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AL RICO HELADO

Nossi-Bé, Vioko y otras heladerías que encantarían a Tim Burton

Nos vamos a leer de un trago esta versión del clásico de Roald Dahl que hemos llamado 'Charlie y la fábrica de helados'. Es un paseo por los más fantasiosos y rocambolescos de los comercios de 'polos'

Foto: Rocambolesc en Madrid
Rocambolesc en Madrid

Esta es una versión del reino de las chucherías que nos legó Roald Dahl y que llevó al cine colmando nuestro imaginario más dulce el cineasta más fantástico. A saber: Tim Burton. Es Charlie y la fábrica de helados. Y Charlie, con la que está cayendo, somos todos. Hacemos un repaso por las fantasías animadas de estas heladerías que, lo confesamos, nos derriten. De paso, vemos mundo.

Estrambótica, surrealista, rocambolesca, ¿daliniana?: Rocambolesc

Son las cosas de Jordi Roca, empeñado en echar a rodar de nuevo el carro de postres de El Celler de Can Roca, pero no en el mítico restaurante, sino por otras avenidas. La primera fue Girona. La última el Gourmet Experience de El Corte Inglés, en Madrid. En la fábrica de helados y dulces de este Willy Wonka se podrá experimentar lo que sale de esa factoría del buen comer que es El Celler. Por ejemplo, magdalenas de helado, que comparten taller con los seis tipos de ídem, que están para chuparse los dedos, en cornete o tarrina, amenizados con 34 toppings, o el postre láctico para llevar que incluye el barbapapá, el yogur de oveja o el dulce de leche. Los Oompa Loompas se están frotando las manos. El interiorismo burtoniano es de Sandra Tarruella en colaboración con el estudio de diseño gráfico Run.

Dónde: C/ Santa Clara, 50 (Girona), Av. De S’Agaró, 59 (Platja d’Aro, Girona), Gourmet Experience. C/ Serrano, 52, 7ª (Madrid). 

El Rocambolesc de Madrid Serrano
El Rocambolesc de Madrid Serrano

Inspirada en Madagascar, de donde viene su vainilla y su cacao: Nossi-Bé

Este exotismo de lémur y baobab está en el ancho y largo Bilbao, en una de sus heladerías más proverbiales que no se llama como la isla malgache Nossi-Bé por casualidad. De aquí vienen las ramas de vainilla bourbon y el cacao con los que elaboran sus helados desde hace, atención, más de un siglo. Fue, y se nota, tostadero de café, pastelería artesanal y bombonería. Es la heladería que puso en pie Victoriano Ortiz, enamorado de las cremas heladas de Cantabria, que vendió en kioscos y carritos. Queda el atrezo y el rico helado, en manos de su hija, la maestra heladera Esther Ortiz. Los hay de aceite de oliva, setas, salmón o foie, entre los gastronómicos, y de canela y rosas, violetas e higos y miel, entre los vanguardistas.

Dónde: C/ Navarra, 1 y C/ Arenal, 1 (Bilbao).

Chocolate belga y pistachos de Irán hechos helado: Vioko

En esta heladería de Barcelona nos hacen una pregunta que nos encanta responder: “¿Crees que se nota la diferencia cuando los helados se hacen con auténtica leche, frutas naturales y chocolate de calidad?”. El secreto está en las avellanas del Piamonte italiano, las flores francesas, los pistachos de Irán y el chocolate belga, transformados en deliciosos helados por obra y gracia de la chef Lucila Baiardi. De arándano y violeta, de cheesecake con frutos del bosque, de rosas y frambuesa y de higo y nuez. Ya solo queda decir: “Umm”. Y ponerse a la cola. 

Dónde: Pass. de Joan de Borbó, 55 (Barceloneta) y Sombrerers, 1 (Born). En Barcelona.

Vioko en la celebración de su tercer aniversario
Vioko en la celebración de su tercer aniversario

Un laboratorio dentro de un camión imaginario: Remicone

En Seúl tenía que estar esta heladería como salida de la fabulosa ficción. Le gustaría a Tim Burton y a la Alicia del país de las maravillas. Es un camión que lleva de carga los helados más fashion que imaginarse puedan, en colores, texturas y sabores,y anclado en la vuelta de la esquina. El contenedor es obra de YNL Design

Dónde: 547-12, Sinsa-Dong, Gangnam-Gu, Seul (Corea).

El espectáculo debe continuar: The Fabulous Frozen Factory

Toda una máquina de hacer helados en un universo con nubes congeladas y demás escenografía industrial. México da para esto y mucho más. Esta vez la medida es la de los sueños del diseñador Jakob Gómez, según las barracas de juegos de las ferias mexicanas. La infancia es un paraíso perdido y también encontrado. Cualquier helado puede salir de aquí.

Dónde: Río Hudson, 385. San Pedro Garza García Nuevo León (México).

Fantasiosa y además ecológica: Bluberi Frozen Yogurt

Es heladería y también tetería, rinde culto al yogur -de donde el nombre- y proclama su espíritu ecológico a los cuatro vientos. Su decoración es como un libro ilustrado infantil también para adultos.

Dónde: 14901 Potomac Town Place. Woodbridge, Virginia (EEUU).

 

Pequeño vals vienés ‘helado’ y natural: Eis-Greissler

Todo en esta pequeña heladería vienesa tiene el discreto encanto de lo gourmet de siempre, como el bordado sobre la tela de Panamá o el croché de la abuela. Hay para elegir entre quince sabores, todos conseguidos con ingredientes naturales, empezando por la leche de sus propias vacas, por supuesto, orgánica: desde el queso de cabra hasta el mango, los frutos rojos o el clásico de chocolate

Dónde: Rotenturmstraße 14, Viena. También en Graz (Sporgasse, 10). Austria.

 

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