Marita Alonso: 'Vivimos una McSexualización en la que somos consumidos como una mercancía"
La autora y periodista responde nuestras preguntas sobre una época en la que las relaciones, nacidas al abrigo de las apps, son tan efímeras como casi todo lo que nos rodea. Estas son sus claves
Marita Alonso se ha convertido, con el paso de los años, en una de las voces más divertidas e irreverentes de la prensa española. Articulista en mil medios, guionista y mujer todoterreno, es una 'master and commander' a la hora de desmenuzar las desgracias amorosas.
Un universo relacional 2.0 que ella se toma con un sentido del humor desarmante: con ironía inteligente y un sarcasmo bien cultivado que también la ha llevado de cabeza al mundo literario.
Hace ya años que publicó 'Manual de autodestrucción amorosa', una recopilatorio de citas desastrosas antes de que le pusiésemos nombre al 'love bombing', con la que era imposible no soltar alguna carcajada y percibir, en el fondo, una infinita ternura hacia los que lo pierden todo una y otra vez en el amor. Desde entonces, nos ha deleitado con 'Si Echas De Menos El Principio Vuelve A Empezar' o 'Pulsus Interruptus'.
Portada de 'La Venus del Smartphone'. (Editorial Carpe Noctem)
Ahora acaba de llegar a las librerías 'La Venus del Smartphone', un ensayo centrado en las aplicaciones de citas y en cómo estas nos han cambiado la vida de manera radical, complicando más aún los jorobados caminos del amor.
Pregunta. Se ha escrito mucho sobre aplicaciones de citas. ¿Por qué decidiste escribir este ensayo?
Respuesta. Porque como escribió Carmen Martín Gaite en 'Nubosidad variable', “comprendí que hay que mirar las cosas desde fuera para que el desorden se convierta en orden y tenga un sentido”.
No he querido hacer ni mucho menos un alegato en contra de las dating apps, sino un texto en el que analizar sus dinámicas, las relaciones que surgen de su uso, la forma en la que influyen nuestra autopercepción…
Hay multitud de datos y declaraciones ‘ad hoc’ pero también, humor y algunas pinceladas de mi propia experiencia. Porque de astrofísica no sé, pero de citas fallidas… He intentado hacer una radiografía a la situación en la que se encuentran las relaciones amorosas y sexuales empleando las aplicaciones como columna vertebral. Espero que la gente se ría y ante todo, reflexione.
Logotipo de 'Tinder', una de las apps analizadas.
P. Cuando hablas de las relaciones sexuales, pienso que en el libro, aludes a la McSexualización…
R. El sociólogo George Ritzer aseguraba que la sociedad se encontraba en un proceso de McDonaldización según el cual, todos los ámbitos de la vida son susceptibles de regirse por los mecanismos propios de la industria de la comida rápida.
Y cómo no, las relaciones sentimentales y sexuales también lo están, por lo que asistimos a toda una McSexualización en la que somos consumidos por la mirada como auténtica mercancía.
Pero ojo: me parece maravilloso que las aplicaciones ayuden a la gente a tener más sexo. El problema es quien promete amor cuando solo busca un revolcón. Pero estas apps ayudan a muchas mujeres a tener las relaciones sexuales que les apetece sin tener que ser estigmatizadas, porque ahora ligar, cuando hay un móvil de por medio, es un acto doméstico, ajeno a esa mirada externa.
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P. ¿Qué opinas del movimiento volcel?
R. Aplaudo la idea de descentrar a la pareja y al sexo pero me preocupa que haya quien esté empleando el feminismo como máscara bajo la que esconder discursos rancios que con la excusa de hablar del cuerpo como un templo, estén en realidad haciendo lo de siempre.
Que no es otra cosa que hacer que tu valor dependa de lo que hagas o no hagas con tu cuerpo. Lo cierto es que cuando no tienes en la cabeza intereses amorosos te das cuenta de que estás más tranquila. Se ha convertido en mi Ashwagandha particular.
