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Dario Regattieri, rey Midas de los musicales en España: "Los mejores proyectos siempre nacen de las ideas más promiscuas"
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Dario Regattieri, rey Midas de los musicales en España: "Los mejores proyectos siempre nacen de las ideas más promiscuas"

¡Señoritooo! Gracita Morales nació y vivió en el Teatro Calderón de Madrid. Nos encontramos en la que pudo ser su habitación con el CEO de Beon Entertainment, Dario Regattieri, nuestro protagonista, actual gestor del lugar y mucho más

Foto: "Las historias originales te obligan a crear de verdad. Es más difícil, más arriesgado, pero también más estimulante", Dario Regattieri, CEO de Beon Worldwide.
"Las historias originales te obligan a crear de verdad. Es más difícil, más arriesgado, pero también más estimulante", Dario Regattieri, CEO de Beon Worldwide.

Dario Regattieri (1971) —con acento en la "a"— nació y creció en la Suiza alemana, en la frontera con Austria, aunque sus raíces familiares se pierden en el norte de Italia. Su cabeza, como los relojes de las manufacturas suizas, funciona especialmente bien cuando alcanza velocidad de crucero. Un engranaje envidiable el suyo, que ha sabido trasladar con eficacia a sus sueños, proyectos y empresas. En román paladino: este tipo es un p*to crack.

Su primera gran obsesión, alentada por su padre, fue la Fórmula 1. De niño se levantaba de madrugada para ver las carreras que estaban teniendo lugar al otro lado del mundo; llegó a competir en karting y a pilotar monoplazas. De este periodo conserva una conclusión que ha trasladado a todos sus negocios: el valor importa más que la velocidad. Una vez más, su cabeza —como la de los pilotos de la F1— es puro cálculo, intuición y control de las emociones.

Estudió Arquitectura en Suiza, donde aprendió a entender los espacios, los materiales y las estructuras. Pero su vida cambió al llegar a España a principios de los 90, cuando aterrizó en Cádiz sin un duro y sin una palabra de castellano; para disgusto de su padre, decidió quedarse aquí y, sin pedir ayuda, salir adelante. De esa mezcla de intuición espacial, supervivencia y ambición nació Eventisimo, la empresa con la que se hizo fuerte en el ámbito de los eventos corporativos hasta convertirla en la más potente del sector.

Ese crecimiento terminó cristalizando en Beon Worldwide, compañía de la que Dario Regattieri es CEO, un grupo global especializado en eventos, marketing y comunicación, tecnología, stands y producción in-house, con capacidad para diseñar y ejecutar proyectos de principio a fin para clientes como Google, BMW, Airbus, Amadeus, Chanel, Cisco, Dyson, LaLiga, Lamborghini, Maersk, MTV o Minor Hotels, entre otros muchos.

Sobre esa estructura previa, ya consolidada en el negocio B2B, Regattieri dio después el salto al entretenimiento con Beon Entertainment: una productora teatral con la que ha levantado el mayor taller de espectáculos de España, 20.000 metros cuadrados de producción in-house en Sevilla desde los que crea, produce y distribuye musicales originales y gestiona espacios culturales. Sobra decir que Beon Entertainment es su sueño cumplido, la niña bonita de todos sus negocios.

De aquí han salido musicales tan aplaudidos como 'El médico', 'La historia interminable', 'El tiempo entre costuras', 'Los pilares de la Tierra', 'Antoine', 'Forever Van Gogh' o 'Houdini'; y, junto a ellos, nuevos proyectos todavía por estrenar como 'Patria, el musical', 'Cayetana' —inspirado en la duquesa de Alba— o una nueva versión, íntegramente española, de 'La familia Addams'.

placeholder Dario Regattieri, CEO de Beon Worldwide. (Cortesía)
Dario Regattieri, CEO de Beon Worldwide. (Cortesía)

PREGUNTA. ¿Qué tipo de niño eras? ¿Con qué soñabas?

RESPUESTA. Quería ser piloto de Fórmula 1. Mi padre me despertaba por la noche para ver las carreras que se corrían en Asia. Es el recuerdo más antiguo que tengo. Desde pequeño estuve en el karting. No me interesaba el fútbol ni el hockey sobre hielo.

