La guerra de las dos casas reales inglesas que inspiró el guion de 'Juego de tronos'
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INTRIGAS PALACIEGAS

La guerra de las dos casas reales inglesas que inspiró el guion de 'Juego de tronos'

La verdadera lucha de ficción de 'Juego de tronos' sucedió en la Inglaterra del siglo XV con la guerra de las Dos Rosas

Foto: Sophie Turner, como Sansa Stark en 'Juego de tronos'. (EFE)
Sophie Turner, como Sansa Stark en 'Juego de tronos'. (EFE)

Dos familias y un objetivo: ocupar el trono de Inglaterra. El linaje de los Lancaster y el de los York (Tudor). Un suceso real que tuvo como resultado colocar a los segundos en el trono inglés y cuyos hechos inspiraron la famosa novela 'Canción de hielo y fuego', del novelista y guionista estadounidense George R. R. Martin, y que sirvió como base para el guion de la exitosísima serie 'Juego de tronos', siendo los Lancaster los Lannister y los York, los Stark. Una serie que vuelve a estar de plena actualidad por la próxima inauguración de un parque temático que abrirá sus puertas en febrero de 2022 en los estudios Linen Mill en Bandrige, en Irlanda del Norte. Dicho parque recreará los siete reinos a través de diversas experiencias y objetos originales del rodaje, como vestuario y armas.

Quienes amamos la historia sabemos que a lo largo de la humanidad han sucedido todo tipo de intrigas y acontecimientos que superan con creces la realidad. 'Juego de tronos' es una serie llena de violencia e intrigas que, precisamente por el primer hecho, fue muy criticada. El caso es que no exagera absolutamente nada de cómo se las gastaban el hombre en la Edad Media (en realidad siempre y hasta hace bien poco) a la hora de hacer la guerra. No existían los derechos humanos, los juicios dejaban bastante que desear en cuanto a las garantías de los acusados, y las intrigas palaciegas eran una constante para mantenerse en el poder.

placeholder Fotograma de la serie 'Juego de tronos'. (HBO)
Fotograma de la serie 'Juego de tronos'. (HBO)

Nada estaba garantizado y la vida del rey siempre corría peligro: bien porque podía ser asesinado en cualquier momento, bien porque podía perder la vida en las batallas. De ahí la 'obsesión' por tener siempre una prole llena de hijos varones que garantizara poder mantener a los miembros de la misma familia en el trono.

La guerra de las Dos Rosas en la que se inspira en buena parte el argumento de la serie de ficción no recibió ese nombre cuando tuvo lugar, durante prácticamente la mitad del siglo XV.

Origen del nombre de la guerra de las Dos Rosas

No fue hasta comienzos del siglo XIX, en pleno auge del romanticismo, cuando la guerra que enfrentó de manera cruenta a ambos linajes, recibió el nombre de 'las Rosas' o de las 'Dos Rosas', en alusión a los emblemas de ambas casas; la rosa blanca correspondía a la de York y la roja a la de Lancaster.

Bandos enfrentados: los Lancaster y los York

Dos linajes en lucha por el trono, los Lancaster y los York. Ambos, descendientes de una misma familia: Plantagenet, de origen francés, concretamente en el condado de Anjou, aunque en Inglaterra estuvieron presentes desde 1154 hasta 1399. La guerra dio comienzo en 1445 y finalizó en 1487. Cuarenta y dos años de guerra civil que desgastaron las arcas y que tuvo como principal resultado la desaparición de la casa Plantagenet, frente a la monarquía ganadora que resultó ser la casa Tudor, aliados naturales de los Lancaster.

Los Tudor tampoco estarían demasiado tiempo en el trono ya que gobernaron hasta 1603, fecha en que muere la reina Isabel I de Inglaterra, que no quiso casarse y que, por tanto, no tuvo hijos. La corona pasó al hijo de la decapitada reina de Escocia, María Estuardo, y cuya ejecución tuvo lugar por orden de la propia Isabel I. Como puede darse cuenta el lector, dar muerte a reyes era moneda común.

Las etapas de la guerra

El conflicto duró, como hemos dicho anteriormente, más de cuatro décadas, siendo la casa vencedora la de Lancaster. Sin embargo, no fue así desde el principio. Tanto tiempo en campos de batallas dan para muchas derrotas y victorias en ambos lados. Primeramente resultó ganadora la casa de York, aunque le duraría apenas 20 años dicha victoria. Resumir en un artículo cuatro décadas de una guerra no resulta en absoluto sencillo, pero podemos simplificar explicando las partes más significativas, así como sus consecuencias.

placeholder Retrato anónimo de Enrique VI de Lancaster.
Retrato anónimo de Enrique VI de Lancaster.

Cuando la guerra da comienzo en el año 1455 el monarca inglés era Enrique VI de Lancaster, pero no gobernaba debido a problemas de salud mental. Así que el duque de York, Ricardo, ejercía la regencia en su nombre. Tenemos aquí un problema ya que coexisten, por decirlo de alguna manera, dos casas, dos estirpes ejerciendo el poder, uno de ellos, el regente de facto. Efectivamente se presentó una traba cuando el duque de York conspiró para quedarse con la corona. Sin embargo, erró en sus cálculos y no contó con la astucia de la reina consorte, Margarita de Anjou, que logró expulsarlo de la corte de manera inmediata.

Es muy interesante analizar la figura de esta reina llena de coraje y que no se amedrentó jamás en la lucha por los intereses de los suyos (¿una Cersei Lannister?). De ella reconoció el duque de Suffolk “su valiente coraje y espíritu inquebrantable”. Sus coetáneos la describieron como una mujer sobresaliente en su ingenio y su capacidad política, de “estómago y coraje”.

