes que acudían a pasar la velada a The Polo House. Él entraba a todo. Cuantas más risas, la caja más subía. Y el trueque de libras por euros era necesario, y más el ultimo año, cuando prácticamente estaba arruinado. Tanto era así que la necesidad imperante de James Hewitt de conseguir líquido pasaba hasta por la misma parodia.

Uno de los últimos eventos que celebró el empresario en Marbella fue el enlace del príncipe Guillermo y Kate Middleton -según él, del hermanastro de su hijo Harry, como ya decía con el bourbon en la mano en dicha cena-. Ese día hizo lleno en el restaurante. Las cien plazas disponibles para los comensales de la cena especial, con motivo de la boda real británica, quedaron cubiertas al completo. Cierto sector de la comunidad británica asentada en la Costa Sol protestó porque la organización de la fiesta "no fue de lo más acertado y siempre este señor está jugando con el morbo de sus relaciones", dijeron. Al que fuera profesor de equitación de Diana de Gales le daba igual cualquier comentario. Cada vez que acudía a las inauguraciones en Marbella derrochaba simpatía y amabilidad. Era su manera de captar clientes para su particular club de la Milla de Oro.

placeholder James Hewitt, durante una entrevista en 2003. (Cordon Press)
James Hewitt, durante una entrevista en 2003. (Cordon Press)

Aramis, con un pan debajo del brazo

A pesar de sus destellos de solemnidad, la verdadera biografía de Hewitt en Marbella era triste. Noches largas con una botella al lado queriendo hacer eterna la barra del bar, reproduciendo una y otra vez la existencia de la que disfrutaba en Londres. Y en una de esas veladas, el cuento de la princesa se transformó en el tétrico relato de la bruja que lo devoró con la pócima de la pasión. La vidente Aramís Fuster y James fueron presentados por unos amigos comunes en Marbella y hasta el 'Daily Mail' dedicó una de sus páginas a este amorío. El sonado affaire fue convenientemente publicitado por ella a través de diferentes reportajes en los que habló, con pelos y señales, de lo que aseguraba ser "un romance profundo".

En su día, la prensa británica presento a Aramís como “una celebridad española menor con unas inmensas ganas de conseguir la fama”. La vidente nos comentaba en aquella época que "fue lujuria a primera vista" y aseguró que, aunque ella suele hacer pociones amorosas, "con James no fue necesario". "Tanta pasión había entre nosotros -dijo- que, estando juntos en un coche, las ventanas se llenaron tanto de vaho que tuve que limpiarlas con un pañuelo antes de poder arrancar". Lo mejor de todas estas andanzas es que la vidente hasta habló de las preferencias por el sexo tántrico del militar. Lo cierto es que, al igual que las instantáneas junto a Diana recorrieron el mundo entero y le catapultaron a la fama, las de Hewitt y Aramís cogidos del brazo por Puerto Banús fueron el entierro del cotizado dandy.

Su temida nueva aparición tras 'The Crown'

En Inglaterra todos están convencidos que James ha visto la serie de Netflix. Así se lo ha hecho saber a algún conocido. Ahora, el eterno galán, metido en sobrepeso y sin disimular sus canas, se deja ver de vez en cuando por Chelsea. Pero ya nadie lo reconoce. Una de las últimas ocasiones que apareció públicamente fue hablando de la polémica obra de teatro, aprobada por él, donde sostenía que el romance con la princesa de Gales comenzó dieciocho meses antes del nacimiento del heredero al trono, según afirma 'The Daily Telegraph'. Los ingleses se temen que ahora, tras resucitar su aparición en 'The Crown', Hewitt -maestro perfecto de cargar las palabras con pólvora- esté dispuesto a seguir lanzando sus balas certeras contra la monarquía inglesa.

placeholder James Hewitt, en una fiesta nocturna. (Cordon Press)
James Hewitt, en una fiesta nocturna. (Cordon Press)

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