El éxito de los Duques de Huéscar: cuatro fragancias, un homenaje familiar y el adiós a los eventos de moda
En la intimidad del Palacio de Liria, Sofía Palazuelo nos presenta su lado más personal, revela su universo creativo y el proyecto romántico de los Duques de Huéscar
Los duques de Huéscar retratados por Pierre Gonnord. (palaciodeliria)
Lunes. 16 horas. El Palacio de Liria tiene sus puertas cerradas al público, pero abre exclusivamente sus puertas a 10 periodistas de la prensa de estilo de vida, uno de los medios escogidos: Vanitatis.
La anfitriona: Sofía Palazuelo, nos ha presentado personalmente 'The Unseen, Episode One', una experiencia concebida como un recorrido íntimo por su universo creativo. El encuentro nos ha permitido descubrir anécdotas personales que rodean a las historias que inspiran las cuatro fragancias que los Duques de Huéscar han diseñado junto al maestro perfumista Alberto Morillas, eje central de esta propuesta olfativa.
“Somos un equipo súper pequeño y, bueno, lo teníamos muy pendiente… lo primero, gracias a todos por venir, que lo agradecemos un montón y que valoramos muchísimo…”. Y, casi sin dejarte reaccionar, se mete en harina: la marca crece con calma y con una distribución pensada para seguir siendo nicho. “Este es un proyecto romántico al que hay que dar tiempo. Otro punto especial es la distribución; si de repente estás en todos sitios, pierde un poco el encanto, ¿no?”. La ruta que ha organizado hoy, de hecho, también está planteada como un capítulo: caminar, oler, entender la inspiración y ponerle contexto a cada perfume.
Aunque los titulares que protagoniza Sofía suelen estar relacionados con la moda, comprobamos la verdad en directo, que lo suyo es otro terreno: fragancias, arte, patrimonio (y mucha divulgación, la lleva en las venas). Se mueve por los salones como quien enseña su casa a un amigo, pero con una mezcla curiosa de rigor y ligereza: te suelta una anécdota, te señala una pieza, se ríe, y de repente estás entendiendo por qué los duques de Huéscar han convertido Liria en el primer “episodio” de su firma de perfumería
Empezar por lo que casi nadie ve
La visita arranca frente a una escultura en una salita que no está abierta al público. Sofía la presenta como si fuera el prólogo perfecto: “Esta escultura que veis aquí se llama ‘La hora nocturna’. Hemos cogido directamente el nombre para llamar al perfume”. Y cuenta el origen (y el misterio) con gusto por el detalle: la pieza entra en la familia a través de Eugenia de Montijo; el escultor, Pollet, quería capturar “ese momento de la inconsciencia nocturna”.
Ahí aparece Morillas como un niño con juguete nuevo. “Alberto dijo: ‘Oh… yo el momento ese de la inconsciencia nocturna lo puedo hacer en un perfume’.”.
El resultado es La Hora Nocturna, una fragancia construida desde esa dualidad de luz y sombra, con un lado más luminoso al principio y una base que se va poniendo densa y envolvente. En la colección oficial aparece como uno de los cuatro eau de parfum del primer episodio.
Del ruido de la calle a las maderas nobles
De ahí avanzamos hacia la entrada del palacio. Sofía lo describe casi como una sensación física: entras desde la calle Princesa (ruido, tráfico, vida) y, de pronto, todo se apaga. Morillas, cuenta, lo resumió con una imagen: "Ese salto, del bullicio a la calma", es la idea que sostiene Unseen 1785.
“Es de los que más evolucionan en piel. Ha conseguido que percibas esos momentos de la claridad del exterior, luminosidad, y te vayas adentrando en las maderas… y al final en el calor de una casa habitada, que es lo que también quería transmitir con el ‘1785’.”, explica.
El palacio de Liria desde la entrada (VA)
El nombre, además, funciona como homenaje: 1785 como guiño a la primera culminación del palacio, a esa inspiración en un “hotel particulier” con jardín delantero, edificio y jardín trasero. Morillas lo describía en el lanzamiento como una fragancia donde se entrelazan especias y maderas para que “perdure como secretos susurrados en el tiempo”.
Y aquí Sofía deja una de esas frases que valen más que cualquier pirámide olfativa: “Yo me enfado mucho con mi marido porque este se lo pone muchísimo… Y llevar los dos el mismo, ni en broma".
Rosario Falcó, la hija Rosario y un perfume sin rosa
La tercera parada es la más “personaje”. Sofía se detiene y pone el foco en una figura poco conocida del árbol genealógico: Rosario Falcó, tatarabuela de Fernando. “Una mujer como muy moderna, muy rompedora… audaz, muy valiente”. De ahí nace No Time For Roses, que ya desde el nombre te avisa de que aquí no hay ramo fácil.
Y entonces llega la anécdota que lo aterriza todo: “Me gusta tanto que nuestra hija mayor se llama Rosario en honor a esta mujer. Y luego cuando le pusimos el nombre todo el mundo: ‘¡Ah!, pero qué antiguo…’. Y yo: ‘Bueno, si estamos enamorados de ella’”.
