Chesu Puente, hija del presentador Jesús Puente: "Mi padre siempre supo que me dedicaría al mundo del arte"
La hija del admirado actor Jesús Puente, que trabajó para Garci como ayudante de dirección antes de dedicarse de lleno al mundo del interiorismo, triunfa desde 2014 transformando restaurantes, casas y hasta hoteles boutique
Chesu Puente (Madrid, 1979), hija del reconocido actor y presentador de televisión Jesús Puente y de la también actriz Licia Calderón, ha crecido con el arte y el gusto por la estética como principal referencia. Sin embargo, y aunque de pequeña hizo esporádicas apariciones en anuncios de televisión y alguna película con sus padres, pronto desistió de dedicarse a la interpretación. "Alguna vez, siendo adolescente, se me pasó por la cabeza pero mi padre me hizo ver inmediatamente las dificultades y la incertidumbre de este oficio. De modo que desistí y decidí estudiar Comunicación Audiovisual" -apunta.
Una formación que le permitió trabajar durante diez años como ayudante de dirección del cineasta José Luis Garci en películas como 'El tiovivo', 'Ninette' y 'You're the one'. Sin embargo, y tras una estancia en Nueva York -"una etapa fantástica que me hizo replantearme mi vida por completo"-, decidió dejar definitivamente el cine, ser madre de dos hijos y dar el gran salto al interiorismo. Hoy dirige su propio estudio. "Me inspiran los edificios con carácter y la artesanía, los muebles franceses estilo Luis XVI, los tejidos british, el arte religioso -desde las esculturas pre-románicas hasta los retablos barrocos-, y la pintura hiperrealista" -subraya.
¿De dónde te viene tu pasión por el interiorismo?
Es algo que siempre me ha llamado la atención, desde que era pequeña, tal vez me viene de familia porque a mis padres les gustaba mucho el arte. He crecido rodeada de muebles bonitos, pinturas, esculturas -mi padre llegó a tener una pequeña colección- y, sobre todo, muy cerca de esa estética tan especial del teatro, con vestuarios y escenografías maravillosas. Sin embargo, nunca pensé en dedicarme a esto de manera profesional.
¿Cómo comenzaste entonces en este mundo de la decoración?
Todo surgió casi por casualidad. Recién casada, me fui a vivir durante una temporada a Nueva York y, al volver a Madrid, compramos una casa y la reformamos. La casa era un icosaedro, parecía redonda desde el exterior, las paredes y el tejado eran de pizarra negra, como las de los pueblos negros de Guadalajara. No era fácil distribuir las estancias y para que desde dentro no pareciese que era una casa casi redonda, yo misma me ocupé de elegir los materiales, terminaciones, distribución y decoración. Gustó tanto a las personas que venían a verla que empezaron a encargarme diferentes proyectos. Yo alucinaba, claro. Hice después una casa en Pozuelo, me encargaron un piso urbano en Bogotá... Y sigo sin parar.
¿Cómo definirías tu estilo?
Atemporal, fusiono la elegancia clásica con toques modernos. Soy cero minimalista y tengo cierto punto masculino. No soy nada lineal ni me gusta lo estéticamente correcto. Lo mío es mezclar colores, tejidos, estilos. Me gusta hacer convivir una talla románica con una lámpara palaciega o una puerta de convento antiguo, un espejo de finales del siglo XIX con una escultura contemporánea, una silla de Le Corbusier con un cuadro italiano del siglo XVI y una mesa con tapa de barro. Mi casa es un poco así. No es un espacio decorado sino un buena mezcla de muebles heredados, recuerdos de familia, objetos comprados en viajes y anticuarios y una biblioteca heredada de mi padre con más de 5.000 libros que es uno de mis tesoros.
¿Cuál ha sido el proyecto que te ha hecho más ilusión?
Los que he realizado con el grupo hostelero El Mentidero de la Villa porque me han permitido ser más imaginativa, más libre. Siempre había hecho residencial y, de pronto, me vi creando el interiorismo de dos restaurantes en el centro de Madrid y dos fincas de eventos y bodas. Fue un reto. Le eché muchas horas y mucha ilusión. Lo último ha sido decorar un hotel en Comillas, 'Casería de la mar', una vaquería centenaria convertida en un refugio boutique con un punto británico en las telas, sofás generosos, vajillas de Limoges y cuberterías antiguas de Christofle.
Tu última debilidad deco es...
Los papeles pintados, los utilizo muy a menudo y de muchísimas marcas. Me encantan los de Gournay porque son realmente especiales, Hicks, Cole&Son y Sandberg, entre otros. Y los elijo en múltiples versiones, con motivos geométricos, florales o de rayas, con efecto mural o de paisaje o emulando los estampados liberty y toile de jouy. Son capaces de transformar cualquier espacio.
¿A qué decoradores admiras?
A Lorenzo Castillo, porque no hay nadie que maneje ni combine el exceso como él. Y a grandes maestros como Lázaro Rosa-Violán y Pascua Ortega.
