Resumen de los cambios en la industria de la moda en 2020
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Resumen de los cambios en la industria de la moda en 2020

Prepárate para despedirte del año recordando los momentos que han transformado la industria responsable del universo fashion

placeholder Foto: Desfile de Dominnico. (EFE)
Desfile de Dominnico. (EFE)

El año comenzó por todo lo alto en el mundo de la moda. El que Raf Simons formara dupla creativa con Prada se encargó de dar un soplo de aire fresco a las noticias fashionistas, la vocación sostenible de los Premios Oscar parecía indicar que el verde pronto sería el color de la industria y el anuncio de que Balenciaga regresaba a la alta costura no hizo más que acrecentar la creencia de que 2020 sería un buen año para las tendencias. El giro de guion ya lo conocéis, así que no os vamos a decir qué hizo que el mundo se pusiera patas arriba y con él, cómo no, el de la moda. Pronto las marcas cedieron sus fábricas y su saber hacer para luchar contra el virus, que a su vez cambiaba la forma en la que consumimos moda.

placeholder Natalia Vodianova. (Getty)
Natalia Vodianova. (Getty)

De repente, las mascarillas pasaron a convertirse a su vez en las salvadoras de una industria que encontró en ellas un flotador con el que poder avanzar en un momento en el que la gente prefería comprar rollos de papel higiénico a vestidos de noche. Más de 14.500 tiendas han echado el cierre a causa de la pandemia, y los grandes no han sufrido menos. El 7 de mayo, Neiman Marcus se declaraba en bancarrota y tiendas de marcas como Marc Jacobs sufrían no únicamente a causa de la crisis, sino por los estragos de los riots generados por el movimiento Black Lives Matter, que sirvió para señalar el racismo de la industria.

placeholder Neiman Marcus. (Reuters)
Neiman Marcus. (Reuters)

Diseñadores como Jacobs, que se encargaron de demostrar que incluso estando en casa podemos arreglarnos, aseguraron que el que sus tiendas fueran atacadas no era lo importante, sino luchar en contra de una industria y de un mundo eminentemente racistas. La moda alzaba su voz y no se preocupaba tampoco en apoyar a sus fuerzas políticas predilectas. Por supuesto, el movimiento mediante el que celebridades y marcas invitaron a la ciudadanía a votar fue otro de los cambios de la industria, que encontró en el imperativo 'Vota' un nuevo estampado. Los desfiles, por supuesto, también modificaron su curso en un panorama en el que el distanciamiento social se imponía. Los vídeos y desfiles digitales comenzaron a convivir poco a poco con el desfile 'phygital', acrónimo de physical + digital que hace referencia a la presencia de una misma persona tanto en el mundo físico como en el digital.

Marcas como GCDS cambiaron las normas con shows meramente digitales con avatares, esos que las firmas adoptaron con Balmain a la cabeza (que, por cierto, puso pantallas donde antes estaban las celebridades en el front row de sus desfiles) y los videojuegos se convirtieron en las nuevas pasarelas. Parecía que los it bags carecían de sentido en esta nueva realidad en la que, sin embargo, el llamado Birkin de Bushwick, el tote minimalista de Telfar, se convirtió en la estrella (¡y asequible!) de la temporada. Incluso Alexandria Ocasio-Cortez ya lo lleva.

La alfombra roja también cambió sus normas. Mientras que Zendaya y Rosalía demostraban que incluso en casa la alta costura tiene cabida, muchas celebridades hicieron del pijama el nuevo uniforme, y las que volvieron a pasar de forma física por la alfombra roja lo hicieron abogando por la sostenibilidad al repetir looks, con Cate Blanchett como guía del movimiento. Las famosas, por cierto, han demostrado que este año están dispuestas a mojarse con tal de salvar la moda y, por supuesto, sus negocios.

Si hace un año nos hubieran dicho que veríamos a Sarah Jessica Parker ayudarnos a probarnos los tacones de su marca, nos habríamos reído, pero la actriz se ha convertido en una dependienta más de sus tiendas. En cuanto a las tendencias, la moda se convierte en un reflejo de nuestros hogares al volverse cómoda. No nos vestimos ya para que nos vean, sino para sentirnos confortables. Los pijamas, por su parte, se vuelven glamurosos y hacen que la tendencia pijamera que antaño salía a las calles regrese ahora a nuestros hogares y se vuelva más chic que nunca.

La moda sigue sirviendo como método de expresión, y mientras que hemos encontrado en las mascarillas nuestros mejores aliados para mostrar nuestro estilo personal, estos cambios indican que en un futuro, la moda seguirá siendo nuestra mejor pancarta, pero también que la industria hará todo lo posible para que podamos innovar y cambiar nuestros looks sin dañar (tanto) al planeta. Si algo bueno ha traído este año para la moda ha sido concienciar a sus miembros de la necesidad de parar, respirar, pensar y cambiar.

Señor con maletín

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