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la fundación aladina lo celebra cada navidad

Blanca Cuesta y Borja Thyssen, solidarios en el mercadillo navideño de Paco Arango

Una de las reuniones solidarias que se han convertido en un clásico de la capital gracias a la Fundación Aladina, y que contó con caras conocidas

Los mercadillos solidarios se han convertido este año en una manera de afrontar la crisis y de echar una mano a las ONGs y asociaciones benéficas que han visto como el estado, las grandes empresas y multinacionales han reducido la partida destinada a ellas. El pistoletazo de salida lo suele dar el Rastrillo de Nuevo Futuro, que no podría sobrevivir sin esas ventas y al cual benefició la presencia de la princesa de Asturias. Una de las reuniones de este tipo que mejor funciona y resulta más divertida es el mercadillo que organizan Paco Arango, Isthar Espejo y sus huestes de la Fundación Aladina, dedicada a mejoras la vida de los niños y adolescentes con cada temporada. Borja y Blanca Cuesta, acompañados de su hijo Sacha y unos amigos, dedicaron el domingo a pasear y comprar regalos en el mercadillo.

La pareja pasará las fiestas de Navidad  entre Madrid, Barcelona y Baqueira  como hacen todos los años. "Hacemos planes con el amistades que también tienen niños de la edad de los nuestros y lo pasamos muy bien. Me gustan mucho estas fechas", contaba mientras Borja se encargaba de vigilar al primogénito que disfrutaba correteando por los puestos del  mercadillo. El matrimonio compro objetos de decoración para la casa, adornos se navidad, pasminas y pulseras y collares en el stand de la prensa.

Este año, el mercadillo se ha instalado en el colegio de arquitectos de Madrid, en la calle Hortaleza 63, que cede sus instalaciones para ofertar al público solidario todo tipo de cosas a precios de crisis. Perfumes, ropa de grandes diseñadores, pintura, bolsos, alta bisutería, lencería, libros de ediciones especiales con últimos éxitos como Nunca es demasiado tarde de Irene Villa, Lo que esconden sus ojos de Nieves Herrero o Vivien Leigh. La Tragedia de Scarlett O’ Hara de Jose Madrid. También había discos de vinilo, ropa de bebé, vela u objetos de decoración de firmas de primera categoría. Cualquier cosa es posible en el Mercado Aladina, que permanece abierto hasta las ocho y media de la noche de este domingo.

El visitante también puede hacer una parada y tomar alguno de los gin tonics soldarios que sirve la empresaria Adela Penedo en el puesto de la prensa donde los visitantes  pueden leer los periódicos en la réplica de un salón familiar diseñado por Ramiro Jofre. También se pueden elegir regalos de primeras marcas cuyos beneficios completos van a la fundación. Carmen Duerto, Ana Ureña, Beatriz Cortázar, Teresa Barrios o Ana Marchessi son algunas de las periodistas convertidas en tenderas solidarias

Por allí también pasaron Samatha Vallejo Nagera, Alvaro Castejon, de la firma Alvarnos, y Olivia De Borbón, que a pesar de no encontrarse en plena forma quiso aportar su presencia y su dinero comprando regalos para su familia y amigo, Nicolas Vaudelet. También aportaron su granito de arena Raúl Romero, el vistoso Carlos Ochoa, Yolanda Aguilar,  Aurelio Manzano, Adriana Carolina Herrera, Cesar Solaguren, hijo del que fuera gran tabernero José Luis, Goya Toledo o Berta Hernández, de la serie Tierra de Lobos. Ella fue la encargada de encender las luces navideñas de hotel Princesa Yaiza en Lanzarote y contaba que "resultó una experiencia fantástica. Fue un verdadero orgullo". La actriz tiene varios proyectos en el futuro y uno de ellos, que está a punto de concretar, tendrá gran repercusión.

Otro que se dejó ver por allí fue Juan Peña, que siempre participa con la Fundación Aladina. Peña cantó gratis y cedió la recaudación para la ONG de Paco Arango. Parte de ese dinero recaudado se destinará a la compra de pelucas, prótesis, sillas de ruedas de niños enfermos de cáncer y al mantenimiento el ala de transplante de médula ósea del hospital Niño Jesús inaugurada el año pasado. Además de caras conocidas y solidaridad, también hubo un recuerdo especial de todos para Gaby, una niña que durante toda su enfermedad mantuvo la sonrisa, como recordaba su madre, Mercedes

El empresario Paco Arango empezó como voluntario en el hospital niño Jesús en el 2001 y, cuatro años después, creó su propia fundación. Él mismo ha explicado que fue porque él  ayudaba de forma “distinta” y funcionaba. “Por ejemplo, yo trataba de prestar más atención a los adolescentes que, desafortunadamente, a menudo son tratados como adultos cuando no lo son", explicaba a quien le preguntaba por sus inicios y de cómo se involucró en el proyecto, que ofrece además originales propuestas como campamentos de verano en Irlanda

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