Llegué a conducir monoplazas, y ahí aprendí algo importante: la velocidad no es lo más difícil. Lo complicado es tener el valor de entrar en una curva de 90 grados a 200 kilómetros por hora sin levantar el pie del acelerador, confiando en que el coche va a aguantar. Es una cuestión de valor, no de velocidad.

Al final no llegué a nada como piloto profesional, pero esa mentalidad se quedó conmigo.

P. Estudiaste Arquitectura. ¿Qué te aportó esa etapa?

R. Muchísimo. Es una pasión que sigo teniendo muy viva. Me fascina la visión espacial. Me considero un buen rehabilitador, alguien con intuición para devolver a los lugares el uso y el esplendor perdido.

Estudiar en Suiza fue una gran escuela. Te enseñan a entender volúmenes, alturas, materiales y a “oler” el espacio.

P. ¿Llegaste a ejercer como arquitecto?

R. No formalmente. Allí la formación es distinta: trabajas tres días en un estudio y dos vas a clase. Yo hice ese recorrido, pero la vida me llevó por otro camino.

P. ¿Cuál fue tu primer trabajo?

R. Con 15 o 16 años, mis amigos y yo montamos un proyecto que se llamaba Many Colors. Rehabilitamos una fábrica textil de los años 20 en San Galo para convertirla en un centro juvenil. Recaudamos dinero, pintamos el espacio y organizamos exposiciones y espectáculos. Ahí empezó mi interés por contar historias a través de los espacios. Yo era el que motivaba al grupo.

"Por orgullo no quise pedir ayuda a mi padre, que estaba enfadado porque no ejercía como arquitecto. Quería demostrar que podía salir adelante solo"

P. ¿Y cómo acabas en España?

R. Al terminar de estudiar hice un viaje con amigos y acabé en Rota, en Cádiz, en 1992. A las dos semanas nos quedamos sin dinero y tuve que buscarme la vida. No hablaba ni una palabra de castellano.

Trabajé poniendo copas, en la Real Escuela Ecuestre y como traductor en el Circuito de Jerez. Fue una época de supervivencia total. Pero por orgullo no quise pedir ayuda a mi padre, que estaba enfadado porque no ejercía como arquitecto. Quería demostrar que podía salir adelante solo.

P. ¿Cómo das el salto al mundo de los eventos?

R. De Cádiz me fui a Tenerife con un amigo. La primera semana dormí en una granja con 3.000 pollitos. Allí entré en el mundo de las agencias turísticas. Un día, por casualidad, una farmacéutica nos pidió organizar un evento. Transformamos un espacio neutro en una experiencia que impactó mucho a los invitados de la farmacéutica. Ahí entendí que quería dedicarme a esto: unir creatividad, construcción y narrativa.

"Entendí que quería dedicarme a unir creatividad, construcción y narrativa"

P. ¿Así nace tu primera empresa?

R. Sí. Convencí a un socio y montamos Eventisimo en un piso de Sevilla, con dos portátiles y una fotocopiadora. No estábamos en Madrid ni en Barcelona, sino en Sevilla, y en pocos años nos convertimos en la agencia líder en eventos corporativos de España.

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placeholder 'Los pilares de la Tierra', 'Antoine' y 'Houdini', tres musicales de Beon Entertainment.
'Los pilares de la Tierra', 'Antoine' y 'Houdini', tres musicales de Beon Entertainment.

P. ¿Qué os hacía diferentes?

R. Que empezamos a producir nosotros mismos. En lugar de subcontratar, compramos proyectores, sonido, maquinaria. Construimos un modelo de 360 grados.

Hoy tenemos 20.000 metros cuadrados de producción en Sevilla, repartidos en 14 naves, con cientos de personas trabajando. Yo sigo yendo al taller: me gusta oler la madera, tocar los materiales y ver cómo una idea se convierte en algo real.

La arquitectura me enseñó algo clave: las cosas no levitan. Todo necesita estructura.