Volviendo a la narración, cuando Margarita de Anjou logró sus objetivos de expulsar a Ricardo de la cortes, este, lógicamente, no se conformó y, para recuperar su poder, en 1455, se enfrentó a las tropas del rey en la batalla de San Albano, ganándola y recuperando la regencia. Poco le duraría la alegría ya que un año más tarde, el rey lo envió a Irlanda, donde sus tropas fueron derrotadas tres años después, teniendo que exiliarse a Calais, Francia. Con esta derrota se firmó el Acta de Acuerdo, en virtud de la cual se reconocía a la casa de York el derecho a recuperar la sucesión del trono a Enrique VI. Un pacto que fue inmediatamente rechazado por la reina Margarita, cuyas tropas mataron en la batalla de Wakefield a Ricardo en 1460. El hijo de este, Edmundo, fue apresado y ejecutado. Como podrá comprobar el lector, la serie 'Juego de Tronos' reproduce de manera muy fiel, no sólo las intrigas, sino también las ejecuciones cuando alguien molesta.

No obstante, y a pesar de la derrota, quedaba otro hijo del duque de York, Eduardo, que reclutó un ejército y fue proclamado como rey. Un reinado que duró 9 años (1461-1470), estableciéndose como monarca con el nombre de Eduardo IV de York y que no fue en absoluto pacífico, ni muchísimo menos: estuvo durante años de batalla en batalla para lograr mantener su rango de rey. En 1465 capturó al depuesto Enrique VI, que fue encerrado en la Torre de Londres, pero ni siquiera esto calmó las cosas y, aunque aparentemente su poder parecía garantizado, Margarita de Anjou, persistente, se alió con el conde de Warwick y ambos se rebelaron nuevamente derrotando otra vez al nuevo al rey, teniéndose este que exiliar a Borgoña para no ser ejecutado.

placeholder Retrato anónimo de Eduardo de York.
Retrato anónimo de Eduardo de York.

Volvía entonces al trono la casa Lancaster con Enrique VI a la cabeza pero, eso sí, bajo la influencia del conde de Warwick, que se cobraba así los favores dados en el campo de batalla. Enrique VI disfrutó de su reinado tan solo un año. Tras las batallas de Barnet y Tewkesbury, que perdió, lo ejecutaron y recluyeron a su esposa Margarita en la Torre de Londres. Daba comienzo entonces el reinado (restaurado) de Eduardo IV en 1471, que pudo gobernar en paz hasta su muerte en 1483, momento en el cual le sucede de manera natural y sin contratiempos su hijo Eduardo V, de tan solo 12 años. Un hecho que traería, como no podía ser de otra manera, tejemanejes en la corte debido a su extrema juventud.

Entraba entonces en escena el duque de Gloucester, quien fue nombrado regente del jovencísimo monarca, pero lo encarceló a él y a su hermano. Las intrigas del duque dieron sus frutos y logró que el Parlamento lo coronase con el nombre de Ricardo III de York, quien duraría tan solo dos años (1483-85) en el trono. Misteriosamente desaparecieron de la Torre de Londres el anterior rey y su hermano, hecho que motivó que los Lancaster, lógicamente, no se quedaran quietos. Con la excusa de la tiranía del rey, se aliaron con Enrique Tudor, quien reunió un ejército que terminó derrotando a Ricardo III, que murió en la batalla.

placeholder Retrato de Ricardo III.
Retrato de Ricardo III.

Estaba de nuevo el poder de parte de la casa Lancaster que puso en el trono a Enrique con el nombre de Enrique VII (padre del futuro y famosísimo Enrique VIII). Este contrajo matrimonio con Isabel de York, uniéndose así dos casas reales que habían estando batallando conjuntamente durante años por el poder. Daba comienzo la dinastía Tudor, que duraría hasta la muerte de Isabel I. Con el comienzo de la etapa Tudor hubo un tiempo de relativa paz.

Las consecuencias de la guerra de las Dos Rosas

Cuarenta y dos años de guerra trajeron como consecuencia muchísimos cambios en el orden establecido. Además del nacimiento de una nueva dinastía, los Tudor, el orden de poder hasta entonces conocido cambió radicalmente y los nuevos monarcas alcanzaron unas cotas de poder hasta entonces frenadas por las casas nobiliarias que, tras tanto tiempo batallando, mermaron de manera escandalosa sus miembros, así como su poder adquisitivo. Los nobles eran quienes financiaban las guerras y lo hacían con la mira puesta en obtener altas cotas de poder una vez ganaran aquellos a quienes habían apoyado.

placeholder Enrique VII, padre de Enrique VIII.
Enrique VII, padre de Enrique VIII.

Enrique VII aprovechó dichas circunstancias y fue un rey con absolutos poderes, así como su hijo y sucesor Enrique VIII, quien no dudó en ejecutar a todo aquel que le molestara, incluidas dos de las seis esposas que tuvo: Ana Bolena y Catalina Howard. Ejecuciones hechas tras dudosas acusaciones que nunca pudieron ser probadas y que la historia se encargó de desmentir con el paso de los siglos. ¡Pobre Ana Bolena!

Puede decirse también que esta contienda dio como finalizada la Edad Media en Inglaterra para dar comienzo a la Moderna, un cambio que en otras partes de Europa tuvo lugar en la primera década del siglo XVI.

Los ingleses, los mejores en saber narrar su historia -aunque no siempre de manera fiel a los hechos tal y como sucedieron-, tienen en el siglo XV y XVI intrigas lo suficientemente potentes como para hacer series hasta hartarse. Y no solo eso, su historia inspira, como podemos ver perfectamente, otras narraciones de ficción con verdaderas tropas de fans dispuestas a defender lo suyo en el campo de batalla.

Gema Lendoiro es periodista y doctoranda en Historia Moderna por la Universidad de Navarra.

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