ENTREVISTA EXCLUSIVA

Blanca Cuesta: "Tengo asumido que soy la nuera y la mujer de..."

El próximo 30 de enero Blanca Cuesta va a cumplir uno de sus sueños: exponer en solitario. Ya ha compartido espacio con distintos artistas, pero nunca ha realizado una muestra en la que únicamente se expongan obras suyas

Foto: Blanca Cuesta en una imagen de archivo (I.C.)
Blanca Cuesta en una imagen de archivo (I.C.)

El próximo 30 de enero Blanca Cuesta va a cumplir uno de sus sueños: exponer en solitario. Ya ha compartido espacio con distintos artistas, pero nunca ha realizado una muestra en la que únicamente se expongan obras suyas. 28 serán los cuadros que se puedan contemplar en la galería David Bardía.

La última vez que se pudo ver alguna de sus composiciones fue en Mónaco, donde nadie sabía que era la nuera de la baronesa Thyssen, una de las coleccionistas privadas más importantes del mundo del arte. Sabe que recibirá críticas y las asume. “Habrá quien considere que es un capricho de niña rica, pero no lo es”, asegura Blanca a Vanitatis. Dice tener todo el apoyo de su marido e indica que borraría de su vida capítulos terribles que le hicieron sufrir y enfermar.

Es su primera exposición en solitario.

Da la sensación que empecé a pintar ayer y que, de pronto, me ofrecen exponer, pero lo llevo haciendo desde el año 2001. Pasé de una pintura más figurativa a la de ahora, que es totalmente abstracta. Ya no pinto por hobby sino como profesional. Desde que conocí a Pedro Sandoval, mi maestro, la pintura pasó a ser actividad artística para mí. Parte de los beneficios que obtengo con ello los dono a los comedores del Padre Ángel.

¿Es consciente que habrá quien no se crea su dedicación?

Claro, y asumo las críticas, pero las que tienen fundamento. El hecho de ser una persona pública me hace ser muy cuidadosa. Cuando expuse en Casa de Vacas y en Mónaco hubo gente que no tenía ni idea de quien era yo y compraron mis cuadros.

Pero reconocerá que tiene el añadido de ser nuera de Carmen Cervera, una de las mayores coleccionistas de arte del mundo y propietaria de varios museos. Eso también forma parte de su biografía.

Entiendo que se hable de ello, pero también por esta circunstancia van a ser mucho más críticos conmigo. Soy consciente de ello, pero quiero que me den un voto de confianza y que se me valore sólo por mi trabajo. Ya sé que tengo una suegra que tiene museos, pero tampoco me gusta que se esté todo el tiempo recordándomelo. Por ejemplo, cuando respondí en plan de broma que no me importaría exponer en el Thyssen se armó un revuelo tremendo, y no quería decir eso porque en el museo están pintores muertos o consagrados y yo no soy ni lo uno ni lo otro.

¿Se siente como si tuviera que estar pidiendo disculpas por exponer?
Tengo asumido que me llamarán “la nuera de” y “la mujer de”. Lo único que pido es que también se me dé una oportunidad.

Pero también reconocerá que gracias a ese morbo recibe más publicidad en un día que otros artistas en años.

Sí, claro. Si lo único que digo es que se me valore también por mí misma.

Tendrá que empezar por no castigarse por ser baronesa Thyssen.

Si no me valorase no habría dado este paso. Yo soy la que arriesgo, igual que la galería. Antes, el apoyo era únicamente de los amigos, que cuando venían a casa me decían “¡Qué bonito! Píntame un cuadro”, y yo lo hacía. Ahora es diferente, hay profesionales que confían en mí y que arriesgan su tiempo y su dinero. He recibido críticas buenas de gente del mundo del arte y de la pintura y eso para mí es muy satisfactorio. Me han dado el premio revelación sin saber quién era y en Mónaco, por ejemplo, veían mi obra como la de una pintora joven española. Nada más.

Después de haber pasado lo que ha pasado con denuncias por un lado, comentarios gravísimos sobre usted, su familia, las hermanas de Borja… ¿Las críticas que pueda recibir ahora son pecata minuta?

No me meto con nadie, nunca he contestado a las calumnias, a las mentiras que se han dicho sobre mí. Por eso, ahora pido una tregua. Es mi sueño y lo estoy cumpliendo. Es una gran responsabilidad y no quiero defraudar. Aunque sé que si hiciera el pinopuente también me criticarían. Hay gente a los que no les gusto, haga lo que haga. Contra eso no puedo luchar.

Lleva 18 años junto a Borja y tienen tres hijos, y nadie daba un euro por su relación.

Toda una vida. Son capítulos que hemos ido escribiendo juntos. Es verdad que dábamos la imagen de despreocupados, de personas sin ningún tipo de valores y que sólo nos preocupábamos por divertirnos. No hicimos nada por darnos a conocer y, sin embargo, todo el mundo podía opinar sobre nosotros. Eran momentos muy complicados, con muchas presiones... Lo que nos ha salvado a Borja y a mí es que somos muy positivos.

Hubo situaciones muy dolorosas cuestionando su relación de pareja, su fidelidad…

Si me preguntas si borraría capítulos de nuestra vida, en los que lo hemos pasado muy mal, le diría que sí. Y no sólo uno, sino muchos. Al principio quieres desmentirlo todo, pero después da igual. Lo que no podíamos era amargarnos la vida. Llegó un momento en que nos plantamos y dijimos “¡hasta aquí hemos llegado!”. El que quiera creernos que nos rea y el que no, pues a otra cosa.
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