Kate Winslet en la premiere de ‘Goodbye June’. (Gtres/James Veysey/Shutterstock)
P. El título alude a la Venus clásica, un símbolo histórico de belleza. ¿Qué representa esa Venus cuando la colocas sobre un smartphone?
R. Precisamente Kate Winslet ha expresado ahora su preocupación por el hecho de que no sepamos ya ni qué es la belleza en la era del Ozempic. Naomi Wolf dijo que a medida que las mujeres vayan cediendo a la presión, esta se volverá tan intensa que se convertirá en una obligación, hasta llegar a tal punto que ninguna mujer que se precie va a salir a la calle con un rostro que no esté alterado quirúrgicamente.
Ha llegado ese momento. Necesitamos wifi para retocarnos virtualmente y ahora, al mirarnos al espejo, nuestro reflejo no se corresponde con esa imagen digital. Y queremos que ambas imágenes coincidan, por lo que la presión estética nos devora. Naief Yehya dice en 'Sobre la belleza' que somos nosotras mismas las que fabricamos nuestro propio doppelgänger digital y mejorado, “casi como si fuera una estrategia de autoayuda”.
Esta autoayuda me temo que lejos de ayudarnos, nos está haciendo construir una cárcel de la que es imposible escapar. Consumimos series a doble pantalla y nuestra belleza, también, porque el espejo es una pantalla en clave 'Black Mirror'. El reflejo que ofrece ha de casar con ese construido de forma virtual y al ser imposible, viene la culpa, vienen los TCA, vienen los quirófanos…
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P. ¿Qué papel juega la validación digital (likes, comentarios, seguidores) en las relaciones y en el deseo?
R. La validación genera dopamina y es la que nos hace engancharnos a las dating apps, a las redes e incluso a las relaciones y sobre todo, a las micro relaciones. Porque ese subidón inicial del amor dura lo que dura, por lo que mucha gente se lanza a por una nueva relación en cuanto se le pasan los efectos de este boom del comienzo.
Pero las relaciones no se construyen solo con validación y se necesita un trabajo para mantenerlas, y me pregunto si tenemos tantas ganas como, ante todo, tiempo para hacerlo. Creo que hay una precariedad tanto laboral como emocional, y están interrelacionadas. No sé hasta qué punto es factible construir relaciones sanas y duraderas cuando no podemos ni pagar el alquiler…
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P. ¿La hiperexposición es empoderamiento o presión?
R. Precisamente nos hiperexponemos para lograr la validación de la que hablábamos anteriormente. El empoderamiento se ha vaciado de significado: ahora una cuajada te puede empoderar. Vendemos en redes nuestra vida, nuestras relaciones, nuestro trabajo… Y lo hacemos desde el artificio.
¿Hay presión? Si tu vida depende de las redes, sí, de lo contrario, es puro narcisismo. Que creo que todas tenemos un poquito de narcisismo. En teoría ahora lo cool es no publicar y mucho menos, presumir de novio… ¡Quien lo tenga, claro!
P. ¿Da vergüenza tener novio?
Lo que da vergüenza es aceptar ciertos tipos de vínculos y tener que estar en pareja para poder pagar el alquiler.
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P. Para terminar, ¿cuál sería el mensaje del ensayo?
R. El capitalismo se ha infiltrado en el terreno afectivo y ha cambiado al hacerlo la lógica de las relaciones. Pero no podemos volcar todas nuestras esperanzas en las dating apps. Son un vehículo para encontrar amor/sexo/todas las anteriores. Nosotros somos quienes tenemos que conducirlo. Y creo que como tanta gente encuentra ahí el amor, pensamos que también nos pasará…
Cariño, quizás lo encuentres en el supermercado, en una cena entre amigos, en el cajón de tu mesa de noche y se llama Satisfyer o eres tú. Porque eso es lo único que tengo claro: tenemos que querernos y ese es el reto. Amarnos en un mundo que quiere que nos odiemos. A las mujeres, claro…
Marita Alonso se ha convertido, con el paso de los años, en una de las voces más divertidas e irreverentes de la prensa española. Articulista en mil medios, guionista y mujer todoterreno, es una 'master and commander' a la hora de desmenuzar las desgracias amorosas.