Ágatha no ha sido la única: la moda española se lanza al mercado de las mascarillas
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Ágatha no ha sido la única: la moda española se lanza al mercado de las mascarillas

¿Ha encontrado la moda española en las mascarillas un salvavidas en tiempos de crisis?

Foto: Imagen: Eugenia Osborne.
Imagen: Eugenia Osborne.

Tras conocerse la noticia de que Ágatha Ruiz de la Prada se ha unido a los supermercados Lidl para crear una colección de mascarillas higiénicas solidarias creando tres modelos exclusivos realizados en la Unión Europea con materiales homologados por el Ministerio de Industria y reutilizables hasta 5 lavados, hemos querido saber en qué punto se encuentra el mercado de la moda española en esta materia. ¿Creen los diseñadores que están destinadas a ser un accesorio más de nuestros armarios? ¿Se han convertido en los salvavidas de sus negocios? Prepárate para descubrir estas y otras cuestiones sin necesidad de llevar encima ni guantes, ni mascarilla, ni gel desinfectante.

Cuando hace meses oíamos hablar del coronavirus en las noticias, nos sonaba a un cuento lejano. Si nos cruzábamos por la calle con alguien llevando una mascarilla, lo mirábamos con extrañeza y desconfianza. “¡Qué exagerado!”, decíamos para nuestros adentros. Incluso cuando veíamos a alguien llevar una mascarilla (de marca, por supuesto) en las fashion weeks, pensábamos que se trataba de un fashion victim que había llevado la moda demasiado lejos. Sin embargo, ahora las mascarillas se han instalado en nuestro día a día y en nuestro armario, y los influencers no han dudado en hacer de ellas su nuevo amuleto y accesorio de moda.

Dominnico.
Dominnico.

Dominnico, la marca española preferida de Rosalía, nos ha hecho recordar la era Myspace al contar con algunos de los influencers del momento convertidos en modelos de su nueva campaña en la que sus mascarillas compiten en likes con las de sus protagonistas. Jessica Goicoechea y Luc Loren son algunas de las estrellas de esta campaña, fotografiada por Giovanni Fedele a través de Facetime. El 10% del beneficio obtenido por la venta de cada mascarilla durante el mes de mayo de 2020 irá destinado a la ONG Rescate España, en la campaña de atención a personas refugiadas por motivos de género u orientación sexual.

Por su parte, el incombustible Eduardo Navarrete no ha querido dejar de lado dos de sus máximas, el sentido del humor y la banalidad premeditada, en su andadura en el mundo de las mascarillas. “Fui el primero porque lo vi venir. La verdad es que surgió por la histeria colectiva, y lanzamos los diseños como algo muy banal y superficial, pues es algo que va conmigo. Ahora, sin embargo, las mascarillas las realizamos con tejidos homologados, con tejido de algodón por dentro… Hemos ido mejorando conforme a las necesidades de las circunstancias”, explica Eduardo.

Hemos visto sus mascarillas a celebridades como Itziar Castro y Javier Calvo, y se han convertido en todo un boom en las redes sociales gracias a sus divertidos mensajes y llamativos diseños. Ya el 13 de marzo anunciaba en sus redes sociales que no pretendía quedarse ni de brazos cruzados, ni sin sus mascarillas especiales a causa de la cuarentena. “No nos queda más remedio que estar en cuarentena, por lo menos hagámoslo estando protegidas y monísimas”, escribía.

Marina Conde, directora creativa de La Condesa, encontró en las mascarillas su vía de escape. “Me ayudaron mucho psicológicamente, porque al estar acostumbrada a tener mucho estrés, confeccionar mascarillas dio sentido a mi vida al ayudar a los demás”, confiesa la diseñadora. “La primera foto haciendo mascarillas es del 20 de marzo, y desde entonces no hemos parado de hacerlas. Todo ocurrió dos días después de comunicar el ERTE a mis trabajadores, algo que me hundió. Lo que había tardado diez años en construir se me venía abajo en un mes. Pensé: '¿Pero qué se va a llevar el banco, si no tenemos nada? ¿Los ordenadores?'. En ese momento vi mis telas, que son lo más caro que tenemos, y me dije: 'Antes de que se las lleve el banco, tengo que hacer algo con ellas'. Había una necesidad imperiosa de mascarillas, por lo que en un fin de semana me vi cientos de tutoriales y aprendí a hacerlas”, asegura.

