De Morante a Manzanares: el hombre que fotografiaba/susurraba a sus amigos toreros
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EN BLANCO Y NEGRO

De Morante a Manzanares: el hombre que fotografiaba/susurraba a sus amigos toreros

Con una cuidada estética y un marcado sello propio, la obra 'Maestro', de Joserra Lozano, está llamada a convertirse en un clásico de la fotografía, más allá de los ruedos

placeholder Foto: Morante, en una imagen del libro. (Cortesía)
Morante, en una imagen del libro. (Cortesía)

No hace nada de memoria; es minucioso, le delatan los detalles. Lo suyo es una singular creatividad que apoya en “la pureza, la seguridad y el clasicismo del blanco y negro. Porque la moda, el color, envejece siempre mal”, afirma para Vanitatis José Ramón Lozano, autor de 'Maestro', obra a la que pertenecen las imágenes que ilustran este reportaje.

“El toreo es un arte efímero que la fotografía inmortaliza”, dice el fotógrafo acostumbrado a hablarle a los toreros de tú a tú, a susurrarle en largas sesiones en las que logra implicarlos para que formen parte de su proceso creativo: “Me gusta encontrar un punto conceptual. Trabajo mucho la preparación de lo que voy a hacer, suelo tenerlo claro. Por eso, a la hora de montar los flashes me bastan seis o siete disparos; incluso, a veces, tengo la foto con solo un par”.

Puertas al campo: Roca Rey

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Roca Rey. (Foto: Juanrra Lozano)

Esta instantánea es una referencia al fotógrafo americano Rodley Smith, muy admirado por Lozano. Se realizó en una ganadería sevillana, en marzo de 2020, días antes de dictarse el confinamiento por el covid-19. La imagen iba a formar parte de la campaña de San Isidro, pero la feria no pudo celebrarse por las circunstancias sanitarias ya conocidas. La fotografía refleja ese lugar común, tantas veces utilizado, de poner puertas al campo, algo que sabemos viene a resultar un imposible. En la foto, Andrés Roca Rey invita a atravesar el vano bajo el que se encuentra, para poder conocer qué hay tras él y así poner en valor lo que representa la dehesa -hábitat natural del toro bravo- como uno de los mejores ejemplos de desarrollo sostenible.

Morante, el búho y una acentuada mirada

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Morante. (Foto: Juanrra Lozano)

Se trata de un retrato inédito, con mucho simbolismo. El punto de inspiración está en el cartel anunciador -en España- de la película 'Birdman', de Alejandro G. Iñárritu y el oscarizado Lubezky como director de fotografía, un genio de los planos secuencia. Antes de la producción, el autor se recorrió el Rastro madrileño buscando la lupa que finalmente utilizó, y contactó con expertos en cetrería para encontrar el ejemplar de búho idóneo: “Lo increíble fue que Morante lo aceptara, porque en el mundo de los artistas -flamencos, toreros...-, el búho es un animal que dicen da mal fario”, matiza el fotógrafo. La imagen, al igual que la anterior, iba a formar parte de la campaña publicitaria que la empresa gestora de la plaza de Las Ventas pretendía lanzar como reclamo para su San Isidro 2020. Se realizó en campo charro y la montera que lleva el sevillano perteneció a Joselito el Gallo.

Manzanares, un sueño reparador

placeholder José Mari Manzanares. (Foto: Juanrra Lozano)
José Mari Manzanares. (Foto: Juanrra Lozano)

Verano de 2011, un avión privado traslada al diestro y a su 'gente', desde Gijón hasta Málaga. Era el 15 de agosto, fecha considerada por tradición como la más taurina del año. Es cuando los calores estivales y el volumen de festejos ya sumados empiezan a pesar, aunque todavía no ha llegado el atoramiento. En aquella temporada de 2011, el alicantino y Lozano llegaron a hacer miles de kilómetros juntos, tanto para torear como para que el diestro posara ante los mejores fotógrafos del mundo en moda, fotógrafos como Peter Lindberg, Bruce Webber, Mario Testino... La foto elegida, esta vez, fue una foto robada. En el avión, Lozano iba sentado frente al diestro, revisando trabajo; al levantar la mirada vio que José Mari dormía arropado por un tenue velo de luz. Y disparó. “La verdad es que Jose Mari tiene una belleza muy característica, tan a lo Marlon Brando, que el tío es guapo hasta durmiendo. Su fotogenia es brutal. La primera vez que quedé con él para fotografiarle, cuando le vi acercarse, me fijé en que todo el mundo con quien se cruzaba se volvía a mirarle, tanto hombres como mujeres. Era increíble, parecía avanzar a cámara lenta, como si el tiempo se parara con él”.

