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Mary Anderson y otras pioneras del automóvil silenciadas por ser mujer: "Les tenemos que poner su lugar en el mundo"
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ESPECIAL 8-M

Mary Anderson y otras pioneras del automóvil silenciadas por ser mujer: "Les tenemos que poner su lugar en el mundo"

Con motivo del 8M, hablamos con Mónica de Cristóbal, la autora de 'El viaje en tranvía de Mary Anderson'. Con él, quiso reconocer a la inventora de un elemento del automóvil esencial, pero que fue silenciada en su momento

Foto: Mary Anderson, alrededor de 1910. (Cordon Press)
Mary Anderson, alrededor de 1910. (Cordon Press)

Es difícil, con más de 100 años de diferencia y la poca documentación existente, acercarnos a la figura de Mary Anderson, una de las inventoras y pioneras del mundo del automóvil, que fue silenciada solo por el hecho de ser mujer. Pero nos ha parecido una buena idea rescatar estas historias tan bonitas y curiosas a propósito del 8-M, el Día Internacional de la Mujer, haciéndoles así un pequeño homenaje.

Y vamos a hacerlo a través de Mónica de Cristóbal, escritora y abogada. Ella conoció a Mary Anderson, inventora de algo tan imprescindible como el limpiaparabrisas, casi por casualidad, pero pensó que su historia merecía ser contada. Y lo hizo en el libro 'El viaje en tranvía de Mary Anderson', enfocado para todas aquellas niñas a las que le gusta la ciencia y los inventos, que cada vez son más. Insiste en una reivindicación: "Les tenemos que poner su lugar en el mundo".

Ella se lo está dando en colegios e institutos, haciendo llegar su historia y la de otras pioneras a muchos y muchas jóvenes que la ignoraban.

P: Dada la poca documentación que hay de ella, solo podemos conocer un poco más a Mary Anderson a través de ti. ¿Por qué hay tan poca información?

R: Es increíble la poca información que hay. Me sorprendió un montón, porque ha habido más mujeres en el mundo de la automoción que han hecho cosas increíbles. El limpiaparabrisas, el freno de mano, las luces de freno, el intermitente, la calefacción... Todas esas han sido mujeres. Y el caso de Mary es curioso porque no hay casi nada, y son los inventos que ha salvado más vidas en el mundo. Tuve que rebuscar mucho y por eso también la elegí a ella para este cuento.

placeholder Portada de 'El viaje en tranvía de Mary Anderson'. (Editoria Istarduk)
Portada de 'El viaje en tranvía de Mary Anderson'. (Editoria Istarduk)

P: Chirría un poco en las crónicas que se cuente que Ford y Cadillac trabajaran este invento 'en paralelo'.

R: Es que se la robaron descaradamente. Ellos dijeron que fue en paralelo, pero Cadillac y Ford la sacaron en 1913 y ella lo tenía patentado en Estados Unidos desde 1902. La historia en esa parte es muy turbulenta. De hecho, ella llegó a presentar el diseño del limpiaparabrisas en muchos sitios, mandó cartas contando lo que había inventado y se rieron de ella.

P: ¿Influyó el hecho de ser mujer?

R: Claro, claro. Ella, cuando envía sus cartas, se burlan de ella, dicen: "Pero vamos a ver, cómo se nota que eres mujer. Eso va a despistar a los conductores, va a provocar accidentes". Qué ignorantes. También le dijeron: "Claro, como vosotras solo sabéis limpiar, también queréis limpiar los cristales". Eso fue lo que ella recogió de dos o tres cartas que había enviado, y lo dejó. Cuando vio que le habían robado su invento al ver los coches con limpiaparabrisas, no hizo nada.

No hay documentación escrita de por qué, pero yo creo saberlo: ella estuvo muy orgullosa hasta el final de lo que había creado, pero se conformó. Sabía que no iba a poder hacer nada contra esos hombres que ya se habían burlado de ella en el inicio. Era una lucha perdida y no quiso lucharla. Seguro que ahora estaría encantada de que por fin se haya puesto su nombre en muchos sitios.

"Si no las sacamos a la luz y siguen siendo inventoras fantasma, ahora sí tenemos la culpa"

P: Es decir, reconocida más de 100 años después.