Eugenia Osborne y Leiva son algunos de los personajes que ya llevan sus diseños. Tanto Eduardo Navarrete como La Condesa han visto a sus mascarillas evolucionar en tan solo dos meses. Si la moda es trepidante y su ritmo no es apto para cardiacos, el tempo se multiplica cuando hay una pandemia de por medio. “Cuando las lanzamos era el momento álgido de la pandemia, por lo que las pusimos con muy poco margen. La mayoría de la gente las vende a 12 o 15 euros, y nosotros las vendemos de 10 a 32 euros. Hice el cálculo 'regulín', supongo, pero cuando salimos no era cuestión de hacer negocio y después nos ha dado cosa subir el precio. Ahora lo que hacemos es sacar packs de tres más caras, donde sí tenemos un poco de margen, pero el precio se debe a los serigrafiados y la estética”, explica Marina, que ha levantado parte del ERTE. En su oficina hay siete personas trabajando físicamente y cuenta con diez más en talleres externos confeccionando las mascarillas.

“Desde el comienzo lanzamos modelos muy trabajados, y la gente comenzó a pedirme bien pronto. Ahora tenemos nuevos diseños con frases y las apps sexuales. El 1 de junio, en El Corte Inglés, habrá una promoción en la sección de perfumería: con una compra superior a X, van a regalar una mascarilla de Eduardo Navarrete”, dice el diseñador con orgullo, que ha encontrado en las mascarillas un nuevo aliado. "Por si fuera poco, ahora tengo pedidos de Chicago, Londres, Suecia, París... Estamos pensando ya en nuevos modelos y haciendo mascarillas al por mayor para todo tipo de empresas, como clínicas de belleza, restaurantes, hoteles…”, cuenta.

Las mascarillas de Navarrete, que como las de La Condesa son 100% 'made in Spain', van a tener un lugar importante en su próxima colección. “La semana que viene presento la colección de verano, y los bañadores van a juego con las mascarillas”, nos anticipa. “Nosotros seguimos haciéndolas porque claramente van a ser obligatorias, por lo que mientras que la gente las siga pidiendo, las seguiremos haciendo. Es una incertidumbre constante, porque todas las semanas pensamos que nadie va a comprar más, pero siempre ocurre algo. Las vamos a lanzar con bordados, hemos encontrado un proveedor que nos puede estampar nuestros diseños sobre material antibacteriano… Ahora ya nos regodeamos”, señala la directora creativa de La Condesa, que confiesa que las mascarillas han ayudado a que la marca haya estado presente en las redes sociales durante el confinamiento.

Pero, entonces, ¿han servido las mascarillas no solo para que nos protejamos del coronavirus sino para salvar sus negocios? "La ayuda económica que han supuesto no ha sido tan grande… Me obligaron a cerrar dos de mis tres líneas de negocio, por lo que solo me quedé con la página web, y digan lo que digan, la gente no compraba al comienzo de la pandemia online”, indica Marina. “El nivel de ventas de otros productos ha bajado, pero a raíz de entrar en la web, han visto que pueden completar su look con otras prendas, por lo que las mascarillas han servido de producto gancho. Han sido una ayuda para mí, porque he sabido reinventar mi negocio”, comenta Navarrete, quien destaca que ha "navarrizado" su barrio al haber regalado mascarillas desde a las cajeras del supermercado de abajo hasta las repartidoras de MRW.

Para finalizar, les preguntamos si creen que las mascarillas van a ser el complemento de moda de la temporada. “Va a haber una gran parte de la población que va a querer diseños más fashion, pero sinceramente espero que no se queden mucho tiempo”, señala Marina, que ha visto en las mascarillas un potente aliado contra la alergia. “Sin embargo, pienso que se van a convertir en el nuevo complemento, sin duda”, concluye. Por su parte, Navarrete, que ha convertido las mascarillas en una parte más de su colección, lo tiene claro: pretende navarretizar nuestros armarios y ha encontrado en las mascarillas la llave para hacerlo.

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