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condena por los fondos buitre

Ana Botella: amante de la ópera, aprendiz de teóloga y con el turrón atragantado

La que fuera alcaldesa de Madrid vivía tranquila su retiro tras su paso por la política hasta la condena del Tribunal de Cuentas de pagar 25 millones

Foto: Ana Botella. (Getty)
Ana Botella. (Getty)
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Ana Botella acaba de escribir su nombre junto a otros personajes famosos para los que la Navidad está a años de luz de ser feliz y dichosa. Nombres como Iñaki Urdangarin o el clan de los Alba que por motivos diversos no disfrutan de unas fechas dichosas como mandan los cánones.

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Hasta este 28 de diciembre, festividad de los Santos Inocentes, Ana disfrutaba de una vida más o menos relajada alejada de la primera línea de la información, cuyo protagonismo experimentó en primera persona durante sus años como alcaldesa de Madrid. Ahora, la decisión del Tribunal de Cuentas de condenarla, junto a otros siete miembros de su Gobierno, a pagar 25 millones por la venta de pisos públicos a fondos buitres ha saltado a los medios. Una condena que sin duda amargará el turrón que hasta hoy saboreaba desde la tranquilidad de su retiro en el chalé de 500 metros cuadrados en una parcela de 1.600 en Monte Alina, una urbanización de la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón donde reside desde 2004. Paradojas de la vida.

 Ana Botella. (Getty)
Ana Botella. (Getty)

A sus 65 años, la mujer de José María Aznar mantenía un perfil público bajo con contadas apariciones públicas. Una de las más sonadas se producía hace un año cuando celebró junto al expresidente sus bodas de rubí: 40 años juntos, que se dice pronto. Para celebrar tan especial ocasión, los Aznar-Botella dieron en la noche del sábado 28 de octubre una fiesta en el Museo del Traje de Madrid, una velada que con el cambio horario tuvo además una hora más de juerga y desenfreno (si es que la hubo).

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Aunque los homenajeados no colocaron ningún muro de photocall, los asistentes sí daban para álbum de fotos: como diría Joaquín Reyes, “te doy un Josep Piqué, te doy una María Porto, te doy una Esperanza Aguirre, un Acebes, un Mayor Oreja y un Zaplana...”.

Ópera y teología

Gran amante de la ópera, es posible que en estos momentos su tono de entrada en el móvil no pare de reproducir 'Las cuatro estaciones' de Vivaldi, tono de llamada entrante de la exalcaldesa, según cuentan algunos de sus allegados. O tal vez lo haya cambiado por el 'Réquiem' de Mozart, teniendo en cuenta las circunstancias. También es posible que Ana ande buscando consuelo y respuestas en la teología, disciplina que empezó a estudiar en 2017 en la Universidad Eclesiástica de San Dámaso.

Botella y Aznar, en el 80 cumpleaños de Vargas Llosa. (Getty)
Botella y Aznar, en el 80 cumpleaños de Vargas Llosa. (Getty)

Tras su cese en la política, Botella no solo volvió a la universidad, también retomó su función de presidenta ejecutiva de la Fundación Integra (apoyo a personas en exclusión social y personas con discapacidad para la inserción laboral) y asesora de la Organización Mundial del Turismo.

En su faceta personal, Ana es hija, hermana, madre y abuela y reparte su tiempo en atender a todos ellos, y lo mismo cuida de su octogenaria madre que va a recoger a sus nietos al colegio. La hasta hoy relajada vida de Botella, repartida entre probarse un modelito de Torretta o revisitar por enésima ver 'Memorias de África', se ve salpicada por el Tribunal que reprocha al Gobierno de Botella que pisos construidos para colectivos vulnerables se vendieran rebajados a un fondo de inversión. Tal vez sea hora de cambiar el 'Himno de la alegría' por la 'Marcha fúnebre'.

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