Un informe técnico insiste en que Cortina debe derribar su casa de Pollensa
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UN VECINO LE HA DENUNCIADO 20 VECES

Un informe técnico insiste en que Cortina debe derribar su casa de Pollensa

Primero fue el Tribunal Superior de Justicia de Baleares y ahora un informe técnico: la vivienda que el empresario se ha construido en Mallorca es ilegal. Él y su abogado no piensan lo mismo

Foto: Alfonso Cortina, en una imagen de archivo (Gtres)
Alfonso Cortina, en una imagen de archivo (Gtres)

El empresario Alfonso Cortina no imaginaba los problemas que iba a originar la construcción de su casa en la urbanización Formentor de Mallorca firmada por el arquitecto Luis García Ruiz.

Todo comenzaba cuando un vecino colindante con su finca consideró que la construcción no se ajustaba a los parámetros permitidos en la zona y decidió denunciarlo. Tras paralizar la obra en varias ocasiones, anular la licencia, recurrir para volver a obtenerla y ver cómo el Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares (TSJIB) ordenaba su demolición o adecuación inmediata a la legalidad, el empresario negoció con el ayuntamiento del municipio de Pollensa para resolver la situación. Uno de los puntos importantes del litigio se refería al impacto ambiental, otro a la altura del chalé, dos puntos con los que el expresidente de Repsol fue actuando acorde a las indicaciones que figuraban en el escrito.

Parecía que ya estaba todo controlado y no ha sido así. Un informe reciente de los técnicos del ayuntamiento refleja que la vivienda, tal y como está, no se puede legalizar. La razón que dan es que se debe demoler parte del chaléporque supera la altura permitida.

Así está la situación para Alfonso Cortina, quien por ahora ha preferido no pronunciarse. “No he recibido nada y, por lo tanto, no puedo hacer ningún comentario”, declara a Vanitatis. Juan Nadal, abogado del empresario, explica a este medio que “nosotros no tenemos acceso a esa información. Lo único que conocemos es lo que ha publicado el Diario de Mallorca. Es un dictamen de los técnicos a instancias del ayuntamiento y, por lo tanto, hasta que no llegue una resolución no podemos hacer nada. Lo que sí aseguro es que hemos seguido las indicaciones que nos dieron y, por lo tanto, es inexplicable lo que está sucediendo. No se ajusta a la realidad. Creo que el hecho de que estemos en campaña electoral influye”.

Un problema de altura

Efectivamente, al no tener esa documentación, los abogados de Cortina no tienen capacidad de maniobra, aunque aclaran que “se han ganado cada una de las 20 denuncias que interpuso el vecino contra la construcción”. Las once alegaciones se quedaron en tres, que también se resolvieron. Uno de los problemas que refleja el informe es la altura, que, sin embargo, no lo fue en su día, como explicaba García Ruiz, el arquitecto que diseñó la casa. “Se concedió la licencia y arquitectónicamente no hubo ningún problema. Yo me limité a realizar un diseño conforme a la normativa y así se hizo. La casa se construyó bien y así figura también en el Colegio de Arquitectos, donde se tiene que visar”.

El abogado explica que la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares “confirmaba lo que decía el arquitecto, que la altura, volumen, superficie y retranqueo cumplían las normas de ordenamiento urbanístico. Pero, con todo y con eso, insistieron en la altura. Se llegó incluso, siguiendo las indicaciones que dieron, a llenar de tierra la planta sótano para que quedara inutilizada”.

Ahora, este último informe técnico señala que el problema es un forjado superior que debería ser de un metro de altura y que es de 2,5 metros susceptible de finalizar como un habitáculo, dato con el que el abogado de Cortina no está conforme: “Es un juicio de valor. Insisto en que el señor Cortina ha realizado las obras que hasta ahora indicaban en las resoluciones. Y en cuanto al impacto ambiental ahora mismo no existe, ya que la única manera de ver algo de la casa es desde el mar. Y eso queriéndolo ver. Se han plantado árboles y desde luego el impacto es nulo”. Según el abogado, las fotografías de la casa que aportó el demandante son de cuando estaba en construcción, “que no tienen nada que ver con el momento actual. Ahora hay la suficiente vegetación”.

Diez años después, Alfonso Cortina sigue sin entender tanta discrepancia y, menos aún, todo el dinero que se está dejando haciendo lo que le indican sin que sirva para nada. De hecho, el problema que se le puede plantear al ayuntamiento es que “si en su día hubo permisos y el señor Cortina ha ido cumpliendo con lo que se le pedía,cabría una indemnización. Habrá que esperar”, concluye el letrado.

Alfonso Cortina
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