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SE CASÓ EN EL AÑO 2000

Arantxa Sánchez Vicario y su otro fracaso matrimonial: su divorcio de Joan Vehils

Su boda con el periodista deportivo fue tan mediática que incluso Aznar y Botella fueron testigos. Un año y seis días después se divorciaron. Ahora, la tenista se enfrenta de nuevo al mismo partido

Foto: Arantxa Sánchez Vicario y Joan Vehils el día de su boda. (Gtres)
Arantxa Sánchez Vicario y Joan Vehils el día de su boda. (Gtres)

Arantxa Sánchez Vicario y su marido, Josep Santacana, han verbalizado al fin la crisis matrimonial que atravesaban y que, desde hacía dos años, les hicieron emprender caminos diferentes. Después de dos años separados y viviendo cada uno por su lado y con el único nexo de unión de sus hijos y sus propiedades, ahora han decidido poner punto y final oficialmente a su matrimonio iniciando el proceso de divorcio.

Pero Arantxa Sánchez Vicario, considerada la 'niña de oro del tenis español' por su envidiable palmarés deportivo, ya ha pasado por este proceso con anterioridad. El 21 de julio del año 2000 se casó con el que fuese director del diario 'Sport', Joan Vehils​, en el Castillo de San Marcial en Cerdanyola del Vallés. Un enlace al que acudieron grandes personalidades del mundo del deporte, el espectáculo y también de la política, como fue el caso del expresidente del Gobierno José María Aznar y su esposa, Ana Botella. Una boda con solera muy mediática, que tan solo un año y seis días después se fue al traste, al anunciarse su ruptura conyugal “de mutuo acuerdo”.

Para evitar especulaciones y que los dimes y diretes cobrasen más fuerza que la propia felicidad de ambos, emitieron un comunicado de prensa en el que explicaban que, “tras un prolongado periodo de reflexión, hemos decidido de mutuo acuerdo poner fin a nuestro matrimonio. La decisión ha resultado muy difícil, después de seis años de una excelente relación entre ambos. Aprovechamos la ocasión para agradecer a todos los medios de comunicación el trato que nos han dispensado siempre y, en especial, estos últimos meses tan difíciles para nosotros”.

Arantxa Sánchez Vicario y Joan Vehils junto a Aznar y Ana Botella en su boda. (Gtres)
Arantxa Sánchez Vicario y Joan Vehils junto a Aznar y Ana Botella en su boda. (Gtres)

La tenista se refería a su retirada de las pistas de tenis para “conquistar mi libertad”. Unas palabras que causaron un gran revuelo y que no se entendieron hasta meses más tarde, cuando se formalizó la demanda que presentó contra sus padres, encargados de gestionar la ingente fortuna que ganó durante sus años dorados con la raqueta. Hacienda le reclamó 1,7 millones de euros por el impago de los impuestos correspondientes a sus boyantes ingresos durante los años 1989 y 1993, años en los que sus padres se responsabilizaron de su economía. Fue cuando acudió a la justicia a demandar a sus progenitores por un supuesto delito de gestión fraudulenta de su patrimonio, una batalla que trajo mucha cola en los medios de comunicación.

Lo mismo que sucede ahora que se conoce que su matrimonio con Josep Santacana se ha ido al traste. Arantxa Sánchez Vicario ha vuelto a “recuperar su libertad”.

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