El Domingo de Pascua vuelve a reunir a la familia real británica en la capilla de San Jorge, en Windsor, en una de esas citas que, más allá de su significado religioso, funciona como una radiogradía del momento que atraviesa la institución. Un año más, Carlos III y Camila han sido los encargados de presidir la misa. Aunque la que ha acaparado todas las miradas ha sido Kate Middleton, que, junto al príncipe Guillermo y sus tres hijos, se ausentaron los dos años anteriores. Eso sí, por un motivo más que justificado: el problema de salud que atravesaba la princesa de Gales y que le obligó a alejarse de foco mediático.
Durante años, esta imagen tuvo como protagonista a Isabel II, que convirtió esta jornada en uno de sus planes más habituales y visibles dentro del calendario —junto con el 'Trooping the Colour' o la misa de Navidad en Sandringham—. Ahora es Carlos III quien ocupa ese lugar, en una transición que se ha asumido con bastante naturalidad dentro de la familia. A su lado, la reina Camila acompañando sin necesidad de imponerse. Por eso, Windsor, una vez más, actúa como ese escenario donde todo sigue su curso, aunque las caras ya no sean las mismas. Y más en este año rodeado de escándalos.
La reina Camila el Domingo de Pascua. (Getty Images)
Como decíamos, este Domingo de Pascua ha supuesto la vuelta de Kate Middleton tras dos años sin acudir. La princesa de Gales se ausentó en 2024 después de anunciar su diagnóstico de cáncer, una situación que la llevó a parar por completo y centrarse en su recuperación. Un año después, ya en 2025, fue ella misma quien confirmó que la enfermedad estaba en remisión, iniciando una vuelta muy progresiva y cuidada. Por eso, su presencia, junto al príncipe Guillermo y sus tres hijos, se lee desde ahí: ccomo un paso más dentro de ese regreso cada vez más firme.
Los príncipes de Gales, junto a sus hijos, llegando a la misa del Domingo de Pascua. (Gtres)
Aunque el regreso de Kate Middleton ha cobrado especial protagonismo, también han sido muy sonadas las ausencias. Ni Príncipe Andrés, ni Sarah Ferguson, ni sus hijas, Beatriz de York y Eugenia de York, han formado parte de la cita. Y no es un detalle menor. Durante años, especialmente las hermanas York, han sido habituales en este tipo de encuentros. Por eso, que este año no hayan hecho acto de presencia —desde Palacio comunicaron que tienen planes alternativos— se puede leer, más allá de una simple decisión personal, como un movimiento en línea con la estrategia de reducir determinadas presencias en momentos visibles para la institución.
Además, el contexto ayuda a entenderlo. Los continuos escándalos que rodean al exríncipe Andrés, especialmente su vínculo con Jeffrey Epstein y la aparición de nuevos documentos en los últimos meses, llevaron a Carlos III a apartarle de la vida institucional, retirándole sus títulos militares y forzando su salida del núcleo activo de la familia real. Una decisión que marca un antes y un después y que sigue teniendo consecuencias. De forma indirecta, ese movimiento también ha terminado salpicando a Sarah Ferguson y a sus hijas, Beatriz de York y Eugenia de York, que se han visto situadas en el foco mediático por cuestiones muy distintas.
Eduardo de Edimburgo, la princesa Ana y Timothy Laurence. (Gtres).
Tras la ceremonia, los miembros de la familia real británica que han asistido —también han estado la princesa Ana y Eduardo de Edimburgo—se han trasladado al castillo de Windsor. Allí, como marca la tradición, se celebra un almuerzo familiar en el que el cordero asado vuelve a ocupar un lugar central en la mesa. Durante años, además, este día ha estado acompañado de una de las actividades más reconocibles de estas fechas: la búsqueda de huevos de Pascua en los jardines de las residencias reales. Una iniciativa que, en ocasiones, se ha abierto también al público, especialmente a familias y niños.
El Domingo de Pascua vuelve a reunir a la familia real británica en la capilla de San Jorge, en Windsor, en una de esas citas que, más allá de su significado religioso, funciona como una radiogradía del momento que atraviesa la institución. Un año más, Carlos III y Camila han sido los encargados de presidir la misa. Aunque la que ha acaparado todas las miradas ha sido Kate Middleton, que, junto al príncipe Guillermo y sus tres hijos, se ausentaron los dos años anteriores. Eso sí, por un motivo más que justificado: el problema de salud que atravesaba la princesa de Gales y que le obligó a alejarse de foco mediático.