Entre los mensajes más humanos y cercanos que ha dejado el papa Francisco a lo largo de su pontificado, destaca uno muy especial, cargado de sabiduría popular y transmitido desde su propia familia.
Durante una de sus intervenciones, el pontífice compartió una frase de su abuela que no ha dejado indiferente a nadie: “El diablo entra por el bolsillo. El dinero te corrompe si vos no lo sabes usar bien”.
El dinero como instrumento, no como fin
Fotografía del 20 de marzo de 2009 de Jorge Mario Bergoglio durante una misa en la iglesia Hogar de Cristo en Parque Patricio Buenos Aires. (EFE / Enrique García Medina)
Jorge Mario Bergoglio se refirió a esta enseñanza como un recordatorio de que el dinero, por sí solo, no es ni bueno ni malo, pero sí un instrumento poderoso. “Si no estás comprometido con algo para usar bien el dinero, el diablo entra al bolsillo para hacerte usarlo mal”, reflexionaba. Para él, la clave está en cómo se gana y, sobre todo, en cómo se emplea.
Francisco insistía en que utilizar bien el dinero no significa regalarlo todo, sino permitir que contribuya a “edificar tu familia, crear un buen ambiente y ayudar a los demás”. Así, el dinero se convierte en una herramienta que puede engrandecer a quien lo posee… o empobrecerlo moralmente si no se usa con conciencia. En su mensaje, el papa también lanzó una crítica sutil pero directa hacia una generosidad que se queda en la superficie.
Una advertencia que viene de casa
El Papa Francisco, sonriente durante un acto en el Vaticano (Europa Press/Archivo)
Contaba que, al confesar, suele preguntar: “¿Usted da limosna?”. Y aunque muchos responden que sí, su siguiente pregunta desvela mucho más: “¿Y usted a la persona que le da limosna la mira a los ojos, le toca la mano?”.
La mayoría, admite, no sabe qué responder. Ese pequeño gesto de mirar al otro, de reconocerlo como persona y no solo como destinatario de una moneda, es para Francisco tan importante como el acto mismo de dar.
“Mirá a la persona que te está pidiendo, hacele una caricia”, sugería, defendiendo un tipo de caridad que no humilla, sino que acompaña. La enseñanza de su abuela, convertida hoy en mensaje universal, resuena como un llamado a vivir con sencillez, a no dejarse dominar por el dinero y a recordar que la verdadera riqueza nace de un corazón generoso.
Entre los mensajes más humanos y cercanos que ha dejado el papa Francisco a lo largo de su pontificado, destaca uno muy especial, cargado de sabiduría popular y transmitido desde su propia familia.