Los Duques de Huéscar (Cortesía)
Luego remata la idea clave del perfume: “No tiene rosa. Es un ‘No Time For Roses’, es un ‘no hay tiempo para rosa’.”. La gracia, explica, que Morillas consigue sugerirla sin usarla, jugando con acordes que te pueden llevar mentalmente a esa rosa “fantasma”, pero sin caer en lo obvio. Como Rosario Falcó, con una estela envolvente y notas cálidas que lo hacen muy magnético.
La glicinia, lo efímero y el perfume como arte
Y llegamos al jardín. Sofía señala una pérgola que, ahora mismo, está tranquila, seca. muy austera. Precisamente por eso la explicación funciona tan bien: “Esta pérgola solo está bonita durante 15 días en abril, que sale la glicinia… y vas a entender el nombre del último perfume: ‘Quince Días de Abril’.”.
Lo cuenta con humor (y un punto de incredulidad todavía): “Yo cuando llegaba aquí le decía a Fernando: ‘Qué gente tan rara tu familia, que tiene esta pérgola que es el sitio más bonito y solamente luce 15 días en abril’.”. Hasta que Morillas lo convierte en idea: “Hacerle un homenaje a esa naturaleza efímera que está 15 días y desaparece”.
El perfume homenajea a esa imagen de jardín luminoso y una base elegante que hace que no sea un floral simple, sino uno con recorrido. En mitad del jardín aparece una pieza de la última colección de Joana Vasconcelos con forma de tetera. Sofía nos confiesa que sus hijas adoran sentarse dentro, y la mira como quien mira un puente entre épocas: “Es una manera también de que los artistas contemporáneos de nuestra época se queden aquí… el perfume también es un arte… y vincularlo a un patrimonio como tan rico como el que hay aquí es una oportunidad maravillosa”.
Morillas, la energía y el “ya no vamos a hacer nada aquí”
En este paseo, Morillas está presente incluso cuando no está: “Tiene una ilusión… una vitalidad… no duerme. Es imparable”. Sofía lo cuenta entre risas, como si todavía le sorprendiera que alguien con “setenta y muchos” tenga ese hambre por crear.
Y en un momento, cuando la conversación se va hacia la agenda cultural del palacio, ella deja claro el cambio de etapa. Los últimos eventos y desfiles “ya estaba organizado y acordado”, dice, y cuando le preguntan si van a hacer más, responde que no: que ahora tiene más sentido enfocarlo como una vinculación con ellos mismos y con el mantenimiento, el conocimiento y la continuidad del legado. Menos “evento” y más proyecto con propósito, relacionado con el arte.
Al final, Sofía se despide repartiendo bolsas con los perfumes y confesando que se muere de ganas de ir a ARCO, pero le coincide con la apertura de la exposición dedicada a Cayetana. Y te queda claro que, para esta pareja, el perfume no es un capricho: es otra forma de hacer lo mismo que están haciendo con Liria. Traducir un legado sin convertirlo en museo estático.
La cita ha concluido con un concierto en la Capilla del Palacio, reforzando el carácter sensorial y exclusivo del evento, que invita a sumergirse en la identidad artística y emocional de la firma.
Un éxito más alla de las fragancias
El matrimonio formado por los duques de Huéscar no solo celebra estos días el éxito de su aventura en el mundo de los perfumes. Fernando Fitz-James Stuart también acaba de presentar los resultados del ejercicio 2024 de otro de sus proyectos empresariales más discretos y son objetivamente buenos. Agrocarpio San Fernando, la sociedad agrícola y extractiva de la que es propietario único, ha disparado su beneficio hasta los 428.581 euros, multiplicando por ocho el resultado obtenido el año anterior. La compañía, constituida en 2022 y con actividad en Córdoba, consolida así su segundo ejercicio completo con cifras que evidencian un crecimiento acelerado. La facturación alcanzó los 867.662 euros, frente a los 568.761 del ejercicio precedente, lo que supone un aumento superior al 50%. Más relevante aún es la mejora del resultado de explotación, que se eleva a 554.468 euros, y la sólida posición de liquidez con la que cierra el año: casi 460.000 euros en efectivo. El patrimonio neto de la sociedad se sitúa ya en 614.616 euros, triplicando el registrado doce meses antes y reforzando la estructura financiera de un negocio que apenas cuenta con endeudamiento bancario.
El duque ha decidido destinar prácticamente la totalidad del beneficio a reservas voluntarias. La empresa, que emplea a una media de ocho trabajadores, opera en el ámbito de la producción agrícola combinada con actividades vinculadas a áridos y materiales, y ha mostrado en este ejercicio unos márgenes especialmente elevados para su sector. Hace apenas unos meses, Agrocarpio San Fernando estrenó página web gracias a la financiación de los fondos europeos Next Generation, un paso orientado a profesionalizar su presencia digital y reforzar la visibilidad del proyecto. Aunque Fernando Fitz-James Stuart colabora estrechamente con su padre, el duque de Alba, en la gestión de los intereses familiares, lo cierto es que está construyendo una fértil trayectoria propia. Además de estos proyectos empresariales en España, su día a día se desarrolla como agente financiero en Lombard Odier, el histórico banco suizo especializado en banca privada, como ha podido confirmar Vanitatis.
Lunes. 16 horas. El Palacio de Liria tiene sus puertas cerradas al público, pero abre exclusivamente sus puertas a 10 periodistas de la prensa de estilo de vida, uno de los medios escogidos: Vanitatis.