"La arquitectura me enseñó algo clave: las cosas no levitan. Todo necesita estructura"

P. Has levantado el mayor taller de espectáculos de España. ¿Qué significa eso en la práctica?

R. Significa tener la capacidad de fabricar nuestras propias ideas. No depender de que otros las ejecuten. Podemos diseñar, construir, probar, corregir y producir desde dentro. Eso te da control, calidad y velocidad. Me encanta ver cómo un dibujo se transforma en una escenografía, en un escenario, en una experiencia real. Tanto como ir a la oficina, me gusta ir al taller.

placeholder Regattieri se enamoró de la historia de Antoine de Saint-Exupéry, autor de 'El Principito', y no paró hasta convertirla en musical.
Regattieri se enamoró de la historia de Antoine de Saint-Exupéry, autor de 'El Principito', y no paró hasta convertirla en musical.

P. ¿Por qué decides entrar en el mundo de los musicales?

R. Por el covid. Nosotros trabajábamos solo para empresas y, de repente, todo se paró. Dependíamos completamente de que las marcas nos llamaran. Ahí vimos claro que teníamos que ir al público final. Y la única forma de aplicar nuestra capacidad de producción era el espectáculo.

P. ¿Cuál fue el punto de partida?

R. Empezamos invirtiendo en 'El médico', pero mi inquietud me llevó a otro proyecto: 'Antoine'. Descubrí la vida de Saint-Exupéry y me fascinó. Era piloto, pionero, tenía una historia personal increíble. Decidimos apostar por musicales originales.

En seis años hemos producido diez títulos, como 'La historia interminable', 'Los pilares de la Tierra' o 'Van Gogh'. No son franquicias, son creaciones propias.

"Las historias originales te obligan a crear de verdad. Es más difícil, más arriesgado, pero también más estimulante"

P. Esto implica un esfuerzo doble o triple, ¿no?

R. Las historias originales te obligan a crear de verdad. Es más difícil, más arriesgado, pero también más estimulante. No queremos limitarnos a copiar un modelo de Broadway. Queríamos desarrollar historias propias, con identidad propia.

P. De un tiempo a esta parte gestionas el Teatro Calderón de Madrid. ¿Cómo surge la idea de Lírico Rooftop, el proyecto en la terraza con las vistas más bonitas de todo Madrid?

R. Vine a ver el teatro por un musical y subí al tejado. Estaba abandonado, fatal. Investigando, descubrimos que hace cien años en esa terraza estuvo uno de los primeros cines urbanos de verano de Europa.

Nos empeñamos en recuperarlo. Han sido cinco años de duro trabajo, pero hoy es Lírico, un espacio único en la cota más alta del centro de Madrid (plaza de Jacinto Benavente), con un techo que se pliega y despliega para poder ver la función y las estrellas; y luego quedarse a cenar. Recuperamos una parte de la historia que estaba completamente olvidada. Lírico está lleno de energía positiva.

"Me gusta que las ideas se mezclen, que haya perfiles distintos trabajando juntos. Los mejores proyectos siempre nacen de las ideas más promiscuas"

P. ¿Cómo es trabajar contigo y en tu empresa?

R. No es una empresa fácil. Es exigente y muy transversal. Pero cuando la gente entiende el proyecto, se queda. Sumamos más de 70 personas que llevan con nosotros más de 20 años.

Durante el covid, por ejemplo, dejamos de hacer eventos y nos pusimos a fabricar mamparas y a ayudar en logística de alimentos. Somos un equipo que se adapta a todo.

P. ¿Qué queda de suizo y qué hay de español en ti?

R. Es un equilibrio constante. Uso la precisión y la ingeniería suiza en la gestión, pero dejo que en la creatividad mande la parte española, que es más libre, mucho más emocional.

Me gusta que las ideas se mezclen, que haya perfiles distintos trabajando juntos. Los mejores proyectos siempre nacen de las ideas más promiscuas.

Dario Regattieri (1971) —con acento en la "a"— nació y creció en la Suiza alemana, en la frontera con Austria, aunque sus raíces familiares se pierden en el norte de Italia. Su cabeza, como los relojes de las manufacturas suizas, funciona especialmente bien cuando alcanza velocidad de crucero. Un engranaje envidiable el suyo, que ha sabido trasladar con eficacia a sus sueños, proyectos y empresas. En román paladino: este tipo es un p*to crack.

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