Un Morante daliniano

placeholder Morante con aires de Dalí. (Foto: Juanrra Lozano)
Morante con aires de Dalí. (Foto: Juanrra Lozano)

La imagen, tomada en 2015, formaba parte de una serie de fotografías en la que se reivindicaban “los valores del toreo”. Esta instantánea de Morante de la Puebla se acordó colgar en una lona de grandes dimensiones, desde la fachada de un edificio en el paseo de Colón de Barcelona; la comunidad de propietarios del inmueble iba a cobrar 50.000 euros y el Ayuntamiento, en concepto de tasas, 12.000. Sin embargo, finalmente fue censurada desde el mismo consistorio, siendo adquirida por un afamado coleccionista de arte. Lograr esa imagen supuso largas horas de conversación entre el diestro -Morante de la Puebla- y el fotógrafo: “Su implicación es distinta a la de cualquier otro; hay toreros que salen bien, que tienen una fotogenia extraordinaria, porque la cámara les adora. Pero Morante siempre busca el concepto, y eso ayuda mucho al resultado logrado. Con él, siento que hablamos el mismo idioma, de ahí que sea el diestro del que más fotografías incluyo en el libro”, reconoce el autor.

Padilla, el pirata torero hecho icono

placeholder El diestro, con el pecho tatuado. (Foto: Juanrra Lozano)
El diestro, con el pecho tatuado. (Foto: Juanrra Lozano)

La fotografía que protagoniza Juan José Padilla se realizó en Sevilla, en abril de 2018, para la campaña isidril lanzada en los medios bajo el eslogan ‘El mundial del toreo se juega en Las Ventas’. El spot comercial reunió a toreros de distintas nacionalidades y Padilla, convertido ya en un icono, representaba a España. De las imágenes comentadas en este reportaje, esta es la única realizada con la técnica de colodión húmedo, “en ella -aclara Lozano- es donde encontramos el origen de la fotografía como método de obtención de imágenes”. El toro que el jerezano lleva rotulado en el pecho -inspirado en un astado de Cnosos-, lo dibujó el propio fotógrafo, con el pulso tembloroso, “por la impresión que me causó verle tantas cicatrices, era como un mapamundi de costurones".

Morante, en mula

placeholder El torero, a lomos de una mula. (Foto: Juanrra Lozano)
El torero, a lomos de una mula. (Foto: Juanrra Lozano)


La instantánea fue tomada en 2008, en La Puebla del Río (Sevilla), teniendo como referentes a dos fotógrafos conceptuales Chema Madoz y Tim Walker. Por aquel entonces, Lozano colaboraba con distintas revistas de moda; una de ellas le aceptó una propuesta "diferente", con Morante como modelo. El diestro había pasado una profunda depresión, hasta el punto de dejar los ruedos y marcharse a Estados Unidos para tratarse. Ya en España, es cuando Joserra empieza a conocer “de verdad” al torero; es tanta la conexión entre ambos que decide trabajar para él: “Conversábamos mucho, divagábamos, también soñábamos. Como pasábamos largas horas intercambiando ideas, me di cuenta de que tenía una vida interior increíble, quizá por la enfermedad que le habían diagnosticado -trastorno bipolar-”. En la fotografía seleccionada, Morante vestía un traje de Armani y un sombrero de su propia colección: “El mulo sobre el que va lo enganchó en su pueblo, en La Puebla, que es donde vive”, revela el autor sobre su amigo, al que considera un torero surrealista.

El placer de un buen puro

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Los toreros descansando. (Foto: Juanrra Lozano)

Septiembre de 2011. Ciudad Condal. Penúltima corrida de toros en la plaza de toros de Barcelona, justo antes de que entrara en vigor la prohibición de los festejos taurinos en Cataluña. Aquella tarde hicieron el paseíllo el Juli, Morante y Manzanares. Cada uno estaba alojado en un hotel; al terminar el festejo, la gente se echó al ruedo y sacó en volandas a los tres; los llevaron a hombros por muchas calles, hasta el hotel de José Mari. La terna entró junta en el ascensor, llevaba una paliza encima, pero estaban eufóricos. El momento vivido había sido mágico. Irrepetible. Al llegar a la habitación, el entusiasmo empezó a ceder, como si de repente todos fueran conscientes de la situación, de que aquella había sido la última vez que toreaban en la Monumental barcelonesa. Sentados en el sofá, Morante encendió un puro, al tiempo que José Mari chequeaba en el móvil todo lo que las redes sociales estaban vertiendo sobre lo sucedido. “Después de ese momento, les dio el bajón. A todos”.

NOTA: La obra 'Maestro', editada por Teseo Comunicación, puede adquirirse en Amazon y en la web del autor: www.joserralozano.com

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