Adiós al productor musical Phil Spector: el flirteo de una noche que acabó en asesinato, cárcel y locura
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muere el creador del 'muro del sonido'

Adiós al productor musical Phil Spector: el flirteo de una noche que acabó en asesinato, cárcel y locura

La legendaria mente tras canciones como 'Let it be' o 'Be my baby' también pasará a la historia por los últimos años de su vida, en los que la acusación de asesinato amenazó con ensombrecer para siempre su legado

placeholder Foto: Spector y sus pelucas durante el juicio por asesinato. (EFE)
Spector y sus pelucas durante el juicio por asesinato. (EFE)

Si en una reunión alguien dice 'spectoriano', cualquier fan de la música sabrá de qué habla esa persona. Phil Spector, fallecido este domingo a los 81 años, enfermo de covid, solo y en la cárcel, no solo definió un tipo de música con su nombre. También la revolucionó e hizo que canciones como 'Be my baby' o 'Let it be' formasen parte de la banda sonora de más vidas de las que podemos imaginar. Su legado, de valor incuestionable, siempre se verá ensombrecido por una vida personal llena de sombras.

El creador del 'muro del sonido' ha muerto cumpliendo condena por el asesinato de Lana Clarkson. La historia, propia de cualquier telefilme de Antena 3, se remonta a febrero de 2003. Una noche de aquel mes, la actriz de serie B se encontró con el genio de la música pop mientras trabajaba de camarera en un local de Los Ángeles. Cuentan los medios norteamericanos que ella, hastiada por una carrera como intérprete que no había acabado de despegar, acabó en la casa de 33 habitaciones de Spector. También dicen que Clarkson pensaba que él, una de las personas más influyentes de la cultura pop norteamericana, podría echarle un cable. En cualquier caso, aquel pensamiento fue un error fatal que la condujo a la muerte.

placeholder Lana Clarkson, en 2001. (Cordon Press)
Lana Clarkson, en 2001. (Cordon Press)

Horas más tarde, la actriz yacía en el suelo de un salón, sin vida y con un disparo en la boca. Los agentes de policía llegaron a la mansión de madrugada, alertados por el sonido de varios tiros que habían escuchado los vecinos. Ante el horror de la escena, los agentes de la ley esposaron y detuvieron a un confuso Spector. Haciendo gala de su poder, el productor pagó la friolera de un millón de dólares de fianza y esperó paciente hasta que en 2009 se celebró un juicio que, al menos en Estados Unidos, estuvo a la altura mediática del de O.J. Simpson.

Tras años de idas y venidas, el tribunal dictaminó que era culpable y, para colmo, él respondió tibiamente ante los argumentos de la Fiscalía. Los abogados apuntaron, por ejemplo, que era un esquizofrénico. Spector reconoció medicarse para esa enfermedad y no fue claro a la hora de defender su inocencia. Su pelo encrespado y su apariencia excéntrica tampoco ayudaron a que el jurado lo declarase inocente.

placeholder Phil Spector, ante los tribunales. (CP)
Phil Spector, ante los tribunales. (CP)

El caso fue seguido por millones de personas que aguardaban con expectación cada mínimo detalle del mismo. Por ejemplo, la posibilidad de que Clarkson, que tenía armas según su exnovio, se hubiese disparado accidentalmente como parte de un juego sexual. También las confesiones de Ronnie, exmujer de Spector, asegurando que la había amenazado de muerte años atrás... Cada parte del juicio conformó un cóctel molotov, una explosión de largo alcance que amenazó con borrar de la memoria colectiva el legado artístico de Spector. Lo spectoriano empezaba a ser, en el siglo XXI, sinónimo de siniestro.

Años antes de acabar con sus huesos en la cárcel, no se puede decir que a Spector le fuese excesivamente bien. En 2006 se había divorciado de su cuarta esposa, Rachelle Short, y ya llevaba a sus espaldas un sinfín de escándalos. Su mujer más conocida, con la que adoptó a tres hijos, fue Verónica Bennett, una de las vocalistas de Las Ronettes. Spector la había conducido (a ella y al grupo) a la gloria con temazos como 'Be my baby' o 'Then you kissed me', pero también la hizo profundamente infeliz con su rosario de adicciones y obsesiones.

Años después, en la década de los 70, dieron mucho que hablar los dos accidentes de tráfico que sufrió y las cirugías a las que se sometió para arreglar su rostro... o por pura vanidad. Son muchos los diarios que han dado buena cuenta de sus escándalos y de su locura este domingo. Pero, como ocurre con toda layenda que lo es realmente, tampoco se han olvidado de mencionar que, gracias a sus canciones, millones de personas fueron felices, se enamoraron o lloraron a lo largo y ancho del planeta. O lo que es lo mismo, 'Be my baby' sobrevivirá por los siglos de los siglos, incluso cuando el nombre de Spector y su paso por la cárcel no signifiquen absolutamente nada para nadie.

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