Logo El Confidencial

Comer más e ingerir grasas: los aliados para perder peso que no te esperabas

Si estás pensando en ponerte a dieta solo te decimos una cosa: no cometas los mismos errores de siempre. A estas alturas ya sabes de sobra que pasar hambre es el camino más directo al atracón

Foto: Comer más e ingerir grasas: los aliados para perder peso que no te esperabas

Ha vuelto a pasar. Los malditos mojitos, las paellas bajo la sombrilla y las cervecitas han hecho que la báscula se haya convertido en el guardián de los excesos. Un año más, el juicio de los kilos declara a tus vacaciones culpables de tus estrenados kilitos de más. Mientras revisas las docenas de emails acumulados en la silla de la oficina, tomas una firme decisión: la de ponerte -¡otro año más!- a dieta. Septiembre se vuelve a erigir como el mes del hambre, ese en el que optas por comer cantidades ínfimas de alimentos hipocalóricos  e ir al gimnasio con inusitada asiduidad. Pero ¿realmente funciona pasar hambre para perder peso o estás fabricando una bomba de relojería contra tu metabolismo?

“Cuando hacemos una dieta hipocalórica sin control ni seguimiento, la resistencia a la insulina que impedía al organismo almacenar más grasa desaparece, lo que no solo nos vuelve susceptibles a recuperar la grasa que habíamos perdido, sino incluso una cantidad extra (el famoso efecto rebote)”, explica Natalia Honorato, nutricionista del gabinete de salud Gabriel G Calderón. “Si dejas de dar a tu organismo nutrientes, este se verá en una situación de peligro y decidirá actuar. ¿Cuál será su táctica? Retener materia que le aporte esa energía de la que se le quiere privar. Optará por almacenar grasa, que es la materia de la que sacará esa energía necesaria. Podemos decir, por lo tanto, que comer adelgaza”, asegura la entrenadora personal Amaya Fitness, autora del libro Por fin vas a ponerte en forma.

“Para adelgazar es imprescindible comer. Donde el cuerpo gasta más energía es en mantenerse a sí mismo. Nosotros nos renovamos por dentro constantemente para mantenernos como somos. El cuerpo tiene que estar trabajando todo el día porque nos vamos regenerando; pues bien, para que nuestras células se regeneren y puedan seguir trabajando necesitan mucha energía, y esa energía solo se la podemos dar con los alimentos. El ayuno mal controlado e indiscriminado pone en estado de alerta a nuestro organismo. Si nosotros dejamos de alimentarnos y cada vez comemos menos, el cuerpo se pone al ralentí y gasta poca energía, por eso llegado a un punto en las dietas nos estancamos y nos cuesta muchísimo bajar de peso, así que es importante mantenernos activos por dentro y por fuera”, explica Patricia Pérez en su libro Yo sí que como.

La coach nutricional Beatriz Larrea ha vivido en primera persona los estragos de las dietas que abogan por ingerir pocas calorías. “Yo misma he probado todo tipo de dietas para bajar de peso. El problema es que, en algún momento, la fuerza de voluntad falla -porque siempre lo hace- y vuelves a comer como lo hacías antes, con la diferencia de que el metabolismo se ha ralentizando y por ello terminas por engordar cada vez más", cuenta a Vanitatis.

Ir al gimnasio y comer poco tampoco es buena idea. Tras hacer ejercicio, tus músculos asimilan mejor los hidratos y los aminoácidos. La ciencia ha demostrado que después de entrenar, si ingieres un gramo de proteínas y entre tres y cinco gramos de hidratos de carbono, los resultados serán mejores que si no comes nada. Mientras que las proteínas ayudan al músculo a reponerse, los carbohidratos renuevan el almacenamiento de glucógeno. A lo largo de este proceso, el cuerpo quema grasa para obtener energía. Eso sí: hay que realizar la ingesta entre 30 y 40 minutos después de hacer ejercicio. Pasada esta franja, el cuerpo almacenará este snack post-workout como grasa, no como gasolina para los músculos.

Ahí va otro bombazo: comer grasas es bueno para adelgazar. “Una dieta equilibrada, proporcionada y saludable debería configurarse acorde a estos porcentajes de macronutrientes: 45% de carbohidratos, 30% de proteínas y 25% de grasas. Del 25% de las grasas que un adulto debería consumir a diario, al menos el 20% de estas deberían dedicarse a la ingesta de grasas saludables, contenidas en almendras, cacahuetes, nueces, aguacate, pescado azul (omega 3, 6 y 9) y aceite de oliva”, explica Amaya Fitness. Natalia Honorato coincide: “Es importante respetar el consumo de grasas. Si su contenido en la dieta es bajo (menor de un 15%), existe el riesgo de sufrir deficiencias en vitaminas liposolubles (A, D, E, K) y ácidos grasos esenciales (omega 3 y omega 6), los cuales no podemos sintetizar en nuestro organismo, por lo que deben ser incorporados de la dieta”.

Así que revisa los emails acumulados a lo largo de estas vacaciones y cambia el chip. Para perder peso, por primera vez en tu vida, no tienes que pasar hambre ni privarte de los hidratos de carbono.

Belleza

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios