La reina Sofía, radiante en azul klein mientras España comenta las memorias de don Juan Carlos
La reina madre preside la entrega del Premio Palarq con una sonrisa y un look azul klein impecable y centrada en la ciencia pese a la actualidad familiar
En un jueves frío y desapacible en Madrid, la reina Sofía ha vuelto a ejercer de firme aliada de la ciencia y del patrimonio cultural. La madre del rey Felipe VI, imparable a sus 87 años, ha presidido esta tarde, en el Museo Arqueológico Nacional, la entrega del IV Premio Nacional Palarq de Arqueología y Paleontología, un galardón que se ha convertido en una referencia para investigadores de dentro y fuera de España. A pesar del clima y de la agenda nacional marcada por la publicación, este mismo día, de las memorias del rey Juan Carlos, doña Sofía ha acudido puntual, serena y con su mejor sonrisa.
Para la ocasión, la reina ha apostado por un look que ya es sello de la casa: una chaqueta de vibrante azul klein que iluminaba el salón principal del MAN, combinada con pantalones negros rectos y uno de sus broches de motivos naturales, una de sus señas de estilo más reconocibles. Un estilismo impecable, sobrio pero con ese toque colorista que tanto favorece a doña Sofía.
El acto, que reúne cada dos años a lo más destacado de la arqueología y la paleontología españolas, ha puesto en valor proyectos que ayudan a reconstruir nuestro pasado desde la innovación y la excelencia científica. La reina Sofía ha entregado el premio, dotado con 80.000 euros, a unos finalistas que representan lo mejor de la investigación actual: desde el asentamiento neolítico de La Draga hasta el monumental yacimiento del Mega-Sitio de Valencina, pasando por estudios punteros como Arqueomallornauta, las investigaciones sobre neandertales en El Salt y Abric del Pastor, la excepcional Cueva de los Murciélagos de Albuñol o la innovadora plataforma Moneda Ibérica.
Todos ellos proyectos que no solo profundizan en cómo vivían y se organizaban las sociedades del pasado, sino que están revolucionando la manera en la que la ciencia se comunica con el público. Ese espíritu divulgativo, tan defendido por la Fundación Palarq desde 2018, es el que ha convertido el premio en una de las citas imprescindibles del calendario cultural. Un reconocimiento que, además, actúa como altavoz para equipos que trabajan en ámbitos tan diversos como la arqueología subacuática, las tecnologías digitales aplicadas a las humanidades o el estudio de materiales orgánicos milenarios.
Con su presencia, doña Sofía ha vuelto a respaldar una causa que siempre ha sentido cercana: la protección del patrimonio y la difusión del conocimiento. Lo ha hecho en un día en el que las miradas estaban puestas inevitablemente en la repercusión pública de las memorias de don Juan Carlos, pero la reina emérita ha tirado de profesionalidad y ha lucido su mejor sonrisa.
En un jueves frío y desapacible en Madrid, la reina Sofía ha vuelto a ejercer de firme aliada de la ciencia y del patrimonio cultural. La madre del rey Felipe VI, imparable a sus 87 años, ha presidido esta tarde, en el Museo Arqueológico Nacional, la entrega del IV Premio Nacional Palarq de Arqueología y Paleontología, un galardón que se ha convertido en una referencia para investigadores de dentro y fuera de España. A pesar del clima y de la agenda nacional marcada por la publicación, este mismo día, de las memorias del rey Juan Carlos, doña Sofía ha acudido puntual, serena y con su mejor sonrisa.