R: En el libro intento transmitir un poco sobre ello. No es culpa de nuestros abuelos ni de nuestros bisabuelos. Era la época que había tocado. Lo que digo es que ahora sí tenemos la culpa. Si no las sacamos a la luz y siguen siendo inventoras fantasma, sí tenemos la culpa, porque ya sabemos lo que pasó y que deben tener importancia. Nuestra responsabilidad ahora es que los niños, niñas y adolescentes en las universidades e institutos sepan que ha habido mujeres en el mundo de la automoción que han inventado muchísimas cosas.

P: Y hay algo que une todos esos inventos bastante curioso.

R: Curiosísimo. Todos los inventos automovilísticos de mujeres en el siglo XX, son todos de cuidado. No se ve la invención de un motor supersónico, pero sí la calefacción, el freno de mano, el intermitente, el espejo retrovisor... Todo lo que es cuidar al conductor y cuidar al viandante, lo han hecho mujeres.

P: ¿Podemos hablar de alguna inventora más?

R: Me impactó muchísimo la historia tanto de Opel como la de Mercedes, porque fueron dos mujeres las que hicieron posibles estos coches. Bertha Benz, por ejemplo, lo creó su marido y ella estaba a la sombra. Había recibido una dote, metió en la industria a su marido, pero tenía prohibido tener empresa, imagina. Y el marido sí, es verdad que creó el coche, pero se hundió pensando que no lo iba a querer nadie. Se deprimió y quiso cerrar. Y ella un día, atentando con todas las leyes de la época, cogió a un hijo suyo —tenía cinco—, al mayor, de 13 años, y le dijo: "Nos vamos a 100 kilómetros con el coche a ver a tu abuela", sin permiso del marido, que eso no lo podía hacer por ella misma.

placeholder Bertha Benz, Bertha Benz conduciendo el 'Benz Patent-Motorwagen'. (Mercedes-Benz)
Bertha Benz, Bertha Benz conduciendo el 'Benz Patent-Motorwagen'. (Mercedes-Benz)

Y le pasó de todo con el coche por esas carreteras de Alemania, incluido que le dijeran que era una bruja. Se le atascó una pieza y lo arregló con la liga de su media. Llegando a una curva, el freno se le desbocó y lo arregló con la suela de su zapato: ahí inventó la zapata de freno. Tuvo tanta repercusión por esos 100 kilómetros que hizo —que tardó no sé cuántos días en hacerlo—, pues salió en todos lados y de repente se empezó a potenciar el coche. Si no hace ella ese viaje, Mercedes-Benz nunca hubiera existido.

P: ¿Y Sophie Opel?

P: Adam Opel tenía una fábrica de máquinas de coser con su mujer, en una situación parecida. A ella, Sophie Scheller, le había tocado la lotería y había invertido también en la empresa de su marido, pero igual, todo en la sombra. Se quema, pierden todo y ella le anima a montar una fábrica de bicicletas, pero él ya no quería saber nada. Más tarde, él fallece y es ella la que compra un prototipo de coche y ahí empieza. Sin embargo, la marca se llama se llama Opel, como él.

Y luego ya, hablando de inventos, Dorothy Levitt también tiene una historia muy curiosa. Era escritora, periodista también. Y era muy activista, muy feminista. Era tan mona que en las carreras de coches, la ponían como azafata. Hasta que un día aprendió a conducir y resultó ser una crack. Llegó a enseñar a conducir a la reina Alejandra, a la bisabuela de Isabel II. Empezó a recorrer Londres, Liverpool, hizo pruebas y escribió un libro que se llama 'The Woman and the Car', que se sigue vendiendo. El libro es sobre cómo cuidar el vehículo, qué vestuario era adecuado, cómo lo puedes llevar, qué modales tienes que tener en la conducción, el respeto a los peatones...

placeholder Dorothy Levitt, pionera en el mundo de la automoción. (Cordon Press)
Dorothy Levitt, pionera en el mundo de la automoción. (Cordon Press)

Ella escribió este libro para todas las mujeres que no se atrevían a conducir, por nerviosismo, porque pensaban que era difícil. Y, lo más importante, inventó el espejo retrovisor, porque no veía bien a los que venían por detrás. Puso su espejo de la barra de labios arriba y lo que le dijeron es que era una presumida, que solo se quería mirar. Lo dice en el libro: "Todas las mujeres debemos llevar un pequeño espejo de mano en un lugar conveniente para, cuando vayamos conduciendo, lo levantemos en el coche para que se vean los de detrás y veamos si llevan tráfico". Se burlaron de ella diciendo que era un acto de cursilería, de coquetería, de mujer.

P: Me da la impresión de que no son historias muy conocidas.

