Muere José Manuel Lara, presidente de Planeta y Atresmedia
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uno de los empresarios españoles más importantes

Muere José Manuel Lara, presidente de Planeta y Atresmedia

El editor ha fallecido esta tarde en Barcelona. Nacido en 1946, Lara consiguió dos éxitos empresariales sin precedentes: convirtió Planeta en uno de los gigantes

José Manuel Lara Boschha fallecido esta tarde en Barcelona.La salud del empresario, que hace unos meses confesó en una entrevista que en 2011 le habían detectado un cáncer de páncreas, se había deteriorado en las últimas horas, una enfermedad contra la que "ha estado luchando en los últimos tres años", según un comunicado del Grupo Planeta.

Nacido en 1946, Laraconsiguió dos éxitos empresariales sin precedentes: convirtió Planeta en uno de los gigantes editoriales en lengua castellana y a su familia en uno de los mayores inversores españoles, con ramificaciones no sólo en los medios de comunicación (Atremedia, La Razón, Onda Cero, DAPlaneta) sino también diversificado a través del holding Inversiones Hemisferio en sectores como el transporte aéreo (Vueling) o la banca (Banco Sabadell). Y todo ello con sede en Barcelona, siendo socio del RCD Espanyol y sin morderse la lengua en una de la ciudades más políticamente correctas del mundo.

El imperio de Lara iba de los libros hasta la televisión, donde controlaba el 46% de Atresmedia (Antena 3 y La Sexta, entre otros). Con la creación y posterior venta en 2012 de Vueling dio uno de los golpes más jugosos de su vida empresarial. No fue la única que vez que en la bolsa jugó fuerte, como cuando se desprendió del 10% de Tele 5 por 450 millones de euros en 2001.

Siempre criticaba de los empresarios catalanes que “prefieren ser los propietarios de un kiosco que tener el 5% de El Corte Inglés”. A José Manuel Lara nunca le preocupó ser un accionista minoritario. Una gran parte nada despreciable de los negocios de Planeta siempre fue la venta por fascículos, que llevó a cabo al 50% con sus socios de De Agostini. O la venta de libros a domicilio, a través de Círculo de Lectores que durante décadas llevó a cabo asociado a partes iguales con el gigante alemán Bertelsmann, hasta que compró esta participación este 2014.

Para el gran público era conocido sobre todo por el Premio Planeta. Pero además de presidente de Planeta, puesto que ocupaba desde 2003, tenía cargos tan relevantes como la presidencia de Atremedia, la vicepresidencia del Banco Sabadell y consejero de Áreas, entre otros puestos directivos.

Viaje a Argentina

Pese a que su intención era estudiar urbanismo, su padre José Manuel Lara Hernández, fundador del grupo, le encaminó pronto hacia la gestión de la empresa familiar, que en aquel momento era sobre todo conocido por la venta de enciclopedias. Al final estudió Económicas por la Universidad de Barcelona y su padre le encargó a mediados de los años sesenta resolver un conflicto que el grupo tenía con el gestor de la empresa en Buenos Aires. José Manuel Lara no sólo resolvió el problema con nota sino que además Planeta acabaría editando a escritores sudamericanos como Juan Rulfo, Ernesto Sábato o Jorge Luis Borges.

Ya de regreso a Barcelona, José Manuel Lara dio otro golpe que fue una gran revulsivo para Planeta: fichó a Baltasar Porcel para dirigir la colección “Grandes Narradores”. Siguiendo el criterio de su padre de “nunca se debe confundir el catálogo con la biblioteca personal”, Lara y Planeta fueron creciendo y ya desde 1971, con su padre retirado parcialmente por enfermedad se hizo cargo del grupo. En todo caso el fichaje de Porcel, marcaba otra de las constantes que iban a marcar a Planeta, la apuesta por la literatura en castellano pero también la defensa de la literatura catalana. Uno de sus sellos hoy es la emblemática Edicions 62.

No vender, sino comprar

A principios de los noventa Lara rechazó una gran oferta para vendersu grupo antes de convertirlo en el conglomerado multimedia que es ahora. Lo consultó con sus hijos, José Manuel y Fernando –que fallecería posteriormente en un accidente de tráfico en 2005– y la negativa fue rotunda por parte de los tres. Pero al mismo tiempo se afianzó en la familia la voluntad de crecer y convertirse en un gran grupo, y que serían, desde entonces, los que harían las ofertas.

Cuando en 1996 fue nombrado consejero delegado del grupo Planeta inició la carrera de expansión, con compras no sólo de medios de comunicación sino sobre todo de editoriales. Su última gran compra fue Tusquets (2012), en el sentido literario, igual que antes había hecho con las no menos emblemática Seix Barral (1982) o Destino (1989). En el económico fue Editis, el segundo grupo editorial francés por el que pagó cerca de 1.000 millones en 2008. Una operación que costó digerir y que obligó a reestructurar financieramente el grupo, que cerró su refinanciación en 2013.

En una carrera empresarial como ésta, Lara también tuvo fracasos, como el cierre del gratuito ADN, en 2011. O la ruinosa inversión en Banco Sabadell, donde la familia perdió más de 100 millones de euros. Pero, en general, José Manuel Lara destacó siempre por su olfato empresarial. En 2002, por ejemplo, Planeta compró CEAC y en el último premio Planeta, con el corrillo que normalmente hacía con los periodistas económicos, confirmaba que muerta ya la enciclopedia por Internet, era la formación a distancia la división que más estaba creciendo en ese momento.

Empresas con alma

El grupo Planeta factura más de 1.700 millones de euros al año. Llegaría a casi 3.000 millones consolidando el conglomerado de televisiones.

Siempre que hizo una adquisición José Manuel Lara defendía que las empresas “tenían alma” y que su propietario no debía cambiarla a riesgo de malograr la inversión. Así, por ejemplo, se mantuvieron las líneas editoriales de grupos adquiridos por Planeta, como fue el caso del diario Avui, en su momento, o de La Sexta, en los últimos tiempos, por mucho que su línea editorial no fuera bien, bien la de su patrón.

Su estilo de gestión fue muy directo. Mandaba y mucho. El comité de dirección de la empresa era calificado por el mismo de “informal”. Y cuando se prohibió fumar en los centros de trabajo convirtió su despacho en su residencia –algo en parte lógico, por las horas que pasaba dentro– para seguir disfrutando del tabaco legalmente.

Casado y con cuatro hijos, nunca se mordió la lengua para oponerse a los planes separatistas en Cataluña. Pero siempre lo hizo desde una apuesta por el diálogo y la convivencia en la tierra donde residió hasta el día de su fallecimiento.

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