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Ana de Inglaterra, reina sin corona, en cifras: 20.000 actos públicos, cuatro nombres, dos bodas y una nominación al Nobel
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CUMPLE 75 AÑOS

Ana de Inglaterra, reina sin corona, en cifras: 20.000 actos públicos, cuatro nombres, dos bodas y una nominación al Nobel

La princesa Ana, única hija de la reina Isabel II y hermana del actual monarca cumple este viernes 75 años como uno de los grandes activos de la Casa Real británica

Foto: La princesa Ana, en la celebración del Anzac Day, el pasado abril. (Europa Press/Yui Mok)
La princesa Ana, en la celebración del Anzac Day, el pasado abril. (Europa Press/Yui Mok)

Buckingham lleva celebrando varios días el 75º cumpleaños de la princesa Ana de Inglaterra, una reina sin corona cuyas cifras no engañan. Si es considerada el mejor activo de los Windsor, es por algo. Si está considerada la royal más trabajadora, también. Y nosotros queremos celebrar un número tan especial poniendo en valor esos números, de sus dos bodas a los 20.000 actos públicos, que la han hecho ser el miembro de la familia real británica más respetado.

Y en ese repaso de cifras que resumen los 75 años de la princesa Ana, habría que empezar por el cero. Porque es el número de escándalos y polémicas que ha protagonizado. Cierto es que ella fue la primera de los hijos de Isabel II que se divorció, pero la decisión no hizo temblar los cimientos de la monarquía, como sí lo hizo, por ejemplo la de los entonces príncipes de Gales, Carlos y Diana.

La única polémica derivada del divorcio no fue responsabilidad suya: su primer marido, Mark Phillips, le había sido infiel con una profesora neozelandesa con la que tuvo una hija. Se confirmó que la pequeña era hija del capitán en 1991, aunque ellos ya habían anunciado que dejarían de ser matrimonio en 1989. No había pasado mucho tiempo desde ese anuncio cuando Ana conoció a Timothy Laurence, su actual marido.

placeholder La princesa Ana y Tim Laurence, tras su boda, con su familia más cercana. (Gtres)
La princesa Ana y Tim Laurence, tras su boda, con su familia más cercana. (Gtres)

Dos bodas -otra cifra para destacar- que fueron muy diferentes. La primera tuvo lugar en 1973 y tuvo todos los ingredientes de un enlace real. Un vestido de novia elaborado durante meses, con tiara y velo, 500 millones de personas viéndolo por televisión, miles de personas en las calles... Y todo en la abadía de Westminster y en un día que fue declarado festivo nacional.

Por el contrario, la segunda boda de la princesa Ana fue un acto absolutamente íntimo en la iglesia de Crathie Kirk, en Escocia, un frío día de diciembre y con apenas 30 personas como testigos. La hija de Isabel II eligió un look nupcial completamente opuesto, apostando por un sencillo dos piezas que no le había costado ni 400 libras. En blanco, eso sí, que hay tradiciones que preservar.

Ya por aquel entonces, soltera, divorciada o casada, la princesa Ana demostraba su entrega a la Casa Real con trabajo. Ha sido su lema desde que cumplió 18 años y comenzó a formar parte de la agenda activa de Buckingham. En total, se cuentan más de -otra cifra- 20.000 compromisos públicos de toda índole, liderando siempre la lista, superando a su madre, la reina Isabel, su hermano, actual monarca, y los príncipes de Gales.

placeholder La princesa Ana, durante la última edición de Ascot. (Europa Press)
La princesa Ana, durante la última edición de Ascot. (Europa Press)

Cierto es que esto último no es significativo, dado que la agenda de ambos ha mermado bastante por la enfermedad de Kate Middleton. Pero incluso sin ella, la princesa Ana siempre ha sido, objetivamente la más trabajadora. Entre esos compromisos se encuentran, entre otros, actos de gala, de relaciones internacionales, políticos o solidarios, con unas 400 organizaciones bajo su patrocinio.

La nominación al Nobel de la princesa Ana

Precisamente, este trabajo menos institucional y más filantrópico le valió a la hija de Isabel II una nominación al premio Nobel. Fue en 1990 a propuesta del entonces presidente de Zambia, Kenneth Kaunda, en reconocimiento a su labor como presidenta de la organización Save the Children: “Ella ama a la gente. Ha extendido ese amor trabajando por niños indefensos en muchas partes del mundo. Eso es amor en acción", dijo entonces para defender su proposición.

Finalmente el Nobel de la Paz, categoría que le hubiera correspondido, fue para Gorbachov, y el asunto quedó medio enterrado en el olvido y las hemerotecas. Ella rara vez ha hecho referencia a la noticia, obedeciendo así a la política del Comité Nobel, que establece que las nominaciones deben permanecer en secreto durante 50 años. Aunque la suya salió a la luz, no es algo en lo que ella haya profundizado demasiado.

placeholder La princesa Ana, en una recepción en Buckingham el pasado junio. (Reuters)
La princesa Ana, en una recepción en Buckingham el pasado junio. (Reuters)

Tampoco es extraño, ya que a esta enorme visibilidad que tiene dentro de la Corona británica, se enfrenta el empeño por mantener un perfil bajo. Y eso se demostró también con el nacimiento de sus dos hijos, Zara y Peter. Al ser hijos de una hija de la monarca y no de un varón, no les correspondía automáticamente el título de príncipes, pero la reina Isabel sí quiso otorgarles títulos nobiliarios, a lo que tanto Ana como su entonces marido se negaron.

La explicación fue que querían que sus hijos crecieran sin las restricciones y presiones que implican los títulos reales, permitiéndoles llevar una vida más independiente. Y eso es lo que han hecho ambos, aunque, también es cierto, recurriendo a ese estatus royal cuando interesaba sacar algún beneficio laboral o económico.

Así, desde que fue consciente de su papel, la princesa Ana Isabel Alicia Luisa, los cuatro nombres que sus padres eligieron para ella, ha vivido por y para la Corona, sin notoriedad, sin polémicas y haciendo que sea uno de los miembros mejor valorados de la familia real.

También influye en esto último cómo gana en las distancias cortas. Vanitatis pudo compartir unos pocos minutos con ella en la edición de Ascot de 2023, y pudimos comprobar su educación, amabilidad y ese fino sentido del humor tan inglés y tan Windsor. Activos importantes para una reina sin corona que lleva un gran peso de la Casa Real.

Buckingham lleva celebrando varios días el 75º cumpleaños de la princesa Ana de Inglaterra, una reina sin corona cuyas cifras no engañan. Si es considerada el mejor activo de los Windsor, es por algo. Si está considerada la royal más trabajadora, también. Y nosotros queremos celebrar un número tan especial poniendo en valor esos números, de sus dos bodas a los 20.000 actos públicos, que la han hecho ser el miembro de la familia real británica más respetado.

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