R: No, nada. Hasta que he enseñado yo estas historias en colegios o institutos, los chavales no tenían ni idea. Hay muy poco escrito de todas ellas. Y todo porque eran mujeres. Algunas intentaron patentar sus inventos y no pudieron, a otras se lo robaron, otras se lo dieron a terceros... Los alumnos acaban emocionados preguntándose por qué no conocen a esas mujeres tan valientes que hicieron tantas cosas.

Hay otra, June McCarroll, que era una enfermera, coetánea, estadounidense, que tenía que ir por las carreteras del estado, California, para atender a pacientes. Se dio cuenta de que en caminos de doble dirección había más accidentes, pero que había otras vías con tramos de muchos kilómetros en los que nunca había accidentes. Y vio que se debía a que, en esos tramos sin accidentes, había setos en mitad de la carretera, habían crecido malas hierbas que separaban las dos direcciones. Por eso propuso y creó la línea divisoria. La pusieron a parir por la idea, pero creó un club de mujeres y comenzaron a pintar las carreteras para que se viera que era algo muy útil. Años después, la federación de carreteras de California dijo que sí que había que pintar las carreteras.

P: Pero claro, sin darle a ella ningún crédito ni mérito.

R: No, no, como a muchas de las mujeres que te estoy mencionando. A mí me da mucha pena, porque muchas no tienen ningún reconocimiento de nada de lo que hicieron. Por ejempló, la que inventó el intermitente, imagínate qué valor. Es una actriz que se llamaba Florence Lawrence, que como empezó a ganar mucho dinero con sus películas de cine mudo, se compraba coches. Y ella misma los arreglaba para que fueran más provechosos.

A ella le daba miedo que el de atrás no la viera y creó un sistema para que saliera en la parte trasera una palabra, 'stop', que se accionaba desde dentro. Ese invento es el precursor de la luz de freno. Luego se dio cuenta de que cuando iba a torcer, la iba a liar, y creó otro artilugio para que, gracias a una palanca, pusiera 'left' o 'right'. Fue la precursora del intermitente. Era una precursora, ¿sabes? Y sin embargo, igual: no hay nada. No le pagaron nada, no le reconocieron nada.

placeholder Florence Lawrence, en un retrato de 1908. (Dominio Público)
Florence Lawrence, en un retrato de 1908. (Dominio Público)

P: Pero de todas, la que más te llega es Mary Anderson.

R: Sí, sin duda. Es la que me ha impresionado, porque su caso es diferente. Ella sí tuvo la valentía de patentar el limpiaparabrisas. Pero no pudo demostrar en ningún momento que Cadillac le había robado la patente. Hubiera sido multimillonaria, porque tenían que haber pagado a la inventora para poder desarrollarla. Pero se aquietó, precisamente porque lo había pasado muy mal hasta que lo pudo registrar, porque ella encima no era ingeniera. Era simplemente una granjera que iba en un tranvía y vio que el conductor tenía que sacar un trapo para limpiar el cristal delantero cuando llovía. Diseñó el invento sin ser ingeniera.

Por lo que he leído para documentarme, era una persona muy buena. Después estuvo cuidando muchísimos años a una tía suya que estaba muy enferma. Cuando se murió la tía, descubrió que en unas maderas que siempre quería tener allí la tía, estaban las joyas, que se las había querido dejar a ella. Me parece muy admirable porque se contentó porque su invento estuviera funcionando sin que ella tuviera el reconocimiento. O sea, me parece la humildad, la generosidad...: lo tiene todo. Para mí es de las mejores. Otras, de alguna manera intentaron protestar, pero ella nada... También se veía muy sola, sin ese apoyo masculino que era tan necesario en la época. Su padre se murió cuando ella era pequeña, no tenía hermanos, solo tenía una hermana, no tenía marido...

En el libro escribo que se murió pensando que otros inventores hacen cosas muy terribles y ella inventó algo para salvar y tener más seguridad. Y es como le digo a mis alumnos: ahora sí que tenemos la culpa si no le damos su lugar.

Es difícil, con más de 100 años de diferencia y la poca documentación existente, acercarnos a la figura de Mary Anderson, una de las inventoras y pioneras del mundo del automóvil, que fue silenciada solo por el hecho de ser mujer. Pero nos ha parecido una buena idea rescatar estas historias tan bonitas y curiosas a propósito del 8-M, el Día Internacional de la Mujer, haciéndoles así un pequeño homenaje.

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