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Alba Carrillo, la alargada sombra sobre la boda de su ex

La televisiva fue la primera en darle el 'sí, quiero' al tenista, pero desde su ruptura la relación entre ellos ha sido más tensa que las cuerdas de una raqueta

Foto: Alba Carrillo y Feliciano López. (Getty)
Alba Carrillo y Feliciano López. (Getty)

El 22 de junio de 2010 comenzó el que está catalogado como el partido de tenis más largo de la historia: se produjo en la primera ronda del campeonato de Wimbledon 2010 de individuales masculino, entre el tenista estadounidense John Isner y el francés Nicolas Mahut, con un tiempo de 11 horas, 6 minutos y 23 segundos, y 183 juegos disputados.

El mano a mano que mantienen Alba Carrillo y Feliciano López desde que su historia de amor se resquebrajó deja a la altura del betún ese encuentro. Por tiempo, por entrega, por pasión y por hambre de victoria.

Desde que la presentadora y el tenista rompieron su relación, la situación entre ellos ha sido más tensa que las cuerdas de una raqueta y más dura que una final de Roland Garros. Por no hablar de las lindezas que se han dedicado el uno al otro y que dejan el lenguaje de McEnroe (uno de los más malhablados dentro de la cancha) en un juego de niños. "Cada vez que me meto contigo ganas algo, así que ya no hablo más porque si no vas a ganar... aunque vas arrastrado por el ciento y pico", ha sido de lo más discreto que ha dicho Alba sobre su ex. De ahí a “Eso no va a ir bien, Sandra, escucha las señales. Antes de mi boda, mi madre se cayó por las escaleras, así que estas cosas hay que tomárselas en serio” y toda la paleta de grises que hay entre medias.

Pero no siempre fue así: debajo de esa rivalidad más fiera que la de Nadal y Federer en una final de Grand Slam, hubo una historia de amor. Vale, duró 11 meses, pero la hubo.

El tenista Feliciano López y la modelo Alba Carrillo, cuando eran felices. (EFE)
El tenista Feliciano López y la modelo Alba Carrillo, cuando eran felices. (EFE)

Matrimonio exprés

Se casaron el 17 de julio de 2105 y se separaron en junio de 2016. Después ya vendría, tras dos años de intensa lucha fuera y dentro de los juzgados, un acuerdo para cerrar su divorcio.

Antes de que todo eso pasara, Alba y Feliciano fueron felices. Relativamente, si hacemos caso de lo que, tras los caminos emprendidos por cada cual, relató la modelo en citas sucesivas con 'Sabado Deluxe' y otros programas de la parrilla televisiva.

Alba Carrillo, durante una de sus visitas a 'Sálvame Deluxe'. (Mediaset España)
Alba Carrillo, durante una de sus visitas a 'Sálvame Deluxe'. (Mediaset España)

La cosa ya arrancó regulera: los recién casados no se pudieron ir de luna de miel por lo compromisos profesionales del tenista aunque ellos tiraban de redes (ay, las redes como el matrimonio, en lo bueno y en lo malo): 'Marriage works' (el matrimonio va bien) era un hashtag que utilizaba entonces el tenista para celebrar sus victorias. Cuatro meses después se iban de viaje de novios y las fotos de atardeceres caribeños con frases como #lunademiel #honeymoon #siemprecontigo se multiplicaban. Siempre contigo. Ajam.

Medio año

Llega el mes de diciembre (el meridiano de su relación) y asisten al bautizo del hijo de Juan Peña y Sonia González. El año empieza movidito: Doha, Melbourne, Quito… Lo que viene a ser moverse en el circuito internacional. Solo que, a diferencia de Ana Boyer que acompaña a Verdasco a todas partes, Feliciano viajaba y Alba veía los torneos en la distancia. Hasta que aparecen unas fotos del tenista con una joven por las calles de Miami. Y aunque en su momento declaró a Vanitatis: “No le doy ninguna importancia a esas imágenes. No entiendo qué es lo que ha podido preocupar tanto a la gente”, se ve que con el tiempo le dio más relevancia de lo que parecía.

Alba Carrillo y Feliciano López con Inés Ballester. (RTVE)
Alba Carrillo y Feliciano López con Inés Ballester. (RTVE)

A partir de ahí, los 'love-mensajitos' en redes se cortan. Llega la Semana Santa y Alba la pasa en Marbella con su hijo (y el de Fonsi, pero eso es tema aparte) y ni rastro de Feliciano. Tampoco ella aparece en los torneos de él, a pesar de que durante los dos años de noviazgo siempre estuvo animando desde las gradas.

En junio de 2016, Feliciano rozó la gloria deportiva y el dolor sentimental: mientras ganaba la final de dobles de Roland Garros junto a Marc López, Alba, su aún mujer, se quedaba en casa por petición expresa del tenista. Y allí se acabó todo. Y ahora esto: "Me sentó fatal", contaba Alba a 'Lecturas' cuando conoció la noticia de la boda del tenista, "porque no quiero ver noticias buenas sobre una persona que me ha hecho tanto daño. No le puedo desear nada bueno, no tengo esa capacidad de perdón. Le tengo mucho asco, me da mucha rabia".

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