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AMISTAD

Manuel Berdonce, el 'hermano' que sí ha estado con Cayetano (y no se apellida Alba)

Alma gemela del jinete, es su más fiel amigo desde hace 15 años. Ejerció de padrino en su boda con Genoveva y Cayetano lo considera un hermano

Foto: Manuel Berdonce. (Foto: José Martín)
Manuel Berdonce. (Foto: José Martín)

La semana pasada nos sorprendía la noticia de la nueva operación de Cayetano Martínez de Irujo. El hijo de la duquesa de Alba, a través de su editorial, anunciaba la cancelación de la presentación de su libro, 'De Cayetana a Cayetano', aquejado de un problema estomacal. El jinete, y ahora también 'escritor', fue ingresado de nuevo en el Hospital La Luz a consecuencia de una oclusión intestinal que obligó a una intervención urgente.

No era la primera vez que Cayetano entraba en quirófano por una dolencia parecida. Esta última se sumaba a las ocho operaciones sufridas desde el año 2014 y otra más, la penúltima, el pasado mes de febrero a consecuencia de una grieta en la pared abdominal. La última operación fue practicada el pasado 18 de septiembre. Por suerte, el jinete evoluciona favorablemente y ha recibido la visita de un amigo muy especial.

Cayetano Martínez de Irujo, en una imagen de archivo. (EFE)
Cayetano Martínez de Irujo, en una imagen de archivo. (EFE)

Aparte de la alarma por su renqueante salud, estos días de posoperatorio en la clínica han servido para evidenciar varias cosas. Por un lado, que Cayetano mantiene una relación envidiable con las mujeres de su vida; su novia, Bárbara Mirján, no se ha separado de su cama un solo segundo. La rutina de la joven novia del jinete ha sido la misma estos días: llegar temprano al hospital y marcharse ya de noche. Bárbara solo ha abandonado el centro algún día para comer algo rápido en un bar situado en la misma calle del hospital.

Por otro lado, otra que no ha faltado durante su convalecencia ha sido su ex, Genoveva Casanova, que le ha visitado junto a su hija Amina varias veces. Concluye la nómina de visitas su hermano Fernando, el Alba al que más unido está, y Alfonso Diez Carabantes, el viudo de la duquesa de Alba, con el que Cayetano mantiene una estupenda relación, y por eso fue uno de los pocos invitados hace un par de semanas a la puesta de largo de su hija Amina, en San Sebastián.

Sin embargo, hay una persona muy presente en la vida de Cayetano que ha pasado desapercibida para el gran público. Alérgico al foco mediático y las cámaras, se trata de su 'alma gemela'. El jinete le considera un hermano, encuadrado en esa categoría de personas que no tienen que ver con la sangre y que son la familia elegida. Algo que Cayetano valora aún más, dada su infancia escasa de afectos y amistades verdaderas. Se trata de Manel Berdonce, boxeador de profesión y amigo del duque de Arjona desde hace 15 años.

Berdonce, durante su visita a Cayetano. (J. Martín)
Berdonce, durante su visita a Cayetano. (J. Martín)

Almas gemelas y polos opuestos

Su amistad se forjó a golpe de guante y sudor sobre el ring, fuera del mundo afectado en que se ha desenvuelto siempre Cayetano. Eso quizá la hizo más férrea. La confianza entre Cayetano y Berdonce se gestó desde la sintonía que surge entre los polos opuestos. Berdonce es un boxeador en todos los sentidos de la vida. Sus inicios de lavacoches, albañil o barrendero le forjaron en la determinación de sacar a su familia adelante. Un púgil curtido en mil batallas, un Tigre de Tetuán (su apodo), hecho a sí mismo a base de cicatrices, sangre y pundonor. Cayetano, un niño bien, el cuarto hijo de la duquesa con más títulos del mundo, criado en el privilegio pero también en la falta de amor materno. Un jinete olímpico revelado contra su futuro de oropel, criado entre nannies, frescos de Sorolla y dignidades nobiliarias. Un noble con corazón de plebeyo al que Berdonce apoda, cariñosamente, como el Tigre de Liria.

El sello de oro a su amistad llegaría el 15 de octubre de 2005, cuando Cayetano eligió a Manel como su padrino de boda con Genoveva Casanova en Las Dueñas.

Berdonce, en la entrada del hospital. (J. Martín)
Berdonce, en la entrada del hospital. (J. Martín)

Berdonce se ha ganado siempre la vida con los guantes, primero como boxeador y ahora como entrenador. Tras años como seleccionador nacional de boxeo, el ring sigue siendo su pasión y también su medio de vida. Tras montar un primer gimnasio, el Brooklyn FitBoxing, asociado al grupo Elements, Berdonce decidió volar solo y montó, en junio de este año, en el madrileño barrio de Las Tablas, el Berdonce Boxing Studio. En su sueño de tener su propio gimnasio, el 'hermano' de Cayetano se ha unido a otros tres socios, entre ellos, el futbolista del Getafe Bruno González.

El boxeo en las venas

Trabajador incansable, el Tigre de Tetuán triunfa en los negocios como lo hiciera durante su carrera como púgil. Campeón de España en nueve ocasiones seguidas de los pesos superligeros (más que nadie en la historía) y 12 años como seleccionador del equipo nacional, Berdonce es una institución sobre el ring que vende el boxeo como un medio para liberar el estrés diario.

El año pasado, en una entrevista, Berdonce relacionaba las virtudes de este deporte asociándolas a Cayetano Martínez de Irujo: “Desde hace muchos años entreno a mi amigo Cayetano. Hemos trabajado la velocidad, la intuición, y boxea fenomenal. El boxeo ayuda en la autogestión del miedo y el autocontrol de los impulsos”.

Cayetano y Eugenia. (Getty)
Cayetano y Eugenia. (Getty)

Esas dos claves parecen haberle dado resultado a Cayetano, que utiliza el boxeo como terapia y válvula de escape, algo en lo que le ha ayudado su amigo Berdonce. El jinete empezó a boxear hace 15 años, buscando un complemento a su preparación física en su carrera como jinete. Desde entonces, Berdonce se convirtió en su mentor, su amigo y su más fiel confidente. Estos días pasados fue uno de los que no faltó a su lado en el hospital. El pasado viernes, Berdonce llegaba a la clínica a los mandos de su Mercedes deportivo, color gris plata. Vestido con pantalón corto y camiseta, Manel permaneció allí un par de horas junto a su hermano. Una visita que, a buen seguro, agradeció el jinete, dada la escasez de compañía que ha tenido durante su ingreso estos últimos días.

Quitando Fernando, sus hermanos han brillado por sus ausencias. Las pullas de Cayetano en su autobiografía, que no ha dejado títere con cabeza en la Casa de Alba, han sentado a cuerno quemado en una familia deshecha desde la muerte de Cayetana. Los recelos en tiempos de la duquesa han dado paso a la inquina manifiesta entre los hermanos tras la desaparición de la matriarca. Fruto de ello, ni Carlos, duque de Alba, ni Alfonso, ni Jacobo han visitado a Cayetano. Tampoco Eugenia, que pasaba unos días en Nueva York con su marido Narcís Rebollo y a la que, tras su regreso, no se ha visto por el hospital.

Ni siquiera el 'noblesse oblige' (nobleza obliga), la célebre expresión francesa usada para explicar que quien se clame a sí mismo como noble debe conducirse como tal, parece hacer mella en los hermanos de Cayetano, que no han acompañado al conde de Salvatierra en este bache de salud. Suerte que tiene a su lado a un fiel escudero, su amigo Manel Berdonce.

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