Margarita Vargas saca el monedero: espaldarazo económico a su negocio hípico
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Margarita Vargas saca el monedero: espaldarazo económico a su negocio hípico

La esposa de Luis Alfonso de Borbón ha inyectado cerca de un millón de euros en Tip Top De Le Orle, una empresa que creó en 2019 para explotación y compraventa de caballos

Foto: Margarita Vargas de Borbón. (Cordon Press)
Margarita Vargas de Borbón. (Cordon Press)

El 21 de febrero de 2019, veía la luz una nueva empresa: Tip Top De Le Orle 2019. El curioso nombre de la sociedad, además del hecho de que su accionista principal era Margarita Vargas, ya daba pistas de que se trataba de una iniciativa relacionada con el mundo equino. La entidad se dedica a "la tenencia, explotación, importación, preparación, mantenimiento, compra, venta y la cría de caballos, la enseñanza de la equitación, el transporte de ganado y en especial de caballos, la organización de eventos deportivos en especial de caballos, así como cualquier actividad anexa a las mismas".

Margarita Vargas, la esposa de Luis Alfonso de Borbón, comparte afición por la hípica con sus hijos mayores. Actualmente, la venezolana monta a caballo en el club hípico de alto rendimiento La Finca, regentado por el jinete Luis Plaza y su mujer, Marta Fernández-Andrade. Se da la circunstancia de que Marta Fernández-Andrade es otra rica heredera, hija de Jose María Fernández Sousa-Faro, dueño de la farmacéutica Pharmamar y uno de los empresarios más ricos de Galicia. Localizado entre Sevilla la Nueva y Brunete, queda cerca del domicilio familiar en la exclusiva urbanización La Finca, de Pozuelo de Alarcón.

placeholder Los duques de Anjou, en el funeral por la infanta Pilar en El Escorial. (EFE)
Los duques de Anjou, en el funeral por la infanta Pilar en El Escorial. (EFE)

Allí Margarita tiene a sus cinco caballos de salto y la poni que comparten los más pequeños. En los concursos hípicos, los caballos propiedad de Margarita Vargas los montan tanto Luis Plaza como ella con el objetivo de que queden lo más alto posible en el ranking para incrementar su valor si decidera venderlos. Estos son Tip Top de L’Orle, un silla francés de 14 años que da nombre a su empresa; Bijoux, una yegua castaña de 15 años de raza KWPN; Baka del Toons, otro silla francés de 10 años macho; Furby van de Kranenburg, un caballo castaño belga, y Carlanka, de 19 años, una yegua holsteiner que también ha concursado con Marta Fernández-Andrade.

Foto: Paloma Cuevas. (Cordon Press)

El primer ejercicio de la empresa Tip Top no fue excesivamente bien, y cerró con pérdidas superiores a los 170.000 euros, algo habitual en las entidades que empiezan. La apuesta de la duquesa de Anjou es firme y poco tiene que ver con un capricho pasajero, por lo que ha decidido inyectar nuevos fondos a la empresa. El pasado 3 de febrero, el BORME publicó la ampliación de capital de Tip Top, que ha suscrito 'de golpe' 807.000 euros. Una cantidad que le permitirá apostar por su sueño con tranquilidad y recursos suficientes.

Margarita Vargas es una enamorada de los caballos y no ha dejado nunca de entrenar, salvo cuando ha estado embarazada o ha tenido alguna lesión. Su pasión ha sido transmitida a sus hijos, que ya montan. La hija mayor de Margarita concursó con el caballo de su madre, Furby van de Kranenburg, el año pasado. Por su parte, los mellizos comparten una poni B de nombre Antílope de Bonjac que cuenta con 11 años. Los niños aún se están formando como jinetes, pero ya han accedido al pódium de varios concursos de ponis desde que empezaran a competir, a finales de 2018, por lo que parece que podrían tener futuro en la hípica.

La hípica es una afición con un elevado coste económico. De cada caballo hay que pagar su pupilaje que no baja de los 400 euros mensuales más pienso, herrajes y veterinario, además de los entrenamientos y desplazamientos a los concursos en los que participan. “Margarita es una mujer muy simpática y muy normal en el trato, además invierte mucho dinero en este deporte”, confirman fuentes consultadas por Vanitatis. La venezolana no ha destacado especialmente en los concursos de salto ni se dedica a ello profesionalmente sino como hobby, una afición que ahora tiene la suerte de compartir con sus tres hijos mayores.

Lo más cerca que ha estado de convertir su afición en una profesión es esta empresa a la que acaba de inyectar casi un millón de euros, la prueba de que se trata de una apuesta en firme.

Margarita Vargas