¿Cuál es tu gran valor como interiorista?
Intento personalizar al máximo cada proyecto, realizarlo con mucho mimo y remates impecables. Cada uno de los que hago es extremadamente diferente al anterior, de modo que es difícil que me repita a mi misma. Crear una atmósfera en una casa es pura magia. No puedes ceñirte a lo que se lleva o lo que es correcto. Tienes que soltarte y adivinar el alma de quien va a vivir en ese espacio, el tipo de vida que van a hacer allí... Yo priorizo calidez, funcionalidad y armonía.
¿Qué conocimientos has trasvasado del mundo del cine al de la arquitectura de interiores?
El gusto por la estética de una forma natural, la capacidad para observar las luces y su efecto en cualquier entorno, la importancia de buscar el mejor encuadre y los mejores planos para crear espacios con armonía... Por eso, cuando me encargan un proyecto y me lo explican, lo visualizo casi de inmediato como si fuera una película, dándole vida en forma de fotogramas.
A la hora de decorar una casa ¿Qué tres tips le darías a alguien que no tiene ni idea de interiorismo?
No comprar por comprar, ser lo más monocromáticos posible -así te equivocas menos- y utilizar telas rotundas, con peso. Nada de sintéticos ni imitaciones. Y, por supuesto, iluminar bien. Ahí está la verdadera intención. Primero, con tanta luz natural como sea posible y, después, teniendo en cuenta el mobiliario y el color. La luz cálida y cenital es un acierto seguro.
¿Qué materiales te interesan?
Los nobles, como la piedra la madera. En cuanto a tejidos, me quedo con los linos, algodones y terciopelos.
¿Cuál es tu combinación de colores favorita?
Utilizo mucho los tonos tierra, verdes y crudos en toda su gama pero si hay un mix que me apasiona es el negro y blanco, porque estéticamente aporta equilibrio y es elegante. Sin embargo el naranja me cuesta horrores.
¿Cuál ha sido tu último capricho deco para tu casa?
Una esfera de caviar vintage de plata, con tapa móvil, que compré en un anticuario del Rastro de Madrid. Puestos a soñar, me encantaría tener una escultura de Jaume Plensa.
¿Qué películas y libros te inspiran?
'Memorias de África', porque tiene un universo estético brutal, 'My fair lady' y West Side Story'. En cuanto a libros, me interesan todos aquellos donde se muestran proyectos de interioristas en diferentes lugares del mundo, con esas fotografías fantásticas, que ocupan un lugar preferente en mi biblioteca.
Has crecido rodeada de actores, músicos y pintores, a los cinco años recibías clases de piano y pintura ¿Cómo recuerdas todo aquello?
La mía fue una infancia súper feliz pero muy atípica, muy diferente a la de mis compañeros. Iba al colegio lo justo y necesario porque viajaba muchísimo con mis padres, yendo con ellos de parador en parador, de teatro en teatro -¡cuantas veces he hecho los deberes entre bambalinas!-. Fui una niña obediente, callada, muy observadora y vivía todo aquello con una normalidad absoluta. De hecho, lo que me parecía una excentricidad era imaginarme a mis padres en una oficina de ocho a tres.
¿Qué has aprendido de tu padre, el querido Jesús Puente?
La perseverancia, sus inquietudes culturales, el saber escuchar y ser feliz con lo que se tiene. Era muy familiar. Le recuerdo repasando los guiones en el salón de casa, de pie, moviéndose de un lado a otro mientras leía los textos en voz alta. Yo le observaba con la boca abierta. Si en algo quiero parecerme a él es en su bondad. Él decía que ser buena persona siempre compensa. Y yo también lo creo.
¿La casa de que celebrity te gustaría curiosear?
La de George Clooney en el Lago Como. Villa Oleandra, creo que se llama; una típica villa italiana del siglo XVIII imponente y majestuosa. Cuando la vi de cerca me quedé sin palabras.
El fin de semana ¿Cómo desconectas?
Con cosas simples: una escapada a nuestra casa de Segovia, algún paseo por el campo al atardecer, silencio, disfrutando de mis animales, montando a caballo, una charla con mis amigos alrededor de una mesa y cualquier momento relajado con mis hijos, mi marido y mi madre.
Chesu Puente (Madrid, 1979), hija del reconocido actor y presentador de televisión Jesús Puente y de la también actriz Licia Calderón, ha crecido con el arte y el gusto por la estética como principal referencia. Sin embargo, y aunque de pequeña hizo esporádicas apariciones en anuncios de televisión y alguna película con sus padres, pronto desistió de dedicarse a la interpretación. "Alguna vez, siendo adolescente, se me pasó por la cabeza pero mi padre me hizo ver inmediatamente las dificultades y la incertidumbre de este oficio. De modo que desistí y decidí estudiar Comunicación Audiovisual" -apunta.