La princesa Leonor y la infanta Sofía han decidido donar a la Fundación Hesperia la parte que les correspondía de la herencia del empresario menorquín Juan Ignacio Balada Llabrés, según avanzó 'Diario de Menorca' y Zarzuela ha confirmad a Vanitatis. Esta decisión se produce pocos meses después de que Sofía alcanzara la mayoría de edad, momento a partir del cual los nietos de los Reyes eméritos pueden disponer de su porcentaje del legado.
Corría noviembre de 2009 cuando, a su muerte, el menorquín Juan Ignacio Balada Llabrés decidió dejar todo su patrimonio a la familia real. El 50% de su patrimonio lo legó a los entonces Príncipes de Asturias y a los ocho nietos de los eméritos; y el otro 50% para que estos crearan una fundación. Después de muchos debates internos, los ahora Reyes aceptaron su parte de la herencia, sin embargo, la donaron por completo a la fundación, que bautizaron como Hesperia y que fue constituida el día 23 de abril de 2010.
Quedaba por saber qué pasaba con el 25% restante, perteneciente a los nietos de los Reyes eméritos. Ahora hemos conocido que Leonor y Sofía han donado su parte, un 3,12% cada una, a Hesperia, pero por el momento no se tiene información de la decisión que han tomado Froilán y Victoria Marichalar, así como Juan, Pablo, Miguel e Irene Urdangarin, hijos de las infantas Elena y Cristina.
La herencia de Balada
El patrimonio de Balada incluía viviendas, solares, un pequeño palacete, una farmacia histórica en Ciutadella y fondos financieros.Entre las propiedades más reconocidas del empresario se encuentra el Palacete Balada, situado en la Plaza Juan de Borbón de Ciutadella. Construido en 1996, la residencia de unos 500 metros cuadrados combina un diseño clásico con amplios salones y jardines, y se convirtió en un símbolo del estatus y la visión empresarial de Balada.
Tras pasar a formar parte de la herencia vinculada a la Casa Real y la Fundación Hesperia, la vivienda se mantiene cuidadosamente conservada y deshabitada, pendiente de un uso futuro. A lo largo de los años, el palacete ha generado interés social y mediático.
Los Reyes junto a Leonor y Sofía. (Efe)
El Ayuntamiento de Ciutadella ha solicitado en varias ocasiones su cesión para fines comunitarios, como centro de día para mayores o vivienda tutelada, aunque la titularidad de los nietos, muchos menores durante años, complicó cualquier decisión. La reciente renuncia de Leonor y Sofía a su parte del inmueble, cediéndola a la Fundación Hesperia, abre ahora nuevas posibilidades para su destino, tanto de carácter público como social.
El objetivo de Balada siempre fue asegurar que su legado tuviera continuidad y utilidad, combinando la protección de los herederos menores con la gestión profesional de la fundación.
Por ahora, el futuro del palacete y de otros inmuebles sigue siendo incierto. Con la participación de Leonor y Sofía en la fundación, se abre la posibilidad de que estos bienes puedan convertirse en recursos de utilidad pública para la comunidad de Ciutadella o mantenerse bajo la gestión social de la fundación, cumpliendo así la voluntad original de Balada.
La princesa Leonor y la infanta Sofía han decidido donar a la Fundación Hesperia la parte que les correspondía de la herencia del empresario menorquín Juan Ignacio Balada Llabrés, según avanzó 'Diario de Menorca' y Zarzuela ha confirmad a Vanitatis. Esta decisión se produce pocos meses después de que Sofía alcanzara la mayoría de edad, momento a partir del cual los nietos de los Reyes eméritos pueden disponer de su porcentaje del legado.