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Vivian, la novia de América

Julia Roberts, 52 años con la misma piel:¿genética o medicina estética?

Piel tersa, mejillas repletas de volumen y labios carnosos… ¿Cómo puede ser que Julia Roberts tenga exactamente la misma cara que hace 30 años?

Foto: Julia Roberts, en Cannes. (Getty)
Julia Roberts, en Cannes. (Getty)

Richard Gere gritó: “¡Princesa Vivian!”, y cuando Julia se asomó y su voluptuosa melena se ondeó al viento, la historia del cine se congeló, igual que el rostro de la actriz. Mientras otras estrellas de Hollywood, por miedo a que su luz se apague, se entregan a tóxicas relaciones con la cirugía y los rellenos, Julia Roberts ha sabido mantener la misma imagen fresca y ultranatural a lo largo de toda su carrera.

No ha perdido la expresión por culpa del bótox, no oculta las arrugas en el contorno de sus ojos y su piel no solo goza de un tono uniforme, sino que está tersa y llena de volumen y, no, no hay ningún rasgo de descolgamiento. Recurrimos al criterio de un experto para descubrir hasta qué punto la genética es el Santo Grial y si el correcto cuidado de la piel puede paralizar el tiempo.

Julia Roberts, en su versión más platino en 2018. (Getty)
Julia Roberts, en su versión más platino en 2018. (Getty)

Cero arrugas

"No podemos más que rendirnos ante la superioridad genética (si es que existe tal cosa) de esta actriz que ha sabido cumplir años sin perder ni un ápice de esa candidez que la hizo famosa, ni de esa supersonrisa de 24 kilates", así describe el doctor Leo Cerrud, cirujano y médico estético, el casi inexistente cambio de Julia. "Pero ¿cómo se consigue atravesar las puertas de la madurez sin dejarse la piel en el intento y, sobretodo, sin que se note? Tengo dos palabras para Julia: bótox estratégico y medicina estética moderada pero constante".

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A diferencia de otras actrices, y según lo que los expertos ojos del doctor observan, Julia debe haber recurrido a la toxina botulínica a lo largo de toda su carrera, de ahí que nunca hayamos apreciado un cambio radical en su rostro. Fue introduciendo este tipo de relleno de forma gradual y solo en las zonas en las que fuera necesario. "Nos podría hacer dudar, pero los milagros no existen", afirma Cerrud.

Julia Roberts, en 2001 y 2019. (Getty)
Julia Roberts, en 2001 y 2019. (Getty)

Retoques invisibles

El truco para conseguir mantener esa imagen natural está en la infiltración estratégica: "Se deja casi sin tocar las patas de gallo para conseguir ese aspecto 'natural' que tanto le gusta a nuestra reina Letizia. Dejarte las patas de gallo es una decisión difícil porque la primera intención que uno tiene al ponerse bótox es borrarlo todo y eliminarlas por completo, como hace el resto de la gente, dándole al ojo un efecto como de 'ojo muerto”, explica nuestro médico estético de cabecera.

Julia Roberts 2017. (Getty)
Julia Roberts 2017. (Getty)

"Tiene exactamente las mismas mejillas, los mismos pómulos, los mismos surcos que cuando grabó 'Mystic Pizza", apunta Cerrud. Y es que ahora que comprendemos la falta de arrugas en la frente o el surco nasogeniano de la actriz, toca explicar la firmeza en la piel de Julia Roberts. "Es prácticamente imposible tener el mismo volumen facial (mejillas, pómulos, etc) que hace 30 años sin echar mano de los rellenos faciales temporales tipo ácido hialurónico", indica el médico estético, que destaca que la actriz está muy bien aconsejada para utilizar el bótox de una forma muy moderada.

La verdad detrás de su sonrisa impertérrita

Uno de los aspectos más característicos de Julia es su enorme sonrisa. Carcajada tras carcajada, si bien no hemos observado cómo aparecían arrugas en la comisura de sus labios, tampoco hemos visto que estos hayan perdido su forma o se hayan retraído, un habitual signo de la edad; siguen exactamente igual. "Lo cual vuelve a hacernos pensar en el uso de ácido hialurónico en el labio superior, pero no para aumentarlo, sino para 'mantenerlo' en su sitio y detenido en el tiempo", explica Leo Cerrud. De nuevo, otro adecuado uso de los rellenos para matificar los signos de la edad sin que resulte agresivo y realizado de forma paulatina.

Julia Roberts en 1989 y en 2019. (Fotograma de Mystic Pizza / Getty)
Julia Roberts en 1989 y en 2019. (Fotograma de Mystic Pizza / Getty)

Un óvalo facial libre de descolgamiento

Por último, del análisis de Leo Cerrud nos centramos en forma de la mandíbula de Julia, donde apenas se ha perdido definición y no hay ni rastro de descolgamiento. "Llama poderosamente la atención la ausencia casi total de flacidez en el óvalo facial, el ángulo mandibular y cuello. ¿Otro milagro? No, medicina estética, radiofrecuencia, ultrasonidos, bioestimulación, masajes, ejercicios, yoga, lo que sea". Es decir, a los estratégicos retoques con bótox y ácido hialurónico a lo largo de estas décadas, habría que sumarle los tratamientos intensivos, de cabinas, así como una rutina llevada a rajatabla. A partir de cierta edad, la naturalidad y falta de signos del paso del tiempo no es una cuestión genética, sino de constancia y buen asesoramiento médico estético, y Julia Roberts lo sabe.
Belleza

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